
CATECISMO DE HEIDELBERG
PRIMERA PARTE: DE LA MISERIA DEL HOMBRE.
DOMINGO 1.
1. Pregunta: ¿Cuál es tu único consuelo tanto en la vida como en la muerte?
Respuesta: Que yo, con cuerpo y alma,
tanto en la vida como en la muerte (a), no me pertenezco a mí mismo (b), sino a
mi fiel Salvador Jesucristo (c), que me libró del poder del diablo (d),
satisfaciendo enteramente con preciosa sangre por todos mis pecados (e), y me
guarda de tal manera (f) que sin la voluntad de mi Padre celestial ni un solo
cabello de mi cabeza puede caer (g) antes es necesario que todas las cosas
sirvan para mi salvación (h). Por eso también me asegura, por su Espíritu Santo,
la vida eterna (i) y me hace pronto y aparejado para vivir en adelante según su
santa voluntad.
a. Rom.14:8.- b. 1 Cor. 6:19.- c. 1 Cor. 3:23; Tito 2:14.- d. Hebr. 2:14; 1 Juan
3:8; Juan 8:34, 35, 36.- e. 1 Pedro 1:18, 19; 1 Juan 2:22, 12.- f. Juan 6:39;
Juan 10:28; 2 Tes.3:3;1. Pedro 1:5.- g. Mateo 10:30; Luc. 21:18.- h. Rom.8:28.-
i.- 2 Cor.1:22; 2 Cor. 5:5, Efes. 1:14; Rom.8:16.- j. Rom. 8:14; 1 Juan 3:3.-
2. Pregunta: ¿Cuántas cosas debes saber para que, gozando de esta consolación, puedas vivir y morir dichosamente?
Respuesta: Tres: (a) La primera, cuán
grande son mis pecados y miserias (b). La segunda, de qué manera puedo ser
librado de ellos. (c) Y la tercera, la gratitud que debo a Dios por su
redención.(d)
a. Mateo 11:28-30. Efes. 5:8.- b. Juan 9:41; Mateo 9:12; Ro. 3:10; Juan 1:9,
10.- c. Juan 17:3; Hechos 10:43.- Hechos 4:12.- Efes. 5:10; Salmo 50:14; Mateo
5:16; 1Pedro 2:12; Rom. 6:13; 2 Tim. 2:15.
DOMINGO 2.
3. Pregunta: ¿Cómo conoces tu miseria?
Respuesta: Por la Ley de Dios (a).
a. Rom. 3:20.
4. Pregunta: ¿Qué pide la Ley de Dios de nosotros?
Respuesta: Cristo nos enseñó
sumariamente en Mateo cap. 22:37-40: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón
y con toda tu alma y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el
primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo
como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la Ley y los Profetas
(a).
a. Deut. 6:5; Levit.19:18; Marc. 12:30; Luc. 10:27
5. Pregunta: ¿Puedes cumplir todo esto perfectamente?
Respuesta: No(a) porque por naturaleza
estoy inclinado a aborrecer a Dios y a mi prójimo (b).
a. Rom. 3:10, 20, 23; 1 Juan 1:8, 10.- b. Rom. 8:7; Efes. 2:3; Tito 3:3; Gen.
6:5, Gén. 8:21; Jer. 17:9; Rom. 7:23.
DOMINGO 3.
6. Pregunta: ¿Creó, pues, Dios al hombre tan malo y perverso?
Respuesta: No, Al contrario. Dios creó
al hombre bueno (a) haciéndolo a su imagen y semejanza (b), es decir, en
verdadera justicia y santidad, para que rectamente conociera a Dios su Creador,
le amase de todo corazón y bienaventurado viviese con El eternamente, para
alabarle y glorificarle (c).
a. Gén. 1:31.- b. Gén. 1:26, 27.- c. Efes. 4:24; Col. 3:10; 2 Cor. 3:18.
7. Pregunta: ¿De dónde procede esta corrupción de la naturaleza humana?
Respuesta: De la caída y desobediencia
de nuestros primeros padres Adán y Eva en el paraíso (a), por ello, nuestra
naturaleza ha quedado de tal manera corrompida, que todos somos concebidos y
nacidos en pecado (b).
a. Gén. 3; Rom. 5:12, 18, 19.- b. Salmo 51:5; Gén. 5:3.
8. Pregunta: ¿Estamos tan corrompidos que somos totalmente incapaces de hacer el bien, e inclinados a todo mal?
Respuesta: Ciertamente (a); si no hemos
sido regenerados por el Espíritu de Dios (b).
a. Gén. 8:21; Gén. 6,5; Job. 14:4; Job. 15:14. Job. 16:35; Juan 3:6; Isaías
53:6.- b. Juan 3:3, 5:1 Cor. 12:3; 2 Cor. 3:5.
DOMINGO 4.
9. Pregunta: ¿No es Dios injusto con el hombre, al pedirle en su Ley que haga lo que no puede cumplir?
Respuesta: No (a), Dios creó al hombre
en condiciones de poderla cumplir (b); pero el hombre por instigación del diablo
(c) y su propia rebeldía, se privó a sí y a toda su descendencia, de estos dones
divinos.
a. Efes. 4:24.-b. Gén. 3:13; 1 Tim. 2:13, 14.- c. Gén. 3:6; Rom. 5:12.
10. Pregunta: ¿Dejará Dios sin castigo, tal desobediencia y apostasía?
Respuesta: De ninguna manera; antes su
ira se engrandece horriblemente (a), tanto por el pecado original, como por
aquellos que cometemos ahora y quiere castigarlos, por su perfecta justicia,
temporal o eternamente (b). Según ha dicho El mismo: Maldito todo aquel que no
permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la Ley, para hacerlas
(c).
a. Gén. 2:17; Rom. 5:12.- b. Salmo 50:21; Salmo 5:5; Nah. 1:2, Éx, 34:7; Rom.
1:18; Efes.5:6.- c. Deut. 27:26; Gál. 3:10.
11. Pregunta: ¿No es Dios también misericordioso?
Respuesta: Dios es misericordioso (a);
pero también es justo (b). Por tanto su justicia exige que el pecado que se ha
cometido contra su Suprema Majestad sea también castigado con el mayor castigo,
que es pena eterna, así en el cuerpo como en el alma.
Éx. 34:6, 7; Ëx. 20:6.- b. Salmo 7:9; Éx. 20:5; 23:7; 34:7; Salmo 5:4, 5; Nah.
1:2, 3.
SEGUNDA PARTE: LA REDENCION DEL HOMBRE.
DOMINGO 5.
12. Pregunta: Si por el justo juicio de Dios merecemos penas temporales y eternas, ¿No hay alguna posibilidad de liberarnos de estas penas y reconciliarnos con Dios?
Respuesta: Dios quiere que se dé
satisfacción a su justicia (a): por eso es necesario que la satisfagamos
eternamente por nosotros mismos o por algún otro (b).
a. Gén. 2:17; Éx. 23:7; Ezeq. 18:4; Mateo 5:26; 2 Tes. 1:16; Lucas 16:2.- b.
Rom. 8:4
13. Pregunta: ¿Pero podemos satisfacerla por nosotros mismos?
Respuesta: De ninguna manera: antes
acrecentamos cada día nuestra deuda (a).
a. Job 9:12; Job 15:15, 16; Job 4:18, 19; Salmo 130:3; Mateo 6:12; Mateo 18:25;
Mateo 16:26.
14. Pregunta: ¿Podría hallar ese alguien que siendo simple criatura pagase por nosotros?
Respuesta: No, Primero porque Dios no
quiere castigar en otra criatura, la culpa de la cual el hombre es responsable
(a), Segundo, porque una simple criatura es incapaz de soportar la ira eterna de
Dios contra el pecado y liberar a otros de ella (b).
a. Ëxeq. 18:4; Gén. 3:17.- b. Nah. 1:6; Salmo 130:3.
15. Pregunta: ¿Entonces, que mediador y redentor debemos buscar?
Respuesta: Uno que sea el verdadero
hombre (a) y perfectamente justo (b) y que sea más poderoso que todas las
criaturas, es decir, que sea al mismo tiempo verdadero Dios (c).
a. 1 Cor. 15:21.- Hebr. 7:26.- c. Isaías 7:14, Isaías 9:5, Jer. 23:6; Luc.
11:22.
DOMINGO 6.
16. Pregunta: ¿Por qué debe ser verdadero hombre y perfectamente justo?
Respuesta: Porque la justicia de Dios
exige que la misma naturaleza humana que pecó, pague por el pecado (a); el
hombre que es pecador, no puede pagar por otros (b).
a. Ezeq.18:4, 20; Rom. 5:18; 1Cor. 15:21; Hebr. 2:14, 15, 16.- b. Hebr. 7:26,
27; Salmo 49:7; 1 Pedro. 3:18.
17. Pregunta: ¿Por qué debe ser también verdadero Dios?
Respuesta: Para que, por la potencia de
su divinidad (a), pueda llevar en su humanidad (b) la carga de la ira de Dios
(c), y reparar y restituir en nosotros la justicia y la vida (d).
a. Isaías 9:5; Isaías 63:3.- b. Isaías 53:4, 11.- c. Deut. 4:24; Nah. 1:6; Salmo
130:3; d. Isaías 53:5, 11.
18. Pregunta: Mas ¿Quién es este mediador, que al mismo tiempo es verdadero Dios (a), y verdadero hombre perfectamente justo (c)?
Respuesta: Nuestro Señor Jesucristo (d),
el cual nos ha sido hecho por Dios, sabiduría y justicia, satisfacción y
perfecta redención (e),
a. 1 Juan 5:20, Rom. 9:5; Rom. 8:3; Gál. 4:4; Isaías 9:6, Jer. 23:6; Mal. 3:1.-
b. Lucas 1:42; Lucas 2:6, 7; Rom. 1:3; Rom. 9:5; Filip. 2:7; Hebr.2:14, 16, 17;
Hebr. 4:15.- c.Isaías 53:9, 11; Jer. 23:5; Luc. 1:35, Juan 8.46; Hebr. 4:15;
Hebr.7:26; 1 Pedro, 1:19; 1 Pedro, 2:22; 3:18; d. 1 Tim. 3:16; Lucas 2:11;
Hebr.2:9; e. 1 Cor. 1:30.
19. Pregunta: ¿De dónde sabes todo esto?
Respuesta: Del Santo Evangelio, del cual
Dios reveló primeramente en el paraíso (a), y después lo anunció por los santos
patriarcas (b) y profetas (c), y lo hizo representar por los sacrificios y las
demás ceremonias de la Ley (d): y al fin lo cumplió por su Hijo unigénito (e).
a. Gén 3:15.- b. Gén 22:18; Gén. 12:3; Gén 49:10.- c. Isaías 53; Isaías 42:1-4;
Isaías 43:25; Isaías 49:5-6, 22-23, Jer. 23:5, 6, 31-33, Jer. 32:39-41; Miq.
1:18-20; Hechos 3:22-24; Rom. 1:2, Hebr. 1:1.- d. Hebr. 10:1, 8; Col. 2:7; Juan
5:46.- e. Rom. 10:14; Gál. 3:24; Col. 2:17.
DOMINGO 7.
20. Pregunta: ¿Son salvados por Cristo todos los hombres que perecieron en Adán?
Respuesta: No todos (a), sino sólo
aquellos que por la verdadera fe son incorporados en El y aceptan sus beneficios
(b).
a. Mateo 7:14; Mateo 22:14.- b. Marc. 16:16; juan 1:12; 3:16, 18, 36; Isaías
53:11; Salmo 2:11; Rom. 11:20; Rom. 3:22, Hebr. 4:3, Hebr, 5:9, 10:39; Hebr.
11:6.
21. Pregunta: ¿Qué es la verdadera fe?
Respuesta: No es sólo un seguro
conocimiento por el cual considero cierto todo lo que el Señor nos ha revelado
en su palabra (a), sino también una verdadera confianza (b) que el Espíritu
Santo (c), infunde en mi corazón, por el Evangelio (d), dándome la seguridad, de
que no sólo a otros sino también a mí mismo Dios otorga la remisión de pecados,
la justicia y la vida eterna (e), y eso de pura gracia y solamente por los
méritos de Jesucristo (f).
a. Santg. 2:19.- b. Hebr. 11:1, 7; Rom. 4:18, 21; Rom. 10:10; Efes. 3:12; Hebr.
4:16; Santg. 1:6.- c. Gál. 5:22; Mateo 16:17; 2 Cor. 4:13; Juan 6:29; Efes. 2:8;
Filip. 1:19; Hechos 16:14.-d. Rom. 1:16, Rom. 10:17; 1 Cor. 1:21; Hechos 10:44;
Hechos 16:14.- e. Rom. 1:7; Gál. 3:11; Hebr. 10:10, 38; Gál. 2:16.- f. Efes.
2:8; Rom. 3:24; Rom. 5:19; Luc. 1:77, 78.
22. Pregunta: ¿Qué es lo que debe creer el cristiano?
Respuesta: Todo lo que se nos ha
prometido en el Santo Evangelio (a), sumariamente contenido en el Símbolo
Apostólico, en cuyos artículos se expresa la fe universal e infalible de todos
los cristianos.
a. Juan 20:31; Mateo 28:19; Marc. 1:15.
23. Pregunta: ¿Qué dicen estos artículos?
Respuesta: Creo en Dios Padre,
todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo su único
hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de María
Virgen; padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y
sepultado; descendió a los infiernos, y al tercer día resucitó de entre los
muertos; subió a los cielos; está sentado a la diestra de Dios, Padre
todopoderoso, de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el
Espíritu Santo; una Santa Iglesia cristiana católica (1), la Comunión de
los Santos; la remisión de los pecados, la resurrección del cuerpo y la vida
eterna. Amén.
1.- Católica, tiene el significado de universal: en todos los lugares y tiempos.
DOMINGO 8.
24. Pregunta: ¿En cuántas partes se dividen estos artículos?
Respuesta: En tres. La Primera: De Dios Padre y de nuestra creación. La Segunda: De Dios Hijo y de nuestra redención. La Tercera: De Dios Espíritu Santo y nuestra santificación.
25. Pregunta: Si no hay más que una Esencia Divina (a), ¿Por qué nombras tres: Padre, Hijo y Espíritu Santo?
Respuesta: Porque Dios se manifestó así
en su palabra (b), de manera que estas tres personas son el único, verdadero y
eterno Dios.
a. Deut. 6:4; Efes. 4:6; Isaías 44:6; Isaías 45:5; 1 Cor. 8:4, 6 - b. Isaías
61:1; Luc. 4:18; Gén. 1:2, 3 Salmo 33:6; Isaías 48.16; Mateo 3:16, 17, Mateo
28:19; 1 Juan 5:7; Isaías 6:1, 3; Juan 14:26; Juan 15:26; 2 Cor. 13:13, Gál.
4:6; Efes. 2:18, Tito 3:5, 6.
DE DIOS PADRE Y DE NUESTRA CREACION.
DOMINGO 9.
26. Pregunta: ¿Qué crees cuando dices: creo en Dios Padre Todopoderoso, creador del cielo y de la tierra?
Respuesta: Creo en el Padre de nuestro
Señor Jesucristo, quien de la nada creó el cielo y de la tierra, con todo lo que
en ellos hay (a), sustentándolo y gobernándolo todo por su eterno consejo y
providencia (b), es mi Dios y mi Padre por amor de su hijo Jesucristo (c), En él
confío de tal manera que no dudo de que me proveerá de todo lo necesario para mi
alma y mi cuerpo (d). Y aún más, creo que todos los males que puedo sufrir por
su voluntad, en este valle de lágrimas, los convertirá en bien para mi salvación
(e). Él puede hacerlo como Dios todopoderoso (f), y quiere hacerlo como Padre
benigno y fiel (g).
a. Gén.1 y 2; Éx. 20:11; Job 33:4; Job 38 y 39; Hechos 4:24; Hechos 14:15; Salmo
33:6; Isaías 45:7.- b. Hebr. 1:3; Salmo 104:27-30; Salmo 115:3; Mateo 10:29;
Efes. 1:11.-c. Juan 1:12; Rom. 8:15; Gál. 4:5-7; Efes. 1:5.-d. Salmo 55:22;
Mateo 6:25, 26; Luc. 12:22.- e. Rom. 8:28.- f. Isaías 46:4; Rom. 10:22.- g.
Mateo 6:32, 33; Mateo 7:9-11.
DOMINGO 10.
27. Pregunta: ¿Qué es la providencia de Dios?
Respuesta: Es el poder de Dios
omnipotente y presente en todo lugar (a), por el cual sustenta y gobierna el
cielo, la tierra y todas las criaturas de tal manera (b), que todo lo que la
tierra produce, la lluvia y la sequía (c), la fertilidad y la esterilidad, la
comida y la bebida, la salud y la enfermedad (d), riquezas y pobrezas (e), y
finalmente todas las cosas no acontecen sin razón alguna como por azar, sino por
su consejo y voluntad paternal (f).
a. Hechos 17:25, 27, 28; Jer. 23:23, 24; Isaías 29:15, 16; Ezeq. 8:12.- b Hebr.
1:3.- c. Jer.5:24; Hechos 14:17.- d. Juan 9:3.- e. Prov. 22.2.- f. Mateo 10:29;
Prov. 16:33.
28. Pregunta: ¿Qué utilidad tiene para nosotros este conocimiento de la creación y providencia divina?
Respuesta: Que en toda adversidad
tengamos paciencia (a), y en la prosperidad seamos agradecidos (b), y tengamos
puesta en el futuro, toda nuestra esperanza en Dios nuestro padre fidelísimo
(c), sabiendo con certeza que no hay cosa que nos puede apartar de su amor (d),
pues todas las criaturas, están sujetas a su poder de tal manera que no pueden
hacer nada sin su voluntad (e).
a. Rom. 5:3; Santg. 1:3; Salmo 39:9; Job 1:21, 22- b.1Tes. 5:18; Deut
8:10- c. Salmo 55:22; Rom. 5:4- d. Rom. 8:38, 39.- e. Job 1:12, Job 2:6; Prov.
21:1; Hechos 17:25.
DE DIOS HIJO Y DE NUESTRA REDENCION.
DOMINGO 11.
29. Pregunta: ¿Por qué el hijo de Dios es llamado Jesús, que significa Salvador?
Respuesta: Porque nos salva y libra de
todos nuestros pecados (a), y porque en ningún otro se debe buscar ni se puede
hallar salvación.
a. Mateo 1:21; Hebr.7:25.- b. Hechos 4:12; Juan 15:4, 5; 1 Tim. 2:5; Isaías
43:11; 1 Juan 5:11.
30. Pregunta: ¿Creen pues también en el único Salvador Jesús, aquellos que
buscan su salvación en los santos, o en sí mismos o en cualquiera otra parte?
Respuesta: No, porque aunque de boca se
gloríen de tenerle por Salvador, de hecho niegan al único Salvador Jesús (a):
pues necesariamente resulta, o que Jesús no es perfecto Salvador o que aquellos
que con verdadera fe le reciben por Salvador tienen que poseer en El todo lo
necesario para su salvación (b).
a. 1 Cor. 1:13, 30, 31; Gál. 5:4.- b. Hebr. 12:2; Isaías 9:6; Col. 1:19, 20;
Col. 2:10; 1 Juan 1:7.
DOMINGO 12.
31. Pregunta: ¿Por qué se le llama Cristo, es decir: ungido?
Respuesta: Porque fue ordenado del Padre
y ungido del Espíritu Santo (a), para ser nuestro supremo profeta y maestro (b),
que nos ha revelado plenamente el secreto consejo y voluntad de Dios acerca de
nuestra redención (c), para ser nuestro único y supremo pontífice (d) quien por
el sólo sacrificio de su cuerpo nos ha redimido (e), e intercede continuamente
delante del Padre por nosotros (f), para ser nuestro eterno Rey que nos gobierna
por su palabra y su espíritu y nos guarda y conserva la redención que nos ha
adquirido (g).
a. Salmo 45:7; Hebr. 1:9; Isaías 61:1; Luc. 4:18.- b. Deut. 19:15; Hechos 3:22;
Hechos 7:37; Isaías 55:4.- c. Juan 1:18; Juan 15:15.- d. Salmo 110:4.- e.
Hebr.10:12, 14, 28; f. Rom. 8:34; Hebr. 9:24; 1 Juan 2:1; Rom. 5:9, 10.- g Salmo
2:6; Zac. 9:9; Mateo 21:5; Luc. 1:33; Mateo 28:18; Juan 10:28; Apoc. 12:10, 11.
32. Pregunta: Pues, ¿Porqué te llaman Cristiano (a)?
Respuesta: Porque por la fe soy miembro
(b) de Jesucristo y participante de su unción (c), para que confiese su nombre
(d) y me ofrezca a El, en sacrificio vivo y agradable (e) y que en esta vida
luche contra el pecado y Satanás con una conciencia limpia y buena (f) y que,
después de esta vida reine con Cristo eternamente sobre todas las criaturas.
a. Hechos 11:26.- b. 1 Cor. 6:15.- c 1 Juan 2:27; Hechos 2:17.- d. Mateo 10:32;
Rom.10:10.- e. Rom. 12:1; Pedro 2:6, 9; Apoc. 1:6; Apoc. 5:8, 10.- f.1 Pedro
2:11; Rom. 6:12, 13; Gál. 5:16, 17; Efes. 6:11; 1 Tim. 1:18, 19.- g. 2 Tim.
2:12; Mateo 25:34.
DOMINGO 13.
33. Pregunta: ¿Por qué se llama a Cristo el unigénito hijo de Dios, si nosotros también somos hijos de Dios?
Respuesta: Porque Cristo es el hijo
eterno y natural de Dios (a); pero nosotros hemos sido adoptados por gracia como
hijos de Dios por amor de él (b).
a. Juan 1:14; Hebr. 1:1, 2; Juan 3:16; 1 Juan 4:9; Rom. 8:32.- b Rom 8:16, Juan
1:12; Gál. 4:6; Efes. 1:5, 6.
34. Pregunta: ¿Por qué le llamamos nuestro Señor?
Respuesta: Por que rescatando nuestros
cuerpos y almas de los pecados, no con oro o plata, sino con su preciosa sangre,
y librándonos del poder del Diablo, nos ha hecho suyos (a).
a. 1 Pedro 1:18, 19; 1 Pedro 2:9; 1 Cor. 6:20, 1 Tim. 2:6; Juan 20:28.
DOMINGO 14.
35. Pregunta: ¿Qué crees cuando dices: que fue concebido por el Espíritu santo y nació de María virgen?
Respuesta: Que el eterno Hijo de Dios,
el cual es (a) y permanece (b) verdadero y eterno Dios, tomó la naturaleza
verdaderamente humana de la carne y sangre de la virgen María (c), por obra del
Espíritu Santo (d), para que juntamente fuese la verdadera simiente de David
(e), semejante a sus hermanos (f) excepto en el pecado (g).
a. 1 Juan 5:20; Juan 1:1; Juan 17:3; Rom. 1:3, Col. 1:15.- b. Rom. 9:5.- c. Gál.
4:4 Luc. 1:31, 42, 43.- d. Mateo 1:20; Luc. 1:35.- e. Rom 1:3; Salmo 132:11; 2
Sam.7:12; Luc. 1:32; Hechos 2:30.- f. Filip. 2:7; Hebr. 2:14, 17.- g. Hebr.
2:14, 17.- g. Hebr. 4:15.
36. Pregunta: ¿Qué fruto sacas de la santa concepción y nacimiento de Cristo?
Respuesta: Que es nuestro Mediador (a),
y con su inocencia y perfecta santidad cubre mis pecados en los cuales he sido
concebido y nacido, para que no aparezcan en la presencia de Dios (b).
a. Hebr. 7:26, 27.- b.1 Pedro 1:18, 19; 1 Pedro 3:18; 1 Cor. 1:30, 31; Rom. 8:3,
4;Isaías 53:11; Salmo 32:1.
DOMINGO 15.
37. Pregunta: ¿Qué es lo que crees cuando dices: padeció?
Respuesta: Que todo el tiempo que en
este mundo vivió y especialmente al fin de su vida, sostenía en el cuerpo y el
alma la ira de Dios contra el pecado de todo el género humano (a), para que con
su pasión , como único sacrificio propiciatorio (b), librara nuestro cuerpo y
alma de la eterna condenación (c), y nos alcanzase la gracia de Dios, la
justicia y la vida eterna (d).
a. Isaías 53:4; 1 Pedro 2:24; 1 Pedro 3:18; 1 Tim. 2:6.- b. Isaías53:10;
Efes.5:2; 1Cor 5:7; 1 Juan 2:2; Rom. 3:25; Hebr. 9:28; Hebr. 10:14.- c. Gál
3:13; Col. 1:13; Hebr. 9:12; 1 Pedro 1:18, 19.-d. Rom. 3:25, 2 Cor. 5:21; Juan
2:16; Juan 6:51; Hebr. 9:15; Hebr. 10:19.
38. Pregunta: ¿Por qué padeció bajo el poder de Poncio Pilato juez?
Respuesta: Para que, inocente, condenado
por el juez político (a), nos librase del severo juicio de Dios, que había de
venir sobre nosotros (b).
a. Juan 18:38; Mateo 27:24; Luc. 23:14, 15; Juan 19:4.- b. Salmo 69:4; Isaías
53:4, 5; 2 Cor. 5:21; Gál. 3:13.
39. Pregunta: ¿Es más importante el haber sido crucificado, que morir de otro modo?
Respuesta: Sí, porque este género de
muerte me garantiza que él cargó sobre sí mismo la maldición sentenciada sobre
mí (a), por cuanto la muerte de cruz era maldita de Dios.
a. Gál. 3:13.- b. Deut. 21:23.
DOMINGO 16.
40. Pregunta: ¿Por qué fue necesario que Cristo se humillase hasta la muerte?
Respuesta: Porque la justicia de Dios
(a) no se podía satisfacer por nuestros pecados, sino con la misma muerte del
Hijo de Dios (b).
a. Gén. 2:17.- b. Rom. 8:3, 4; Hebr. 2:14, 15.
41. Pregunta: ¿Por qué fue también sepultado?
Respuesta: Para testificar que estaba
verdaderamente muerto (a).
a. Hechos 13:29; Mateo 27:59, 60; Luc. 23:53; Juan 19:38.
42. Pregunta: Ya que Cristo murió por nosotros, ¿Por qué hemos de morir también nosotros?
Respuesta: Nuestra muerte no es una
satisfacción por nuestros pecados (a), sino una liberación del pecado y un paso
hacia la vida eterna (b).
a. Marc. 8:37; Salmo 49:7.- b Filip.1:23; Juan 5:24; Rom. 7:24.
43. Pregunta: ¿Qué provecho recibimos además del sacrificio y muerte de Cristo en la cruz?
Respuesta: Por su poder nuestro viejo
hombre está crucificado, muerto y sepultado juntamente con El (a), para que, en
adelante, no reinen más en nosotros las perversas concupiscencias y deseos de la
carne (b), sino que nos ofrezcamos a El en sacrificio agradable (c).
a. Rom. 6:6.- b Rom. 6:6, 12.- c. Rom. 12:1.
44. Pregunta: ¿Por qué se añade: descendió a los infiernos?
Respuesta: Para que en mis extremados
dolores y grandísimas tentaciones me asegure y me sostenga con este consuelo, de
que mi Señor Jesucristo, por medio de las inexplicables angustias, tormentos,
espantos y turbaciones infernales de su alma, en los cuales fue sumido en toda
su pasión (a), pero especialmente clavado en la cruz, me ha librado de las
ansias y tormentos del infierno (b).
a. Salmo 18:4, 5; Salmo 116:3; Mateo 26:38; Mateo 27:46; Hebr.5:7.- b. Isaías
53:5
DOMINGO 17.
45. Pregunta: ¿Qué nos aprovecha la resurrección de Cristo?
Respuesta: Primero: Por su resurrección
ha vencido a la muerte, para hacernos participantes de aquella justicia que
conquistó por su muerte (a). Segundo: También nosotros somos resucitados ahora
por su poder a una nueva vida (b). Tercero: la resurrección de Cristo, cabeza
nuestra, es una cierta prenda de nuestra gloriosa resurrección.
a. Rom. 4:25; 1 Pedro 1:3; 1 Cor. 15:16.- b Rom. 6:4; Col. 3:1, Efes. 2:5, 6.-
c.1 Cor. 15:20, 21.
DOMINGO 18.
46. Pregunta: ¿Qué entiendes por: subió a los cielos?
Respuesta: Que Cristo, a la vista de sus
discípulos, fue elevado de la tierra al cielo (a) y que está allí para nuestro
bien (b), hasta que vuelva a juzgar a los vivos y a los muertos (c).
a. Hechos 1:9; Marc. 16:19; Luc. 24:51.-b. Hebr.9:24; Hebr. 4:14; Rom. 8:34;
Col. 3:1.- c. Hechos 1:11; Mateo24:30.
47. Pregunta: Luego, ¿No está Cristo con nosotros hasta el fin del mundo como lo prometido? (a).
Respuesta: Cristo es verdadero Dios y
verdadero hombre: en cuanto a la naturaleza humana ahora ya no está en la tierra
(b), pero en cuanto a su deidad, majestad, gracia y espíritu en ningún momento
está ausente de nosotros (c).
a. Mateo 28:20.- b. Hebr. 8:4; Mateo 26:11; Juan 16:28; Juan 17:11; Hechos
3:21.- c. Juan 4:18; Mateo 28:20.
48. Pregunta: Pero si la naturaleza humana no está en todas partes donde está la divina ¿No se separan con esto las dos naturalezas en Cristo?
Respuesta: De ninguna manera: porque
dado que la divinidad es incomprensible y está presente en todo lugar (a),
resulta necesariamente que en efecto está fuera de la naturaleza humana que ha
tomado (b), pero con todo y con eso está en ella y queda unida a ella
personalmente.
a. Jer.23.24; Hechos 7:49.- b Col. 2:9; Juan 3:13; Juan 11:15; Mateo 28:6.
49. Pregunta: ¿Qué beneficios nos da la ascensión de Cristo al cielo?
Respuesta: Primero: El es nuestro
intercesor en el cielo delante del Padre (a). Segundo: Que tenemos nuestra carne
en el cielo para que por ello, como una garantía, estemos seguros, de que él
siendo nuestra cabeza, nos atraerá a sí como miembros suyos (b). Tercero. Que
desde allí nos envía su Espíritu como prenda recíproca (c), por cuya virtud
buscamos, no las cosas de la tierra sino las de arriba, donde está sentado a la
diestra de Dios.
a. 1 Juan 2:1; Rom. 8:34.- b. Juan 14:2; Juan 17:24; Juan 20:17; Efes. 2:6.- c.
Juan 14:16; Juan 16:7; Hechos 2:33; 2 Cor. 1:22; 2 Cor. 5:5.- d. Col. 3:1.
DOMINGO 19.
50. Pregunta: ¿Por qué se añade: está sentado a la Diestra de Dios, Padre todopoderoso?
Respuesta: Porque Cristo subió al cielo
para mostrarse allí como cabeza de su Iglesia (a), por quien el Padre gobierna
todas las cosas (b).
a. Efes. 1:20; Col.1:18.- b. Mateo 28:18; Juan 5:22.
51. Pregunta: ¿De qué nos sirve esta gloria de Cristo, nuestra cabeza?
Respuesta: Primero: Para que el Espíritu
Santo derrame en nosotros, sus miembros, los dones celestiales. Segundo: para
protegernos y ampararnos de todos nuestros enemigos.
a. Hechos 2:33; Efes. 4:8.- b. Salmo 2:9; Salmo 110:1, 2; Juan 10:28; Efes. 4:8.
52. Pregunta: ¿Qué consuelo te ofrece la vuelta de Cristo para juzgar a los vivos y a los muertos?
Respuesta: Que en todas las miserias y
persecuciones, con plena confianza, espero del cielo como juez, a Aquel mismo
que primeramente se puso delante del juicio de Dios por mí y alejó de mí toda
maldición (a); el cual echará a todos los enemigos suyos y míos en las penas
eternas (b); y a mí, con todos los elegidos, me conducirá al gozo del cielo y a
la gloria eterna (c).
a. Filip. 3:20; Luc. 21:28; Rom. 8:23; Tito 2:13; 1 Tes. 4:16.-b. Mateo 25:41; 2
Tes. 1:6.- c. Mateo 25:34; 2 Tes, 1:7.
DE DIOS ESPIRITU SANTO Y DE NUESTRA SANTIFICACION.
DOMINGO 20.
53. Pregunta: ¿Qué crees del Espíritu Santo?
Respuesta: Que con el Eterno Padre e
Hijo, es verdadero y eterno Dios (a). Y que viene a morar en mí (b) para que,
por la verdadera fe, me haga participante de Cristo y de todos sus beneficios
(c), me consuele (d) y quede conmigo eternamente (e).
a. 1 Juan 5:7; Gén. 1:2; Isaías 48:16; 1 Cor. 3:16 1 Cor. 6:19; Hechos 5:3,
4.-b. Gál. 4:6; Mateo 28:19, 20; 2 Cor. 1:22; Efes. 1:13.-c Gál. 3:14; 1 Pedro
1:2; 1 Cor. 6:17.- d. Juan 15:26; Hechos 9:31.- e Juan 14:16; 1 Pedro 4:14.
DOMINGO 21.
54. Pregunta: ¿Qué crees de la santa Iglesia cristiana católica?
Respuesta: Que el Hijo de Dios (a),
desde el principio hasta el fin del mundo (b), de todo el género humano (c),
congrega, guarda y proteja para sí (d), por su Espíritu y su palabra (e) en la
unidad de la verdadera fe (f), una comunidad, elegida para la vida eterna (g);
de la cual yo soy un miembro vivo (h) y permaneceré para siempre (i).
a. Efes. 5:26; Juan 10:11; Hechos 20:28; Efes. 4:11-13.- b. Salmo 71:17, 18;
Isaías 59:21; 1 Cor. 11:26.- c. Gén. 26:4; Apoc. 5:9.- d. Mateo 16:18; Juan
10:28-30; Salmo 129:1-5.- e. Isaías 59:21; Rom. 1:16; Rom. 10:14-17; Efes.
5:26.- f. Hechos 2:42; Efes. 4:3-5.- g. Rom. 8:29; Efes.1:10-13.- h. 1 Juan
3:14, 19, 20, 21; 2 Cor.13:5; Rom. 8:10.- i. Salmo 23:6 1 Cor. 1:8, 9, Juan
10:28; 1 Juan 2:19; 1 Pedro 1:5.
55. Pregunta: ¿Qué entiendes por la comunión de los santos?
Respuesta: Primero, que todos los fieles
en general y cada uno en particular, como miembros del Señor Jesucristo, tienen
la comunión de El y de todos sus bienes y dones (a). Segundo, que cada uno debe
sentirse obligado a emplear con amor y gozo los dones que ha recibido,
utilizándolos en beneficio de los demás (b).
a. 1 Juan 1:3; Rom. 8:32; 1 Cor. 12:12, 13; 1 Cor. 6:17.- b. 1 Cor. 12:21; 1
Cor. 13:1, 5; Filip. 2:4-8.
56. Pregunta: ¿Qué crees de la remisión de los pecados?
Respuesta: Creo que Dios, por la
satisfacción de Cristo, no quiere acordarse jamás de mis pecados, ni de mi
naturaleza corrompida, con la cual debo luchar toda la vida (a), sino que
gratuitamente me otorga la justicia de Cristo (b) para que yo nunca venga a
condenación (c).
a. 1 Juan 2:2; 1 Juan 1:7; 2 Cor. 5:19.- b. Rom. 7:23-25; Jer. 31:34; Miq. 7:19;
Salmo 130:3, 10, 12.- c. Juan 3:18; Juan 5:24.
DOMINGO 22.
57. Pregunta: ¿Qué consuelo te da la resurrección de la carne?
Respuesta: Que no sólo mi alma después
de esta vida será llevada (a) en el mismo instante a Cristo, su cabeza, sino que
también está mi carne, siendo resucitada por la potencia de Cristo, será de
nuevo unida a mi alma y hecha conforme al glorioso cuerpo de Cristo (b).
a. 1 Luc. 16:22; Luc. 23:43; Filip. 1:21, 23.- b. Job. 19:25, 26; 1 Juan 3:2;
Filip. 3:21.
58. Pregunta: ¿Qué consolación te ofrece el artículo de la vida eterna?
Respuesta: Que ahora siento en mi
corazón un principio de la vida eterna (a), después de esta vida, gozaré de una
cumplida y perfecta bienaventuranza que ningún ojo vio ni oído oyó, ni
entendimiento humano comprendió, y esto para que ella alabe a Dios para siempre
(b).
a. 2 Cor. 5:2, 3.-b. 1 Cor. 2:9.
DE LA JUSTIFICACION.
DOMINGO 23.
59. Pregunta: ¿Qué te aprovecha el creer en todas estas cosas?
Respuesta: Que delante de Dios soy justo
en Jesucristo, y heredero de la vida eterna (a).
a. Hab. 2:4; Rom. 1:17; Juan 3:36.
60. Pregunta: ¿Cómo eres justo ante Dios?
Respuesta: Por la sola verdadera fe en
Jesucristo (a), de tal suerte que, aunque mi conciencia me acuse de haber pecado
gravemente contra todos los mandamientos de Dios, no habiendo guardado jamás
ninguno de ellos (b),y estando siempre inclinado a todo mal (c), sin
merecimiento alguno mío (d), sólo por su gracia (e), Dios me imputa y da (f) la
perfecta satisfacción (g), justicia y santidad de Cristo (h) como si no hubiera
yo tenido, ni cometido algún pecado, antes bien como si yo mismo hubiera
cumplido aquella obediencia que Cristo cumplió por mí (i), con tal que yo abrace
estas gracias y beneficios con verdadera fe (j).
a. Rom. 3:21, 22, 24; Rom. 5:1, 2; Gál 2:16, Efes. 2:8, 9; Fil. 3:9.-b.
Rom. 3:19.- c. Rom 7:23.-d. Tito 3:5; Deut. 9:6; Ezeq. 36:22.-e. Rom. 3:24;
Efes. 2:8.-f. 4:4; 2 Cor. 5:19.-g. 1 Juan 2:2.-h. 1 Juan
2:1.-i. 2 Cor. 5:21.-J. Rom. 3:22; Juan 3:18.
61. Pregunta: ¿Por qué afirmas ser justo sólo por la fe?
Respuesta: No porque agrade a Dios por
la dignidad de mi fe, sino porque sólo la satisfacción, justicia y santidad de
Cristo, son mi propia justicia delante de Dios (a), y que yo no puedo cumplir de
otro modo que por la fe (b).
a. 1 Cor. 1:30; 1 Cor 2:2.-b. 1 Juan.
DOMINGO 24
62. Pregunta: ¿Por qué no pueden justificarnos ante Dios las buenas obras, aunque sólo sea una parte?
Respuesta: Porque es necesario que
aquella justicia, que ha de aparecer delante del juicio de Dios, sea
perfectamente cumplida y de todo punto conforme a la Ley Divina (a); y nuestras
buenas obras, aun las mejores en esta vida, son imperfectas y contaminadas de
pecado (b).
a. Gál 3:10; Deut. 27:26.-b. Isaías 64:6.
63. Pregunta: Luego, ¿Cómo es posible que nuestras obras no merezcan nada, si Dios promete remunerarlas en la vida presente y en la venidera?
Respuesta: Esta remuneración no se da
por merecimiento, sino por gracia (a).
a. Lucas 17:10.
64. Pregunta: Pero esta doctrina, ¿no hace a los hombres negligentes e impíos?
Respuesta: No, porque es imposible que
no produzcan frutos de gratitud los que por la fe verdadera han sido injertados
en Cristo (a).
a. Mateo 7:18; Juan 15:5.
DE LOS SACRAMENTOS.
DOMINGO 25
65. Pregunta: Si sólo la fe nos hace participantes de Cristo y de todos sus beneficios, dime, ¿de dónde procede esta fe?
Respuesta: Del Espíritu Santo (a) que la
hace obrar por la predicación del Santo Evangelio, encendiendo nuestros
corazones, y confirmándola por el uso de los sacramentos (b).
a. Efes. 2:8; Efes. 6:23; Juan 3:5; Filip. 1:29.-b. Mateo 28:19; 1 Pedro 1:22,
23.
66. Pregunta: ¿Qué son los Sacramentos?
Respuesta: Son señales sagradas y
visibles, y sellos instituidos por Dios, para sernos declarada mejor y sellada
por ellos la promesa del Evangelio; a saber, que la remisión de los pecados y la
vida eterna, por aquel único sacrificio de Cristo cumplido en la cruz, se nos da
de gracia no solamente a todos los creyentes en general, sino también a cada uno
en particular (a).
a. Gén. 17:11; Rom. 4:11; Deut. 30:6; Lev. 6:25, Hebr. 9:7, 8, 9, 24; Ezeq.
20:2; Isaías 6:6, 7; Isaías 54:9.
67. Pregunta: Entonces la palabra y los Sacramentos ¿tienen como fin llevar nuestra fe al sacrificio de Cristo cumplido en la cruz, como el único fundamento de nuestra salvación? (a)
Respuesta: Así es, porque el Espíritu
Santo nos enseña por el Evangelio y confirma por los Sacramentos, que toda
nuestra salud está puesta en el único sacrificio de Cristo ofrecido por nosotros
en la cruz.
a. Rom. 6:3; Gál 3:27.
68. Pregunta: ¿Cuántos sacramentos ha instituido Cristo en el Nuevo Testamento?
Respuesta: Dos: El Santo Bautismo y la Santa Cena.
DEL SANTO BAUTISMO.
DOMINGO 26
69. Pregunta: ¿Por qué el Santo bautismo te asegura y recuerda que eres participante de aquel único sacrificio de Cristo, hecho en la Cruz?
Respuesta: Porque Cristo ha instituido
(a), el lavamiento exterior del agua, añadiendo esta promesa (b), que tan
ciertamente soy lavado con su sangre y Espíritu de las inmundicias de mi alma,
es a saber, de todos mis pecados (c), como soy rociado y lavado exteriormente
con el agua, con la cual se suelen limpiar las suciedades del cuerpo.
a. Mateo 28:19.-b. Mateo 28:19; Marc. 16:16 Hechos 2:38; Juan 1:33; Mateo 3:11;
Rom. 6:3, 4.-c. 1 Pedro 3:21; Marc. 1:4; Luc. 3:3?
70. Pregunta: ¿Qué es ser lavado con la sangre y el Espíritu de Cristo?
Respuesta: Es recibir de la gracia de
Dios, la remisión de los pecados, por la sangre de Cristo, que derramó por
nosotros en su sacrificio en la Cruz (a). Y también ser renovados y santificados
por el Espíritu Santo, para ser miembros de Cristo, a fin de que muramos al
pecado y vivamos santa e irreprensiblemente (b).
a. Hebr. 12:24; 1 Pedro 1:2; Apoc. 1:5; Apoc. 7:14; Zac. 13:1; Ezeq. 36:25.-b.
Juan 1:33; Juan 3:5; 1 Cor. 6:11; 1 Cor. 12:13; Rom. 6:4; Col. 2:12.
71. Pregunta: ¿Dónde prometió Cristo que El nos quiere limpiar tan ciertamente por su sangre y Espíritu como somos lavados por el agua del bautismo?
Respuesta: En la institución del
Bautismo, cuyas palabras son éstas: “Id, enseñad a todas las gentes,
bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo, y del Espíritu Santo” (Mateo
28:19)
“El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será
condenado” (Marcos16:16). Esta misma promesa se repite cuando las Sagradas
escrituras llaman al bautismo “lavamiento de la regeneración y ablución de
pecados” (Tito 3:5, Hechos 22:16).
DOMINGO 27.
72. Pregunta: ¿Es el lavamiento, la purificación misma de los pecados?
Respuesta: No (a): porque sólo la sangre
de Jesucristo y el Espíritu Santo nos limpia y purifica de todo pecado (b).
a. Mateo 3:11; 1 Pedro 3:21; Efes. 5:26.-b. 1 Juan 1:7; 1 Cor. 6:11.
73. Pregunta: Entonces, ¿Por qué llama el Espíritu Santo al bautismo el lavado de la regeneración y la purificación de los pecados?
Respuesta: Dios no habla así sin una
razón justificada, pues El, no sólo quiere enseñarnos que nuestros pecados se
purifican por la sangre y el Espíritu de Cristo, como las suciedades del cuerpo
por el agua (a), sino más aún: certificarnos por este divino símbolo y prenda
que verdaderamente somos limpiados por el lavamiento interior y espiritual de
nuestros pecados, de la misma manera que somos lavados exteriormente por el agua
visible (b).
a. Apoc. 1:5; Apoc. 7:14; Cor. 6:11.-b. Marc. 16:16; Gál. 3:27.
74. Pregunta: ¿Se ha de bautizar también a los niños?
Respuesta: Naturalmente, porque están
comprendidos, como los adultos, en el pacto, y pertenecen a la iglesia de Dios
(a). Tanto a éstos como a los adultos se les promete por la sangre de Cristo, la
remisión de los pecados (b) y el Espíritu Santo, obrador de la fe (c); por esto,
y como señal de este pacto, deben ser incorporados a la Iglesia de Dios y
diferenciados de los hijos de los infieles (d), así como se hacía en el pacto
del Atiguo Testamento por la circuncisión (e), cuyo sustito es el Bautismo en el
Nuevo Pacto (f).
a. Gén. 17:7.-b. Mateo 19:14.-c. Luc. 1:15; Salmo 22:10; Isaías 44:1-3; Hechos
2:39.-d. Hechos 10:47.-e Gén.17:14.-f. Col. 2:11-13.
DE LA SANTA CENA DE NUESTRO SEÑOR.
DOMINGO 28.
75. Pregunta: ¿Cómo te asegura y confirma la Santa Cena que eres hecho participante de aquel único sacrificio de Cristo, ofrecido en la cruz, y de todos sus bienes?
Respuesta: Porque Cristo me ha mandado,
y también a todos los fieles, comer de este pan partido y beber de esta copa en
memoria suya, añadiendo esta promesa (a): Primero, que su cuerpo ha sido
ofrecido y sacrificado por mí en la cruz, y su sangre derramada por mis pecados,
tan cierto como que veo con mis ojos que el pan del Señor es partido para mí y
que me es ofrecida la copa. Y Segundo, que El tan cierto alimenta mi alma para
la vida eterna con su cuerpo crucificado y con su sangre derramada, como yo
recibo con la boca corporal de la mano del ministro el pan y el vino, símbolos
del cuerpo y de la sangre del Señor.
a. Mateo 26:26-28; Marc. 14:22-24; Luc. 22:19, 20, 1 Cor. 10:16, 17; 1 Cor.
11:23-25; 1 Cor. 12:13.
76. Pregunta: ¿Qué significa comer el cuerpo sacrificado de Cristo y beber su sangre derramada?
Respuesta: Significa, no sólo abrazar
con firme confianza del alma toda la pasión y muerte de Cristo, y por este medio
alcanzar la remisión de pecados y la vida eterna (a), sino unirse más y más a su
santísimo cuerpo por el Espíritu Santo (b), el cual habita juntamente en Cristo
y en nosotros de tal manera, que, aunque El esté en el cielo (c) y nosotros en
la tierra, todavía somos carne de su carne y huesos de sus huesos (d), y que, de
un mismo espíritu, (como todos los miembros del cuerpo por una sola alma ) somos
vivificados y gobernados para siempre (e).
a. 1 Juan 6:35, 40, 47; Juan 6:48, 50, 51; Juan 6:53, 54.-b. Juan 6:55, 56.-c.
Col. 3:1; Hechos 3:21; 1 Cor. 11:26.- d. Efes. 5:29, 30; Efes. 3:16; 1 Cor.
6:15; 1 Juan 3:24; 1 Juan 4:13.-e. Juan 6:57; 15:1-6; Efes. 4:15, 16.
77. Pregunta: ¿Dónde prometió Cristo, que tan ciertamente dará a los creyentes en comida y en bebida su cuerpo y sangre, como comen de este pan roto y beben de este vaso?
Respuesta: En la institución de la cena,
cuyas palabras fueron (a): Nuestro Señor Jesucristo, la noche que fue entregado,
tomó el pan, y habiendo dado gracias, lo partió y dijo: Tomad, comed, esto es mi
cuerpo que por vosotros es partido; haced en memoria de mí. Asimismo tomó
también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto
en mi sangre; haced esto todas las veces que la beberéis, en memoria de mí. Así,
pues, todas las veces que comiereis este pan y bebiereis esta copa, la muerte
del Señor anunciáis hasta que él venga (1Cor. 11:23-26).
a. Mateo 26:26 - 28; Marc.14:22-24: Luc. 22:9, 20.
Pablo repite esta promesa cuando dice:
La copa de bendición, que bendecimos, ¿no es la comunión de la sangre de Cristo?
El pan que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo? Siendo uno solo el
pan, nosotros, con ser muchos, somos un cuerpo: pues todos participamos de aquel
mismo pan. (1 Cor. 10:16,17).
a. Mateo 26:26-28: Marc. 14:22-24; Luc. 22:9, 20
DOMINGO 29.
78. Pregunta: ¿El pan y el vino se convierten sustancialmente en el mismo cuerpo y sangre de Cristo?
Respuesta: De ninguna manera (a), pues
como el agua del Bautismo no se convierte en la sangre de Cristo, ni es la misma
ablución de los pecados, sino solamente una señal y sello de aquellas cosas que
nos son selladas en el Bautismo (b), así el pan de la Cena del Señor no es el
mismo cuerpo (c), aunque por la naturaleza y uso de los sacramentos (d) es
llamado el cuerpo de Cristo.
a. Mateo 26:29.-b. Efes. 5:26; Tito 3:5.-c. 1 Cor. 11:26.-d. Gén. 17:10, 11; Ex.
12:11, 13; Ex. 13:9; 1 Pedro 3:21; 1Cor. 10:3, 4.
79. Pregunta: ¿Por qué llama Cristo al pan su cuerpo y a la copa su sangre, o el Nuevo Testamento en su sangre, y Pablo al pan y al vino la comunión del cuerpo y sangre de Cristo?
Respuesta: Cristo no habla así sin una
razón poderosa, y no solamente para enseñarnos que, así como el pan y el vino
sustentan la vida corporal, su cuerpo crucificado y su sangre derramada son la
verdadera comida y bebida, que alimentan nuestras almas para la vida eterna (a),
más aún, para asegurarnos por estas señales y sellos visibles, que por obra del
Espíritu Santo somos participantes de su cuerpo y sangre tan cierto como que
tomamos estos sagrados símbolos en su memoria y por la boca del cuerpo (b); y
también que su pasión y obediencia son tan ciertamente nuestras, como si
nosotros mismos en nuestras personas hubiéramos sufrido la pena y satisfecho a
Dios por nuestros pecados.
a. Juan 6:55.-b. 1 Cor. 10:16.
DOMINGO 30.
80. Pregunta: ¿Qué diferencia hay entre la Cena del Señor y la misa papal?
Respuesta: La Cena del Señor, nos
testifica que tenemos remisión perfecta de todos nuestros pecados por el único
sacrificio de Cristo, que El mismo cumplió en la Cruz una sola vez (a); y
también que por el Espíritu Santo, estamos incorporados en Cristo (b), el cual
no está ahora en la tierra según su naturaleza humana, sino en los cielos a la
diestra de Dios, su padre (c), donde quiere ser adorado por nosotros (d).
La misa enseña que los vivos y los muertos no tienen la remisión de los pecados
por la sola pasión de Cristo, a no ser que cada día Cristo sea ofrecido por
ellos por mano de los sacerdotes; enseña también que Cristo está corporalmente
en las especies de pan y de vino, y por tanto ha de ser adorado en ellas. Por lo
tanto, el fundamento propio de la misa no es otra cosa que una negación del
único sacrificio y pasión de Jesucristo y una idolatría maldita (e).
a. Hebr. 10:10, 12, Hebr. 7:26, 27; Hebr. 9:12, 25; Juan 19:30; Mateo 26:28;
Luc. 22:19.- b. 1 Cor. 10:16, 17; 1Cor. 6:17.-c. Juan 20:17; Col. 3:1; Hebr.
1.3; Hebr. 8:1.-d. Mateo 6:20,21; Juan 4:21; Luc. 24:52; Hechos 7:55; Col.3:1;
Filip. 3:20; 1 Tes. 1:10.-e. Hebr. 10:12, 14.
81. Pregunta: ¿Quiénes son los que deben participar de la mesa del Señor?
Respuesta: Tan sólo aquellos que se
duelan verdaderamente de haber ofendido a Dios con sus pecados, confiando en ser
perdonados por el amor de Cristo y que las demás flaquezas quedarán cubiertas
con su pasión y muerte. Y que también deseen fortalecer más y más su fe y
mejorar su vida. Pero los hipócritas y los que no se arrepienten de verdad,
comen y beben su condenación.
a. 1 Cor. 11:28; 1 Cor. 10:19-22.
82. Pregunta: ¿Deben admitirse también a esta Cena, los que por su confesión y vida se declaran infieles e impíos?
Respuesta: De ninguna manera, porque así
se profana el pacto de Dios, y se provoca su ira sobre toda la congregación (a).
Por lo cual, la Iglesia debe, según la orden de Cristo y de sus apóstoles
(usando de las llaves del reino de los cielos), excomulgar y privar a los tales
de la Cena, hasta que se arrepientan y rectifiquen su vida.
a. 1 Cor. 11:20, 34; Isaías 1:11; Isaías 66:3; Jer.7:21; Salmo 50:16.
DOMINGO 31.
83. Pregunta: ¿Qué son las llaves del reino de los cielos?
Respuesta: La predicación del Santo Evangelio y la disciplina eclesiástica: con los cuales se abre el cielo a los fieles, y se cierra a los infieles.
84. Pregunta: ¿De qué manera se abre y se cierra el reino de los cielos por la predicación del Evangelio?
Respuesta: Cuando (según el mandamiento
de Cristo) públicamente es anunciado y testificado a todos los fieles en general
y a cada uno en particular, que todos los pecados les son perdonados por Dios,
por los méritos de Cristo, todas las veces que abrazaren con verdadera fe la
promesa del evangelio. Al contrario, a todos los infieles e hipócritas, se les
anuncia que la ira de Dios y la condenación eterna caerá sobre ellos mientras
perseveraren en su maldad (a); según testimonio del Evangelio, Dios juzgará así
en esta vida como en la otra.
a. Juan 20:21-23, Mateo 16:19.
85. Pregunta: ¿De qué manera se cierra y se abre el reino de los cielos por la disciplina eclesiástica?
Respuesta: Cuando (según el mandamiento
de Cristo) aquellos que bajo el nombre de cristianos se muestran en la doctrina
o en la vida ajenos a Cristo, y después de haber sido fraternalmente amonestados
en diversas ocasiones, no quieren apartarse de sus errores o maldades, son
denunciados a la Iglesia o a los que han sido amonestados por ella. Y si aun no
obedecen a la amonestación de éstos, por la prohibición de los sacramentos, son
expulsados de la congregación cristiana, y por el mismo Dios, del reino de
Cristo; y otra vez recibidos, como miembros de Cristo y de su Iglesia, cuando
prometen enmienda y lo demuestran por sus obras (a).
a. Mateo 18:15-17; 1 Cor. 5:4, 5, 11; 2 Cor. 2:6-8.
TERCERA PARTE: DE LA GRATITUD
QUE DEBEMOS A DIOS POR LA SALVACION
DOMINGO 32.
86. Pregunta: Si somos liberados por Cristo de todos nuestros pecados y miserias sin merecimiento alguno de nuestra parte, sino sólo por la misericordia de Dios ¿Por qué hemos de hacer buenas obras?
Respuesta: Porque después de que Cristo
nos ha redimido con su sangre, nos renueva también con su Espíritu Santo a su
imagen; a fin de que en toda nuestra vida nos mostremos agradecidos a Dios por
tantos beneficios y que El sea glorificado por nosotros (b). Además de esto para
que cada uno de nosotros sea asegurado de su fe por los frutos (c). Y finalmente
para que, también por la piedad e integridad de nuestra vida, ganemos a nuestro
prójimo para Cristo.
a. Rom. 6:13; Rom.12:1, 2, 1 Pedro 2:5, 9;1 Cor. 6:20.-b. Mateo 5:16; 1 Pedro
2:12.-c. 2 Pedro 1:10; Mateo 7:17; Gál. 5:6, 22.-d. 1 Pedro 3:1, 2; Rom. 14:19.
87. Pregunta: Luego, ¿No pueden salvarse aquellos que siendo desagradecidos y perseverando en sus pecados no se conviertan a Dios de su maldad?
Respuesta: De ninguna manera, porque,
como lo testifican las Sagradas Escrituras, no heredarán el reino de Dios los
que fornican, los idólatras, los adúlteros, los ladrones, los avaros, los
borrachos, los maldicientes.
a. 1 Cor. 6:9, 10; Efes.5:5, 6;1 Juan 3:14.
DOMINGO 33.
88. Pregunta: ¿De cuantas partes se compone el verdadero arrepentimiento y conversión al Señor?
Respuesta: De dos: la muerte del viejo
hombre, y la vivificación del nuevo (a).
a. Rom.6:1, 4-6; Efes. 4:22-24, Col. 3:5,6, 8-10; 1 Cor.5:7; 2 Cor.7:10.
89. Pregunta: ¿En qué consiste la muerte del hombre viejo?
Respuesta: En que sintamos pesar, de
todo corazón, de haber ofendido a Dios con nuestros pecados, aborreciéndolos y
evitándolos (a).
a. Rom.8:13; Joel 2:13; Oseas 6:1.
90. Pregunta: ¿Qué es la vivificación del nuevo hombre?
Respuesta: Es alegrarse de todo corazón
en Dios por Cristo (a), y desear vivir conforme a la voluntad de Dios, así como
ejercitarse en toda buena obra (b).
a. Rom. 5:1, Rom. 14:17; Isaías 57:15.-b. Rom. 6:10; Gál 2:20.
91. Pregunta: ¿Qué son las buenas obras?
Respuesta: Únicamente aquellas que se
realizan con fe verdadera (a), conforme a la Ley de Dios (b), y se aplican
solamente a su gloria (c); y no aquellas que están fundadas en nuestras buenas
intenciones o sobre instituciones humanas (d).
a. Rom. 14:23.-b. Lev. 18:4; 1 Sam.15:22; Efes. 2:10.-c. Cor.10:31.-d. Ezeq.
20:18, 19, Isaías 29:13; Mateo 15:7-9.
DE LA LEY.
DOMINGO 34.
92. Pregunta: ¿Cuál es la Ley de Dios?
Respuesta: Y habló Dios todas estas
palabras: (Éxodo 20:1-17; Deut. 5:6 - 21).
Yo soy Jehová (El Señor), tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa
de servidumbre.
PRIMER MANDAMIENTO:
No tendrás dioses ajenos delante de mí.
SEGUNDO MANDAMIENTO:
No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra, No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visitó la maldad de los padres sobre los hijos, hasta la tercera y cuarta generación, de los que me aborrecen; y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos.
TERCER MANDAMIENTO:
No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano.
CUARTO MANDAMIENTO:
Acuérdate del día de reposo para santificarlo; seis días trabajarás, y harás toda su obra; mas el séptimo día es de reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú ni tu hijo, ni tu hija ni tu siervo ni tu criada ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó.
QUINTO MANDAMIENTO:
Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te dé.
SEXTO MANDAMIENO:
No matarás.
SEPTIMO MANDAMIENO:
No cometerás adulterio.
OCTAVO MANDAMIENTO:
No hurtarás.
NOVENO MANDAMIENTO:
No hablarás contra tu prójimo falso testimonio.
DECIMO MANDAMIENTO:
No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo.
93. Pregunta: ¿Cómo se dividen estos diez mandamientos?
Respuesta: En dos tablas (a): De las
cuales la primera enseña lo que debemos hacer para con Dios; la segunda, lo que
debemos hacer para con nuestro prójimo (b).
a. Deut. 4:13; Ex. 34:28; Deut. 10:3, 4.-b. Mateo 22:37- 40.
94. Pregunta: ¿Qué manda Dios en el primer mandamiento?
Respuesta: Que yo, que deseo la
salvación de mi alma, evite y huya de toda idolatría (a), hechicería,
encantamiento, superstición (b), invocación de santos y de otras criaturas (c);
y que conozca rectamente al único verdadero Dios (d), en El sólo confié (e) con
toda humildad (f) y paciencia, a El que de todo corazón le ame (i), tema (j) y
reverencie (k); de tal manera que esté dispuesto a renunciar a todas las
criaturas antes que cometer la menor cosa contra su voluntad (l).
a. 1 Juan 5:21; 1 Cor. 6:10; 1 Cor. 10:7, 14.-b. Lev. 10:31; Deut. 18:9, 10.-c.
Mateo 4:10; Apoc. 19:10; Apoc. 22:8, 9.-d. Juan 17:3.-e. Jer.17:5, 7.-f. 1 Pedro
5:5.-g. Hebr. 10:36; Col. 1:11; Rom. 5:3, 4; 1 Cor. 10:10; Filip. 2:14.-h. Salmo
104:27; Isaías 45:7; Santg.1:17.-i. Deut. 6:5; Mateo 22:37.-j. Deut. 6:2; Salmo
111:10; Prov. 1:7; Prov. 9:10; Mateo 10:28.-k. Mateo 4:10; Deut 10:20.-l. Mateo
5:29; Mateo 10:37; Hechos 5:29.
95. Pregunta: ¿Qué es idolatría?
Respuesta: Es poner en el lugar que sólo
corresponde al Dios verdadero que se ha revelado por su Palabra, o junto a El,
cualquier otra cosa en la cual se ponga confianza (a).
a. Efes. 5:5; 1 Crón. 16:26; Filip. 3:19; Gál. 4:8; Efes. 2.12, 1 Juan 2:23; 2
Juan 9, Juan 5:23.
DOMINGO 35.
96. Pregunta: ¿Qué pide Dios en el segundo mandamiento?
Respuesta: Que no representemos a Dios
por medio de alguna imagen o figura (a), y sólo le rindamos culto como El ha
mandado en su Palabra (b). a. Isaías 40:18, 19, 25; Deut. 4:15,16, Rom. 1:23,
Hechos 17:20.-b. 1 Sam. 15:23; Deut. 12.30; Mateo 15:9.
97. Pregunta: ¿No es lícito hacer ninguna imagen?
Respuesta: Ni podemos, ni debemos
representar a Dios de ninguna manera (a), y aun en el caso de que fuese lícito
representar a las criaturas, Dios prohíbe hacer o poseer ninguna imagen
destinada a ser adorada o empleada en su servicio (b).
a. Isaías40:25.-b. Ex. 34:17; Ex. 23:24; Ex. 34:13; Num. 33:52.
98. Pregunta: ¿No se podrían tolerar las imágenes en las iglesias, como si fuesen libros para enseñar a los ignorantes?
Respuesta: No, porque nosotros no
debemos ser más sabios que Dios, que no quiere instruir a su pueblo por imágenes
mudas (a), sino por la predicación viva de su Palabra (b).
a. Jer. 10:8; Hab. 2:18, 19.-b. Rom. 10:14, 15, 17; 2 Pedro 1:19; 2 Tim. 3:16,
17.
DOMINGO 36.
99. Pregunta: ¿Qué nos enseña el tercer mandamiento?
Respuesta: Que dejemos de blasfemar (a)
o profanar el nombre de Dios por medio de falsos juramentos (b) y maldiciones
(c), y aún inútiles juramentos; que no nos hagamos partícipes de tan horrendos
pecados al callar cuando los oigamos (d). En una palabra: que no empleemos el
santo nombre de Dios, mas que con temor y veneración (e), a fin de que El sea
rectamente confesado (f), invocado (g) y glorificado por nuestras palabras y
hechos (h).
a. Lev. 24:15, 16.-b. Lev. 19:12.-c. Mateo 5:37; Santg. 5:12.-d. Lev.
5:1; Prov. 29:34.-e. Jer. 4:2; Isaías 45:23.-f. Mateo 10:32; Rom. 10:9, 10.-g.
Salmo 50:15; 1 Tim. 2:8.-h. Col. 3:17; Rom. 2:24; 1 Tim. 6:1.
100. Pregunta: ¿Es tan grave pecado el profanar el nombre de Dios por medio de juramentos y blasfemias, que Dios también se enoja contra aquellos que no se opusieron y no lo prohibieron con todas sus fuerzas?
Respuesta: Sí (a), porque no hay mayor
pecado ni cosa que a Dios más ofenda que el profanar su nombre, por lo cual
mandó que esta maldad fuese castigada con la muerte (b).
a. Prov. 29:24; Lev. 5:1.-b. Lev. 24:16.
DOMINGO 37.
101. Pregunta: ¿Se puede jurar santamente en nombre de Dios?
Respuesta: Sí, cuando el magistrado o la
necesidad así lo exijan para sostener y confirmar la fe y la verdad, para la
gloria de Dios y el bien de nuestro prójimo. Pues tal manera de prestar
juramento está fundada en la palabra de Dios (a) y, en consecuencia, ha sido
rectamente empleada por los santos, tanto en el Antiguo como en el Nuevo
Testamento (b).
a. Deut. 6:13; Deut. 10:20; Isaías 48:1; Hebr. 6:16.-b. Gén. 21.24; Gén 31:53,
Josué 9:15; 1 Sam. 24:23; 2 Sam. 3:35, 1 Reyes 1:29; Rom. 1:9; Rom. 9:1; 2 Cor.
1:23.
102. Pregunta: ¿Es lícito jurar por los santos u otras criaturas?
Respuesta: No. Porque el legítimo
juramento es una invocación de Dios, por la cual se le pide, que El, como el que
sólo ve los corazones, sea testigo de la verdad, y castigue si el juramento es
falso (a); este honor le corresponde a El (b).
a. 2 Cor. 1:23, Rom. 9:1.-b. Mateo 5:34-36; Santg. 5:12.
DOMINGO 38.
103. Pregunta: ¿Qué ordena Dios en el cuarto mandamiento?
Respuesta: Primero, que el ministerio de
la Palabra y la enseñanza sean mantenidos (a), y que yo frecuente asiduamente la
iglesia, la congregación de Dios, sobre todo el día de reposo (b), para oír la
Palabra de Dios, y participar de los santos sacramentos (d), para invocar
públicamente al Señor (e), y para contribuir cristianamente a ayudar a los
necesitados (f).
Además, que todos los días de mi vida cese de mal obrar, para que sea Dios mismo
quien obre en mi corazón por su Espíritu y, de este modo pueda empezar en esta
vida el Sábado eterno (g).
a. Tito 1:5, 2 Tim. 3:14, 1 Cor. 9:13, 14; 2 Tim. 2:2, 2 Tim. 3:15.-b. Salmo
40:9, 10; Salmo 68:26; Hechos 2:42.-c. 1 Tim. 4:13; 1 Cor. 14:29.-d. 1 Cor.
11:33.-e. 1 Tim. 2:1; 1 Cor. 14:16.-f. 1 Cor. 16:2.-g. Isaías 66:23.
DOMINGO 39.
104. Pregunta: ¿Qué manda Dios en el quinto mandamiento?
Respuesta: Que muestre a mi padre y a mi
madre y a todos mis superiores, honor, amor y fidelidad, que me someta
obedientemente a sus buenas enseñanzas y castigos (a), soportando también
pacientemente sus flaquezas (b), pues Dios quiere regirnos por medio de ellos
(c).
a. Efes. 6:1, 2, 5; Col. 3:18, 20, 22; Efes. 5:22, Prov. 1:8; Prov. 4:1;
Prov.15.20; Prov. 20:20, Ex. 21:17; Rom.13:1.-b. Prov. 23:22; Gén. 9:24; 1 Pedro
2:18.-c. Efes. 6:4, 9; Col. 3:20, Rom. 13:2, 3, Mateo 22:21.
DOMINGO 40.
105. Pregunta: ¿Qué exige Dios en el sexto mandamiento?
Respuesta: Que ni por mis pensamientos,
palabras, actitud y aún menos por mis actos, por mí mismo o por medio de otro,
llegue a injuriar, odiar, ofender o matar a mi prójimo (a), por el contrario
que, renuncie a todo deseo de venganza (b); que no me haga mal a mi mismo o me
exponga temerariamente al peligro (c). Para impedir esto, el magistrado posee la
espada (d).
a. Mateo 5:21, 22; Mateo 26:52; Gén. 9:6.-b. Efes. 4:26, Rom. 12:19; Mateo
18:35; Mateo 5:25.-c. Rom. 13.14; Col. 2:23; Mateo 4:7.-d. Gén. 9:6; Ex. 21:14;
Mateo 26:52; Rom. 13:14.
106. Pregunta: ¿Este mandamiento sólo prohíbe matar?
Respuesta: Al prohibir la muerte Dios
nos enseña que El detesta todo lo que de ello se origina, como la envidia (a),
el odio (b), la ira (c) y el deseo de venganza, considerando todo esto como
verdadero homicidio (d).
a. Prov. 14:30; Rom. 1:29.-b. 1 Juan 2:11.-c. Santg. 1:20; Gál. 5:19-21.-d. 1
Juan 3:15.
107. Pregunta: ¿Es suficiente, como hemos dicho, el no matar a nuestro prójimo?
Respuesta: No; pues Dios, condenando la
envidia, el odio y la ira, quiere que amemos a nuestro prójimo como a nosotros
mismos (a), usando para con él toda benignidad, mansedumbre, paciencia y
misericordia (b), impidiendo hasta donde nos sea posible, el mal que le podría
sobrevenir (c), haciendo bien incluso a nuestros enemigos (d).
a. Mateo 22:39; Mateo 7:12, Rom. 12:10.-b. Efes. 4:2; Gál. 6:1, 2; mateo 5:5;
Rom. 12:18; Luc. 6:36; Mateo 5:7; 1 Pedro 3:8; Col. 3:12.-c. Ex. 23:5.-d. Mateo
5:44, 45; Rom. 12:20.
DOMINGO 41.
108. Pregunta: ¿Qué enseña el séptimo mandamiento?
Respuesta: Que Dios maldice toda
deshonestidad (a), y en consecuencia nosotros debemos también aborrecerla de
todo corazón (b) y vivir casta y sobriamente (c), sea en el santo estado de
matrimonio, o en otro estado (d).
a. Lev. 18:28.-b. Judas 23.-c. 1 Tes. 4:3-5.-d Hebr. 13:4; 1 Cor. 7:7.
109. Pregunta: ¿En este mandamiento, prohíbe sólo Dios el adulterio y pecados semejantes?
Respuesta: Como nuestro cuerpo y alma
son templo del Espíritu Santo, Dios quiere que conservemos ambos puros y santos.
Para ello prohíbe toda impureza en nuestras acciones, nuestros gestos, nuestras
palabras (a), nuestros pensamientos y deseos (b), y todo lo que incita al hombre
a ello (c).
a. Efes. 5:3, 4; 1 Cor. 6:18, 19.-b. Mateo 5:27, 28.-c. Efes. 5:18, 1 Cor.
15:33.
DOMINGO 42.
110. Pregunta: ¿Qué prohíbe Dios en el octavo mandamiento?
Respuesta: Dios prohíbe no solamente el
robo (a) y la rapiña (b) que castiga la autoridad, sino que llama también robo a
todos los medios malos y engaños con los cuales tratamos de apoderarnos del bien
de nuestro prójimo (c), ya sea por la fuerza por una apariencia de derecho, como
son: el peso falso, la mala mercadería (d), la moneda falsa, la usura (e), o por
cualquier otro medio prohibido por Dios. También prohíbe toda avaricia (f) y
todo uso inútil de sus dones (g).
a. 1 Cor. 6:10.-b. 1 Cor.5:10; Isaías 33:1.-c. Luc.3:14; 1 Tes. 4:6.-d. Prov.
11:1; Prov. 16:11; Ezeq. 45:9, 10; Deut. 25:13.-e. Salmo 15:5; Luc. 6:35.-f. 1
Cor. 6:10.-g. Prov. 23:20, 21; Prov. 21:20.
111. Pregunta: ¿Qué te ordena Dios en este mandamiento?
Respuesta: Buscar en la medida de mis
fuerzas, aquello que sea útil a mi prójimo, de hacer con él lo que yo quisiera
que él hiciese conmigo (a), y trabajar fielmente a fin de poder asistir a los
necesitados en su pobreza (b).
a. Mateo 7:12.-b. Efes. 4:28.
DOMINGO 43.
112. Pregunta: ¿Qué se pide en el noveno mandamiento?
Respuesta: Que no levante falsos
testimonios contra nadie (a), que no interprete mal las palabras de los demás
(b), que no sea ni detractor ni calumniador (c). Que no ayude a condenar a nadie
temerariamente y sin haberle escuchado (d); que huya de toda clase de mentira y
engaño como obras propias del diablo (e), si no quiero provocar contra mi la
gravísima ira de Dios (f), Que en los juicios como en cualquier otra ocasión,
ame la verdad, la anuncie y la confiese sinceramente (g), Y por último que
procure con todas mis fuerzas defender la honra y reputación de mi prójimo (h).
a. Prov. 19:5, 9; Prov. 21:28.-b. Salmo 15:3; Salmo 50:19, 20.-c. Rom. 1:30.-d.
Mateo 7:1; Luc. 6:37.-e. Juan 8:44.-f. Prov. 12:22; Prov. 13:5.-g. 1 Cor. 13:6;
Efes. 4:25.-h. 1 Pedro 4:8.
DOMINGO 44.
113. Pregunta: ¿Qué ordena el décimo mandamiento?
Respuesta: Que ni por deseo o
pensamiento nuestros corazones se rebelen jamás contra alguno de los
mandamientos de Dios, sino que en todo tiempo aborrezcamos el pecado de todo
corazón y nos deleitemos en toda justicia.
a. Rom. 7:7.
114. Pregunta: ¿Pueden guardar perfectamente estos mandamientos los que son convertidos a Dios?
Respuesta: No, porque incluso los más
santos, en tanto estén en esta vida, no cumplen más que con un pequeño principio
de esta obediencia (a). Sin embargo, empiezan a vivir firmemente no sólo según
algunos, sino todos los mandamientos de Dios (b).
a. Juan 1:8; Rom. 7:4, 15; Eccles. 7:20; 1 Cor. 13:9.-b. Rom. 7:22; Salmo 1:2.
115. Pregunta: Entonces, ¿Por qué quiere Dios que se nos predique tan rigurosamente los diez mandamientos, si no hay nadie que pueda observarlos perfectamente en esta vida?
Respuesta: Primeramente, para que
durante toda nuestra vida conozcamos más y más, cuán grande es la inclinación de
nuestra naturaleza a pecar (a), y así busquemos con más fervor la remisión de
nuestros pecados y la justicia de Cristo (b). Después, que nos apliquemos sin
descanso a suplicar a Dios la gracia de su Espíritu Santo, para que cada día
seamos más renovados a su imagen, hasta que, después de esta vida, alcancemos la
perfección que nos es propuesta (c).
a. Rom. 3:20; 1 Juan 1:9; Salmo 32:5.-b Mateo 5:6; Rom. 7:24, 25.-c. 1 Cor. 9:24
Filip. 3:12-14.
DE LA ORACION.
DOMINGO 45.
116. Pregunta: ¿Por qué es necesaria la oración a los cristianos?
Respuesta: Porque es el punto principal
de nuestro agradecimiento que Dios pide de nosotros (a), y porque El quiere dar
su gracia y su Espíritu Santo sólo a aquellos que se lo piden con oraciones
ardientes y continuas, dándole gracias (b).
a. Salmo 50:4.-b. Mateo 7:7; Luc.11:9, 13, 1 Tes. 5:17.
117. Pregunta: ¿Qué es necesario en la oración para que ésta agrade a Dios y sea oída por El?
Respuesta: Primero, que pidamos de todo
corazón (a), al solo y verdadero Dios, el cual se ha manifestado en su palabra
(b), todas las cosas que El desea que le pidamos (c). Segundo, que reconociendo
sinceramente toda nuestra pobreza y miseria (d), nos humillemos delante de su
majestad (e). Y por último que apoyándonos sobre este firme fundamento (f),
sepamos que, pese a nuestra indignidad, El escuchará nuestra oración por amor
del Señor Jesucristo (g), como nos lo ha prometido en su palabra (h).
a. Juan 4:24; Salmo 145:18.-b. Apoc. 19:10; Juan 4:22-24.-c. Rom. 8:26; 1 Juan
5:14; Santg. 1:5.-d. 2 Cron. 20:12.-e. Salmo 2:11; Salmo 34:18; Isaías 66:2.-f.
Rom. 10:14; Santg. 1:6.-g. Juan 14:13; 16:23; Dan. 9:18.-h. Mateo 7:8, Salmo
27:8.
118. Pregunta: ¿Qué nos ha mandado Dios que le pidamos?
Respuesta: Todo lo que es necesario para
el alma y para el cuerpo (a), lo cual, nuestro Señor Jesucristo, ha incluído en
la oración que él mismo nos ha enseñado.
a. Santg. 1:17; Mateo 6:33.
119. Pregunta: ¿Qué dice esta oración?
Respuesta: (a) Padre nuestro que estas
en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Sea hecha u voluntad,
como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano, y
perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros
deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el
reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.
a. Mateo 6:9-13; Luc. 11:2, 3, 4.
DOMINGO 46.
120. Pregunta: ¿Por qué nos pide nuestro Señor Jesucristo que nos dirijamos a Dios diciendo: “Padre nuestro?”
Respuesta: Para despertar en nosotros,
desde el principio de nuestra oración, el respeto filial y la confianza en Dios
que deben se el fundamento de nuestra oración. Es a saber, que Dios ha venido a
ser nuestro Padre por Jesucristo, y nos concede con mayor seguridad la cosas que
le pedimos con fe, que nuestros padres nos otorgan la cosas de este mundo (a).
a. Mateo 7:9-11; Luc. 11:11-13.
121. Pregunta: ¿Por qué se añade: Que estás en los cielos?
Respuesta: A fin de que no tengamos
ninguna idea terrestre de la majestad celestial de Dios (a), y esperemos de su
omnipotencia lo que necesitamos para nuestro cuerpo y nuestra alma (b).
a. Jer. 23:23, 24; Hechos 17:24, 25, 27.-b. Rom. 10:12.
DOMINGO 47.
122. Pregunta: ¿Cuál es la primera súplica?
Respuesta: Santificado sea tu nombre, es
decir, concédenos ante todo que te conozcamos rectamente (a), y que
santifiquemos y celebremos tu omnipotencia, sabiduría, bondad, justicia,
misericordia y verdad, que se manifiestan en toda tus obras (b). Concédenos
también, que toda nuestra vida, en pensamiento, palabra y obra, sea siempre
dirigida a este fin: que tu santísimo nombre no sea por nosotros blasfemado ni
menospreciado, sino honrado y glorificado (c).
a. Juan 17:3; Jer. 9:24; Jer. 31:33, 34; Mateo 6:33.-b.Salmo 51:18; Salmo
122:6.-c. 1 Juan 3:8; Rom. 16:20.-d. Apoc. 22:20, Rom. 8:22, 23.-e. 1 Cor.
15:28.
DOMINGO 48.
123. Pregunta: ¿Cuál es su segunda súplica?
Respuesta: Venga tu reino, es decir;
reina de tal modo sobre nosotros por tu Palabra y Espíritu, que nos sometamos
cada vez más y más a Ti (a). Conserva y aumenta tu iglesia (b). Destruye las
obras del diablo y todo poder que se levante contra Ti, lo mismo que todos los
consejos que se toman contra tu Palabra (c), hasta que la plenitud de tu reino
venga (d), cuando Tú serás todo en todos (e).
a. Salmo 143:10; Salmo 119:5; Mateo 6:33.-b. Salmo 51:18; Salmo 122:6.-c. 1 Juan
3:8; Rom. 16:20.-d. Apoc. 22:20; Rom. 8:22, 23.-e. 1 Cor. 15:28.
DOMINGO 49.
124. Pregunta: ¿Cuál es la tercera súplica?
Respuesta: Sea hecha tu voluntad, como
en el cielo, así también en la tierra. Es decir, haz que nosotros y todos los
hombres, renunciemos a nuestra propia voluntad (a), y con toda humildad
obedezcamos la tuya que es la única buena (b), para que cada uno de nosotros
cumpla su deber y vocación, tan fiel y gozosamente (c) como lo hacen los ángeles
en el cielo (d).
a. Mateo 16:24; Tito 2:11, 12.-b. Luc. 22:42; Efes. 5:10; Rom. 12:2.-c. 1 Cor.
7:24.-d. Salmo 103:20, 21.
DOMINGO 50.
125. Pregunta: ¿Cuál es la cuarta súplica?
Respuesta: Danos hoy nuestro pan
cotidiano, es decir, dígnate proveernos de todo lo que es necesario para el
cuerpo (a), a fin de que, por ello reconozcamos que Tú eres la única fuente de
todo bien (b), y que, ni nuestras necesidades, ni trabajo, ni incluso los bienes
que Tú nos concedes, no nos aprovechan antes nos dañan sin tu bendición (c). por
tanto, concédenos que apartemos nuestra confianza de todas las criaturas, para
ponerla sólo en Ti (d).
a. Salmo 145:15; Salmo 104:27; Mateo 6:26.-b. Santg. 1:17; Hechos 14:17; Hechos
17:27.-c. 1 Cor. 15:58; Deut. 8:13; Salmo 37:16; Salmo 127:1, 2.-d. Salmo 55:22;
Salmo 62:10; Salmo 146:3; Jer. 17:5, 7.
DOMINGO 51.
126. Pregunta: ¿Cuál es la quinta súplica?
Respuesta: Perdónanos nuestras deudas,
como también nosotros perdonamos a nuestros deudores; es decir: por la preciosa
sangre de Jesucristo, dígnate no imputarnos, a nosotros pobres pecadores,
nuestros pecados ni la maldad que está arraigada en nosotros (a), así como
nosotros sentimos, por este testimonio de tu gracia, el firme propósito de
perdonar de todo corazón a nuestro prójimo (b).
a. Salmo 51:1; Salmo 143:2; 1 Juan 2:1; Rom. 8:1.-b. Mateo 6:14.
DOMINGO 52.
127. Pregunta: ¿Cuál es la sexta súplica?
Respuesta: No nos metas en tentación,
más líbranos del mal; es decir, dado que nosotros mismos no podríamos subsistir
un solo instante (a), y dado que, nuestros enemigos mortales como son: Satanás
(b), el mundo (c) y nuestra propia carne (d), nos hacen continua guerra; dígnate
sostenernos y fortificarnos por la potencia de tu Espíritu Santo, para que
podamos resistirles valerosamente, y no sucumbamos en ese combate espiritual
(e), hasta que logremos finalmente la victoria (f).
a. Juan 15:5; Salmo 103:14.-b. 1 Pedro 5:8; Efes. 6:12.-c. Juan 15:19.-d. Rom.
7:23; Gál. 5:17.-e. Mateo 26:41; Marc. 13:33.-f. 1 Tes. 3:13 1 Tes. 5:23.
128. Pregunta: ¿Cómo concluyes esta oración?
Respuesta: Porque tuyo es el reino, el
poder, y la gloria, por todos los siglos. Esto es: Te pedimos todo esto, porque
siendo nuestro Rey Todopoderoso, Tú puedes y quieres concedernos toda clase de
bien (a), y esto para que, no a nosotros, sino a tu santo nombre sea todo gloria
(b) por todos los siglos.
a. Rom. 10:12; 2 Pedro 2:9.-b. Juan 14:13; Jer.33:8, 9; Salmo 115:1
129. Pregunta: ¿Qué significa la palabra: Amén?
Respuesta: Amén quiere decir: esto es
verdadero y cierto. Porque mi oración es más ciertamente escuchada por Dios, que
lo que yo siento en mi corazón, que he deseado de El (a).
a. 2 Cor. 1:20; 2 Tim. 2:13.
Copiado de: http://thirdmill.org/files/spanish/91522~12_15_00_4-02-59_PM~Heidelberg.html