La vida y la época de Juan Calvino.

 

Como escribió Shakespeare: “Unos nacen grandes, otros alcanzan la grandeza, otros reciben la grandeza sin buscarla.” Ciertamente Juan Calvino no nació grande.

 

Por T.H.L. Parker.

 

Calvino tuvo un origen humilde. Su abuelo paterno era barquero y fabricaba barriles, y su abuelo materno era posadero. Sin embargo, su padre, Gerard, llegó a ser un exitoso abogado, y por lo tanto formó parte de la alta sociedad local y del clérigo de la catedral. Esto también benefició a Juan, al ser educado en una escuela privada junto con los hijos de los aristócratas de Montmors. También le dieron 2 capellanías en la catedral, las cuales servían como becas universitarias.

Gerard planeó una carrera en la iglesia para su hijo. El camino que conducía a esta carrera pasaba por la Universidad de París. Allí tomaría los cursos de arte y seguiría los nueve años de estudio para conseguir un doctorado en teología. Después de eso, con la protección de los Montmors, además de sus propios talentos, podría alcanzar altos niveles de preferencia

Completó su curso de arte a mediados de 1520. Ahora Calvino era un excelente estudiante, buen latinista, diestro en filosofía y calificado para seguir el estudio intensivo de teología.

 

Un cambio de planes

 

Pero repentinamente todos estos planes cambiaron. Gerard decidió que Juan alcanzaría la grandeza en las leyes y no en la iglesia. Juan lo acepto como hijo obediente, y estudió durante los 5 años ó 6 años siguientes en la Universidad de Orleans, obteniendo algunas distinciones en un estudio que realmente no le gustaba. Es durante estos años que él es llevado a los ideales del Renacentismo y probablemente también a la fe evangélica.

En esta época, los efectos de la nueva propuesta de las artes y de la erudición se sintieron en toda Europa. El Griego se estaba volviendo una necesidad y no solo un adorno. Las imprentas proveían ediciones baratas de los clásicos latinos y griegos. Ya había media docena de ediciones del Nuevo Testamento Griego y varias del Antiguo Testamento Hebreo. Fue una revolución del pensamiento y de los gustos, casi tan grandiosa como la que ocurre en nuestros días con “el divino arte de imprimir”según Bullinger, de la computadora y el procesador de texto.

Calvino también estuvo bajo la influencia de esta revolución. Aprendió Griego y poco después Hebreo. Desarrolló un gusto por la buena escritura, leía bastante los clásicos, Platón además de Aristóteles. Todos sus  amigos también eran jóvenes así.

Por otra parte, se puso a trabajar editando y comentando un tratado en latín de Séneca. Su primer libro se publico en 1532, cuando tenía sólo 22 años.

Pero, durante los años en que estudió leyes, se apoderó de él una influencia mucho más fuerte que el Renacentismo. A mediados de 1520, en el periodo más trascendental de la historia de la iglesia moderna, la posición de Lutero era clara. Lutero tenía seguidores en muchos países y sus amigos estaban imprimiendo sus ideas para conseguir una mayor audiencia. Y aún más importante para Calvino, también había “Luteranos” en Paris y Orleans.

 

Conversión

 

No sabemos ni la época ni las circunstancias en las que Calvino se convirtió a la fe evangélica. Incluso su relato en el prefacio de su  comentario de los Salmos es reticente y vago. Él escribe:

 

“Dios me sacó de los comienzos oscuros y humildes y me otorgo el oficio más honroso: heraldo y ministro del evangelio... Lo que sucedió primero fue que por  una inesperada conversión, él domó una mente terca y la educó. Porque yo estaba fuertemente dedicado a las supersticiones del papado y nada más me podría haber sacado de las profundidades del barro. Y entonces esta sola muestra de Santidad que recibí, me encendió con tal deseo de progresar, que seguí el resto de mis estudios más tranquilamente y no los abandoné.

 

Sencillamente, para Calvino, lo importante no era como ni cuando ocurrió, sino el cambio que trajo y los resultados del cambio. Lo señalaron como “Luterano” y mientras enseñaba en una Universidad en Paris, surgió la persecución y fue forzado a esconderse. Finalmente tuvo que salir del país y se refugió en Basilea.

 

Fue en esa ciudad hace 450 años donde público el libro con el cual su nombre siempre fue asociado: “Los Institutos de Calvino.” Sin embargo, la palabra “Institutos” no nos dice mucho. Sería mejor traducir el título como “Principios de la fe Cristiana.” Se trató que el libro fuera un manual elemental para lectores en general que quisieran saber algo más sobre la fe evangélica. La primera parte del título expresaba este objetivo: “Los principios de la fe cristiana, que contienen casi toda la suma de santidad y lo que es necesario saber de la doctrina de salvación.” Calvino después escribió que, cuando emprendió este trabajo: “Todo lo que tenia en mente era proveer una enseñanza elemental por la cual el que haya sido tocado por el interés en la religión pueda ser formado en verdadera santidad. Trabajé en esta tarea especialmente por nuestros propios franceses, ya que vi que muchos estaban hambrientos y sedientos de Cristo y que solo unos cuantos tenían un conocimiento real de él.”

En la edición de 1536 los primeros 3 capítulos tienen 81 páginas. Ellos conforman el corazón del libro. Pero la situación de la Cristiandad Occidental exigía que se diga más. Había tres desacuerdos muy grandes entre los Católicos Romanos y los Reformadores: la Iglesia, los Sacramentos y la Justificación.

Él último ya había sido explicado y el primero fue abordado en el último capítulo. Se usaron dos capítulos para discutir sobre los sacramentos de la Iglesia Romana que no eran reconocidos por los reformadores. Estos capítulos son bien largos, 106 páginas, por la importancia del tema en cuestión. En el capítulo final se tocan tres temas: la libertad Cristiana, la autoridad de la Iglesia y el gobierno político.

El hecho de que el largo de los tres últimos capítulos sea el doble de los tres primeros indica un segundo propósito del libro. Esto era para aclarar las bases doctrinales de la reforma a los no evangélicos, es decir, a los Católicos Romanos o a los “humanistas” del Renacimiento.

En esa época eran comunes muchas ideas ridículas que identificaban a los reformados con las herejías antiguas, con Anabautistas extremos, con anarquistas extremos o con la permisividad moral. Por lo tanto, Calvino escribió el Instituto como una confesión de la fe de los evangélicos, mostrando su ortodoxia a los grandes credos, su lealtad al orden político establecido y su aceptación de las exigencias morales de la ley de Dios. Después de esto, nadie que entendiese latín podría pretextar ignorancia de la fe de la Reforma.

 

¿Y qué sí?

 

La historia esta llena de “Sies.” Si no hubiesen habido tropas y escaramuzas bloqueando el camino a Estrasburgo, si hubiesen  llegado a Estrasburgo en 1 día o 2, y se Calvino se hubiese quedado allí para siempre, la historia de Europa, Inglaterra y América hubiese sido completamente diferente.

Se dirigió a la ciudad Estrasburgo con su hermano, su hermana y un par de amigos. Tenía que atravesar por los dos lados de un triangulo, lo que es actualmente Suiza, y acercarse a Estrasburgo por el Sur. Llegaron a Ginebra, una ciudad segura para ellos, al haberse declarado a favor de la Reforma unos meses antes. Pasaron la noche en un hospedaje, con la intención de continuar su viaje en la mañana.

En esa misma noche, William Farel, líder eclesiástico, se enteró que el autor del Instituto estaba en la ciudad. Farel estaba abrumado de trabajo y preocupaciones en su lucha por organizar y establecer una nueva Iglesia Reformada. No era bueno para organizar y tenía pocos ayudantes. Ahora había un hombre que sería un asistente ideal y fue directamente al hospedaje, sin imaginarse que su propuesta no sería aceptada. Lutero era terco, él era un escolástico, un escritor no un pastor ni mucho menos un administrador. Farel tendría que buscar a alguien más. Calvino iría a Estrasburgo la mañana siguiente.

 

Lo asustaron para que se quede

 

Finalmente Farel, confundido y frustrado, juró que Dios maldeciría todos los estudios de Calvino si es que no se quedaba en Ginebra. Calvino siempre había tenido una conciencia sensible y ahora, “sentí como si Dios hubiese puesto sobre mi su poderosa mano para detenerme en mi camino... y tuve tanto miedo que no me atrevía a continuar ni viaje.”

Después de todo lo siguiente, la creencia de que Dios lo había llamado a trabajar allí y no en algún otro lugar, nunca declinó. Está creencia fue desafiada solo una vez, 18 meses después, cuando él y Farel fueron desterrados de Ginebra. Él creyó que Dios lo había liberado misericordiosamente.

Pero tres años después, se sometió a las renovadas imprecaciones de Farel y regresó a Ginebra. En sus largas luchas siguientes, sus deseos humanos eran de libertad; pero él era un soldado puesto en el campo de batalla por su capitán. Y allí debía permanecer hasta que su capitán le ordenase lo contrario. Estas órdenes finalmente llegaron  el día de su muerte, en Mayo de 1564.

Su regreso a Ginebra de 1541 era totalmente diferente a su primera estadía. En ese entonces solo había sido un turista. Ahora era un personaje influyente e importante, amigo cercano de los principales Reformadores, como Martín Bucer y Philip Melanchthon, y autor de tres libros más.

El Instituto fue reescrito. Desde 1536, Calvino había estado leyendo a los padres de la Iglesia. Había estado desarrollando su pensamiento teológico y tuvo un beneficio de estimulantes discusiones con otros teólogos. Se dio cuenta de que  el Instituto necesitaba más extensión.

Ahora lo hizo con la descarada pretensión de presentarlo así: “casi toda la suma de nuestra sabiduría, digna de ser llamada sabiduría verdadera y sólida.” Casi rescribió todo el libro, aunque conservando mucho del primer material.

Los seis capítulos se volvieron en 17. Se abandonó la forma de catecismo y se adoptó un tratamiento más amplio centrado en el concepto de sabiduría. Tenía 2 partes: el conocimiento de Dios y el conocimiento de nosotros mismos.

Fue entonces cuando fue invitado a Ginebra. Él podía poner sus propias condiciones y obviamente estaba en una posición de gran ventaja moral. Trató de luchar para dominar su temperamento y su propia voluntad (tan evidentes durante su primer periodo en Ginebra) y ser paciente con la oposición.

 

Reorganizando la Iglesia

 

Su comisión era reorganizar la iglesia de Ginebra. Para él, la iglesia debía reflejar los principios escritos en la Sagrada Escritura. En el nuevo Testamento encontró cuatro órdenes permanentes para el sacerdocio y construyo su organización alrededor de estas.

Redactó el documento “Ordenanzas Eclesiásticas,” este fue discutido en comité y modificado solo en algunas partes y pasado para ser aprobado por los consejos de la ciudad.

Aquí se cubría todos los aspectos de la vida de la Iglesia, la adoración, la educación, la solidez y la pureza, y sus obras de amor y misericordia.

A los pastores se les encomendó el ministerio de la Palabra y los sacramentos. Se ocupaban de conducir los servicios, predicar, administrar los sacramentos y ocuparse del bienestar espiritual de los parroquianos.

En cada una de las 3 parroquias se hacían 2 servicios los domingos y la clase de catecismo para niños. Durante la semana, se hacia un servicio otro día, y después, todos los días. La Santa Cena se celebraba quincenalmente y no una vez a la semana como quería Calvino.

Los doctores o profesores se ocupaban de la educación de niños y adultos. Se daban conferencias sobre el Antiguo Testamento los lunes, miércoles y viernes. Estas eran más académicas que los sermones y se daban en latín. La audiencia la conformaban los escolares mayores, ministros y todos los que quisieran asistir. También se debía dar educación a los niños, pero en este punto se hallaron grandes dificultades, debido a la escasez de maestros adecuados y a la falta de dinero. El problema se resolvió gradualmente y en 1559 se estableció la Academia, lo cual puso a Ginebra en un lugar estable.

El tercer asunto era de los ancianos. Había un par de ancianos que debían vigilar los asuntos espirituales. Por ejemplo, si veían que tal persona bebía mucho, o que el señor X golpeaba a su esposa o que el Sr.Y y la Sra. Z se estaban mirando demasiado, debían amonestarlos fraternalmente. Si la respuesta no era satisfactoria, debían reportar el asunto  al consistorio, el cual llamaría al ofensor para  reconvenir con él; si esto fallaba, como último recurso, se pronunciaba la excomunión, la cual seguiría en vigencia hasta que se arrepintiese.

Finalmente, la beneficencia social estaba a cargo de los diáconos. Ellos formaban el consejo de administración de la Iglesia,  eran ejecutivos de seguridad social y los supervisores de la recolección de las limosnas. Era todo un orgullo el que no hubiera mendigos en Ginebra.

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Una pesada carga de Trabajo.

 

Calvino no solo organizaba la iglesia, sino que también tomaba parte del trabajo diario. Predicaba todos los días y 2 veces a la semana (era el profesor del Antiguo Testamento). Ocupaba un lugar en el Consistorio que se reunía los Jueves. Estaba en los comités y incesantemente aconsejaba a los diáconos.

No se debe creer que era como un gobernante o dictador en Ginebra. Era contratado por el consejo de la ciudad y pagado por ellos. Podría haber sido despedido en cualquier momento (como lo fue 1538).

Era extranjero en Ginebra y no fue naturalizado hasta casi sus últimos días. Su gran autoridad era una autoridad moral, que provenía de su creencia de que por proclamar el mensaje de la Biblia era un embajador de Dios, con la autoridad divina y con poder tras el. El hecho de que estuviera comprometido es todo lo que ocurría en Ginebra, desde la constitución de la ciudad hasta los dispositivos de calefacción y drenaje, se debía solo a sus sobresalientes habilidades y a su sentido del deber. Se ofreció a sí mismo en 1541 como “El servidor de Ginebra.”

 

Una pobre Salud

 

Debido a su poca salud, su carga de trabajo y responsabilidad se convirtió en una labor agobiante. El excesivo trabajo en sus épocas de estudiante de derecho había deteriorado su digestión. Esto, junto con su genio irritable y  nervioso le ocasionó migrañas. Después, sus pulmones fueron afectados, tal vez debido a que predicaba demasiado, y fue incapacitado por hemorragias pulmonares. Y como si esto no fuera suficiente, era torturado por cálculos a la vejiga y la gota.

Llevó a su cuerpo hasta el límite cuando ya no podía caminar a la iglesia, para predicar lo llevaban cargado en una silla. Cuando el doctor le prohibió salir en invierno para ir al salón de conferencias, él apiñaba a la audiencia es su dormitorio y les daba las últimas conferencias sobre Malaquías. Y a los que obligaban a descansar, les preguntaba: “¡Qué! ¿Quieren que el Señor me encuentre ocioso cuando venga?”

Las aflicciones y presiones que soportaba estaban intensificadas por la oposición que enfrentaba. No era una oposición racional mostraba en los debates. Era una intimidación física de hombres que le soltaban los perros, o que disparaban fuera de la Iglesia durante el servicio, de personas que trataban de hacerlo callar, tosiendo fuertemente mientras predicaba e incluso de amenazas anónimas contra su vida.

El descontento crecía, pero Calvino aguantó admirablemente. Al comienzo era paciente, pero su paciencia se fue agotando gradualmente. Incluso en su paciencia, era poco compasivo. Puede ser que haya sido moralmente superior a sus oponentes, pero mostraba poca comprensión, poca amabilidad y ciertamente  poco sentido del humor. Por otra parte, tenemos que preguntarnos cuanto habría logrado Calvino, en Ginebra y en el mundo, si hubiese sido un hombre sumiso. Su compasión era por los que necesitaban del evangelio; su amabilidad era para el reino por de Dios. En la situación el no veía comedias, solo tragedias.

Debemos recordar que durante toda esta confusión, Calvino no abandonó sus otras responsabilidades. Siguió predicando, dando conferencias, escribiendo comentarios y otros libros, enviando ciertas cartas a todas las partes  del mundo civilizado y continuó con el Instituto.

Nunca satisfecho, Calvino hizo su revisión final en el invierno de 1558, cuando debido a severas enfermedades pudo descansar de sus tareas cotidianas. La obra aumento grandemente su tamaño: de los 21 capítulos de 1550 ahora habían 80, que fueron reagrupados en 4 “libros” correspondientes a las 4 partes del credo de los apóstoles; Dios padre, Dios Hijo, Dios espíritu Santo y la Iglesia.

¿Qué le sucedió al Instituto durante su cambio de los 6 capítulos basados en el Catecismo a los 4 libros del credo?  ¿Perdió contacto con los que “tenían sed y hambre de Cristo? ¿Dejó de ser evangelístico y se alejó de la enseñanza de la Sagrada Escritura? No.

La edición de 1559 comienza con la misma oración de 1539, que es casi la misma de 1536: “Nuestra sabiduría verdadera y genuina se puede resumir en el conocimiento de Dios y en el conocimiento de nosotros mismos.” Al decir “Dios” Calvino se refería al Dios que se le había revelado a través de las Sagradas Escrituras: al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

Al decir “el conocimiento de Dios” se refiera a la relación de Padre e Hijo, creada por la crucifixión y resurrección de Jesucristo por el poder del Espíritu Santo. El Instituto siguió siendo lo que siempre fue, una obra evangelística  y pastoral, una continua exposición de la Sagrada Escritura.

Después de 1559 solo le quitaron 5 años: Fueron años de avance de sus enfermedades y de debilidad y a pesar de esto, de trabajo inagotable. Tradujo nuevamente  el Instituto al francés. Escribió un gran comentario del Pentateuco y lo tradujo. Continúo predicando, dando conferencias y cumpliendo con sus obligaciones habituales hasta Febrero de 1964. Después de este mes, su salud desmejoró rápidamente y murió tres meses después.

 

 

 

 

 

PASTOR DE GINEBRA

 

Por Dr. Oliver Fatio

 

Se acostumbra hablar de Calvino como el reformador de Ginebra.

Pero, tal vez sería más preciso llamarlo el Pastor de Ginebra, ya que sobre todo era un pastor y su obra como reformista fue simplemente la extensión de su ministerio pastoral.

De derecho, Calvino no estaba realmente preparado para el ministerio pastoral. Todos  saben cuanto la presionó Farel para aceptarlo en Julio de 1536. ¿Por qué Farel estaba tan interesado por este abogado de 27 años, humanista y teólogo autodidacta? ¿Por que durante varios meses, en el público culto, ávido por la teología protestante, no habló de nada más que el libro “Christianae religionis instituto,” publicado en Marzo de 1536? En este libro de bolsillo, este joven presentaba la doctrina de la Reforma de un modo sistemático y con gran claridad y fuerza de convicción. Calvino era un intelectual y estaba yendo a Estrasburgo para continuar con sus estudios; el ministerio pastoral no era su fuerte e incluso así, Farel lo hizo quedar.

La primera estadía de Calvino en Ginebra fue desafortunada. La población no estaba preparada para someterse a las demandas de pastores extranjeros. El resultado fue que desterraron a Calvino y a Farel en la Pascua de 1538. Uno esperaría que Calvino regresase a sus propósitos de erudición, admitiendo su falla como pastor. Y así lo hizo, regreso a Estrasburgo. Pero allí, Martín Bucer le pidió que se ocupase de una comunidad y de la academia. Está estadía en Estrasburgo se volvería de vital importancia para Calvino. Trabajando con Bucer, adquirió lo que le había faltado en Ginebra: la experiencia en el ministerio pastoral, el catecismo y la liturgia.

Durante su exilio, Ginebra estaba al borde de la anarquía. En 1540 vino una delegación oficial a pedirle a Calvino que regrese. De mala gana regreso a Ginebra en Setiembre de1541, con la intención de quedarse como máximo solo unos meses, los suficientes como para poner los asuntos de la iglesia en orden. Pero, murió allí 23 años después.

¿Cómo fue durante estos 23 años Calvino se convirtió en “El Reformador de Ginebra”y Ginebra se volvió en “la ciudad de Calvino?”  ¿Ejerció poderes políticos, de dictador, tal como argumentan sus detractores? Ciertamente que no, sino que lo hizo predicando, organizando, aconsejando, escribiendo, en pocas palabras cumpliendo su labor de pastor.

En noviembre de 1541 el gobierno adoptó las Ordenanzas Eclesiásticas de Calvino, las cuales dieron un nuevo aspecto a la reforma de Ginebra. En está, la predicación de la palabra jugaba un rol central. En las tres iglesias de la ciudad, se predicaba diariamente y dos veces los domingos, con sermones que duraban más de una hora. Dieciocho pastores de Ginebra y de las parroquias cercanas formaron una compañía de pastores de “alto rango”que tenían gran influencia ya que los pulpitos venían a ser como los medios de comunicación de esa época. ¿Por qué Calvino insistía en que la tarea principal de un pastor era predicar la palabra? Porque en su opinión, la predica era como una visita de Dios en la cual él extendía sus brazos para acercarnos a él.

Calvino y otros pastores se ocupaban de otras cosas además de predicar. De acuerdo a las Ordenanzas Eclesiásticas, también se ocupaban de administrar los sacramentos, el bautismo y la Santa comunión; llevaban a cabo los matrimonios que ocurrían durante los servicios ordinarios; vigilaban el correcto funcionamiento de la caridad pública. Participaban con los ancianos en las reuniones del renombrado Consistorio que se reunía los jueves para censurar e incluso excomulgar a los creyentes culpables de ofensas en contra de la moralidad o la doctrina de la Reforma. Esto refleja la importancia del ministerio de Calvino, el cual, como pastor, y sus otros colegas, ejercieron  por la vida de la iglesia y la ciudad.

Las ordenanzas Eclesiásticas no eran suficientes. Calvino sentía la necesidad de darles a los pastores dos textos más, el catecismo y la liturgia. El catecismo de la Iglesia de Génova, publicado en 1542, permitía que los pastores enseñasen los aspectos básicos de la Reforma a través de preguntas y respuestas enseñadas en 55 domingos. Memorizada por los niños en los colegios, repetida y explicada ante toda la comunidad los domingos, se volvió un elemento clave en la formación de la fe del pueblo de Ginebra y de otros creyentes Reformados por casi dos siglos.

Ese mismo año, Calvino compuso una liturgia, “La forma de las oraciones e himnos de la Iglesia,” que ha sido la base para los servicios reformados de hoy en día, e introdujo el cantar público de los Salmos. El Salterio se convirtió en el corazón de la piedad de la Reforma.

Bajo su dirección, Ginebra se volvió un refugio para los protestantes Franceses perseguidos por Enrique II. El resultado de esta acción fue prodigioso: la ciudad que tenía aproximadamente 10 mil habitantes en 1550, duplicó su población en 10 años. Además de los franceses, había refugiados de Italia, Inglaterra, Escocia, los Países Bajos y de todas partes.

Exhausto por la enfermedad que los había convertido en inválido desde el invierno de 1558–1559, falleció el 27 de Mayo de 1564. Murió tan pobre como vivió, solamente con el título de pastor.  Nicolás des Gallars, miembro de su equipo pastoral, resumió admirablemente el ministerio pastoral de Calvino:

 

“Cuantas labores, cuantas largas horas de caminatas, cuantas preocupaciones tuvo... con cuanta lealtad e inteligencia se interesaba en todos; con cuanta amabilidad y buena voluntad recibía a los que acudían a él; con cuanta rapidez y franqueza respondía a los que le hacían diversa preguntas; con cuanta sabiduría recibía, privada y públicamente, las dificultades y problemas que se le presentaban; con que gentileza confortaba a los afligidos; levantaba a los caídos y desalentados; con que firmeza resistía al enemigo; con que humildad bajaba a los orgullosos y tercos; con que grandeza de espíritu soportaba la desgracia, con que moderación se comportaba en la prosperidad, y con que habilidad y entusiasmo cumplía con los deberes de un verdadero y fiel siervo de Dios, mis palabras nunca lo podrán expresar.”

 

 

Cronología de la vida de Calvino

 

He aquí una cronología de las fechas y eventos importantes a la vida  de Calvino.

 

1509                    Calvino nace en Noyon, Francia, el 10 de Julio.

1523                   A los 14, se va a estudiar a Paris.

1528-29     Va a Orleáns y luego a Bourges para estudiar Derecho.

1531                   Muere su padre.

1532                   Publica su primer obra, un comentario de “De Clementia” de Séneca.

1533                   Huye con Nicolás Cop a Paris. En está época experimenta una “conversión repentina”.

1534                   Visita Lefevre D’etaples y renuncia a sus dos beneficios.

1536                    Marzo, pública la primera edición de “Los Institutos de la Religión Cristiana.”

1536          En Agosto, es persuadido por Farel para quedarse en Ginebra.

1538          Es expulsado con Farel de Ginebra. Se va a Estrasburgo como pastor de la congregación Francesa.

1539          El Cardenal Saledelo escribe la carta a Ginebra. Se le pide responder a favor de Ginebra.

  1540           Se pública su “Comentario de Romanos”. En Agosto se casa con la viuda de un Anabautista, Idelette de Bure.

1541                     Lo Vuelven a recibir en Ginebra el 13 de Septiembre.

1542                     Escribe libremente un tratado en contra del teólogo Católico Romano, Albert Pighius.

1549                     Muere su esposa. Se firma el Cosensus Tigurinus con Zurich.

1552                     Jerome Bolsec es desterrado de Ginebra.

1553                     Serretus (Servet) es quemado en la hoguera por herejía.

1559           Es naturalizado como ciudadano de Genova. Se pública la edición final de Institutos. Se establece la Academia.

1564                      Muere el 27 de Mayo.