5 de julio-      Domingo, Propio 9 B

  

11 de julio

Benito de Nursia

Abad de Montecasino, c. 540

 

Oh Dios todopoderoso y eterno cuyos preceptos son los de un Padre cariñoso, concédenos la gracia, siguiendo la enseñanza y el ejemplo de tu siervo Benito, de caminar con corazones amorosos y decididos en la escuela del servicio al Señor; te pedimos que  escuches nuestra plegaria y prospere con tu bendición el trabajo de nuestras  manos. Por Jesucristo nuestro Señor, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Salmo                                                              Lecturas

1                                                                      Proverbios 2:1-9

ó 34:1-8                                                           Lucas 14:27-33

Prefacio de los santos (2)

 

A Benito, se  le considera generalmente como el padre de la vida monástica en Occidente. Nació hacia el 480 en Nursia en la Italia central, y se educó en Roma. El estilo de vida que observó allí le hastió. La Roma de ese tiempo fue invadida por varias tribus bárbaras: era un período de considerable inestabilidad política, una decadencia de la sociedad occidental, y el inicio de los reinos bárbaros. El rechazo que Benito hizo de las costumbres y moral de Roma le condujo a una vocación de monacato. Se retiró a una cueva de un montículo sobre el lago Subiaco, a unas cuarenta millas al  oeste de Roma,  donde ya se encontraba por lo menos otro monje. Poco a poco, creció una comunidad en tomo a Benito. Un día entre los años 525 y 530, con algunos de sus discípulos se  trasladó hacia el sur a Monlecasino, a mitad de camino entre Roma y Nápoles, donde fundó otra comunidad, y, hacia el 540, escribió la Regla monástica. Parece  ser que no recibió las órdenes clericales ni completó la fundación de una "orden religiosa”. Murió entre el 540 y el 550 y se le enterró en la misma tumba que a su hermana  Escolástica.

 

Se ha dicho que  no hay personalidad ni texto en la historia del monacato que haya ocasionado más estudios que la Regla de Benito. El mayor problema para los historiadores es la cuestión de cuánto en la Regla es original. Este asunto está relacionado  muy de cerca con la cuestión de la fecha de otra regla para monjes, muy similar, pero anónima, conocida como "la Regla del maestro", que puede que anteceda a la Regla de Benito en unos diez años. Esto no quita mérito al hecho de que la Regla, firme, pero  razonable de Benito, ha sido el documento básico del cual se han derivado la  mayoría de las reglas monásticas posteriores. El día medio de la Regla requiere que se dedique a la oración litúrgica unas cuatro horas, un poco más de cinco a la lectura espiritual,  unas seis horas al trabajo, una hora para comer, y ocho más o menos para dormir. Todo el salterio se ha de recitar una vez a la semana durante el oficio divino.

 

En la profesión el nuevo monje hace votos de "estabilidad, enmienda de vida y obediencia". El papa Gregorio Magno escribió la "vida" de Benito en el segundo libro sus Diálogos. Adoptó el monacato de Benito como instrumento de evangelización cuando en  596 envió a Agustín y compañeros a convertir a los anglosajones. La regla de Benito ha influenciado las reglas de muchas ordenes religiosas de la Comunión Anglicana.

 

12 de julio-      Domingo, Propio 10 B

 

 

17 de julio

Guillermo White

Obispo de Pensilvania, 1836

 

Oh Señor, que escogiste a tu siervo Guillermo White en una época de tumulto confusión, y le dotaste de sabiduría, paciencia y carácter reconciliador para que guiara a la Iglesia por caminos de paz y estabilidad, atiende nuestra súplica y danos líderes sabios y fieles para que por su ministerio tu pueblo sea bendecido y se cumpla tu  voluntad. Por Jesucristo nuestro Señor, que vive y reina contigo y el Espíritu  Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Salmo                                                              Lecturas

92:1-4,11-14                                                    Jeremías 1:4-10

ó   84:7-12                                                       Juan 21:15-17

Prefacio de los santos (1)

Guillermo White nació el 24 de marzo de 1747 en Filadelfia, Pensilvania, y estudio en la universidad de esta ciudad donde se graduó en 1765,En 1770, fue a Inglaterra donde se ordenó de diácono el 23 de diciembre y de sacerdote el 25 de abril de 1772. Al regresar a Filadelfia consiguió el cargo de ministro ayudante de las iglesias de Cristo y de san Pedro del 1772 al 1779, y luego rector desde 1779 hasta la muerte, acaecida el 17 julio de 1836.

 

También sirvió como capellán del Congreso Continental  de Estados Unidos del 1777 al 1789, y luego del Senado de Estados Unidos de 1789 al 1800. Al ser escogido unánimemente como primer obispo de Pensilvania el 14 de septiembre de 1786, fue de nuevo a Inglaterra con Samuel Provoost. obispo electo de Nueva York, y los dos fueron consagrados en la capilla del palacio de Lambeth el domingo de septuagésima, el 4 febrero de 1787, por los arzobispos de Cantórbery y de York, el obispo de Bath y Wells y el de Peterborough.

 

El obispo White fue el principal arquitecto de la Constitución de la Iglesia Episcopal norteamericana y el más sabio supervisor de la vida de la Iglesia durante la primera generación de su historia. Fue el obispo presidente y organizador de la Convención  General de 1789, y luego de la de 1795 hasta el día de su muerte. Era un teólogo de no poca habilidad, y entre sus protegidos, en cuya formación desempeñó un gran papel, se contaban los líderes de una nueva generación, tales como Juan Enrique Hobart, Jackson Kemper y Guillermo Augusto Muhlenberg. Con talento natural de estadista y moderación reconciliadora guió a la Iglesia norteamericana durante las  primeras décadas de independencia. La influencia que ejerció en su ciudad natal le ganó el titulo "ciudadano principal". A pocos hombres se les ha aplicado con mayor  propiedad el calificativo de "venerable".

 

19 de julio-      Domingo, Propio 11 B

 

20 de Julio

Isabel Cady Stanton, Amelia Bloomer, Sojourner Truth, y Harriet Ross Tubmsui

Libertadoras y profetas

 

Oh Dios, cuyo Espíritu nos conduce a la verdad y nos hace libres, susténtanos y  fortalécenos como lo hiciste con tus siervas Isabel, Amelia, Sojourner, y Harriet, danos visión y valor para enfrentarnos a la opresión y a la injusticia y a todo lo que funcione en contra de la gloriosa libertad que deseas para todos tus hijos. Por Jesucristo nuestro salvador que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Salmo                                                  Lecturas

146                                                      Sabiduría 7:24-28

Lucas 11:5-10

Prefacio de bautismo

 

Isabel Cady Stanton 1815-1902

Isabel, nacida de una familia calvinista estricta y afluente en el estado de Nueva York, de joven aceptó con seriedad la doctrina presbiteriana sobre la predestinación y la  perversión humana. Cayó en la depresión pero solucionó la crisis mental con la acción. Consagró su vida a enderezar los males perpetrados contra las mujeres por la iglesia y  la sociedad.

 

Con otras cuatro mujeres organizó la primera convención de los derechos de las mujeres en Séneca Falls, Nueva York, del 19 al 20 de julio de 1848. Este acontecimiento marcó  la orientación política y religiosa que la ocuparía durante los cincuenta años siguientes. Declaró responsable a la Iglesia de oprimir a las mujeres usando las Escrituras para  reforzar la subyugación de las mujeres en el matrimonio y privarlas de la ordenación al ministerio. Declaró responsable a la sociedad de negarles igualdad de acceso a empleos profesionales, derecho a la propiedad de bienes y al sufragio en elecciones, y por  otorgar menos sueldo por el mismo trabajo realizado.

 

En 1881 se publicó una versión de la Biblia revisada por un comité que no  incluía a  mujeres eruditas. Isabel fundó un comité de mujeres para escribir un comentario a  la Biblia y, aplicando el griego que un pastor le había enseñado de niña, se  centró en  pasajes usados para oprimir y discriminar a las mujeres.

 

Aunque Isabel culpaba al clero masculino de la opresión de las mujeres, asistía con su amiga Amelia Bloomer a la iglesia episcopal de la Trinidad en Séneca Falls. Como  profeta disidente, Isabel predicó cientos de homilías y discursos políticos en púlpitos de  toda la nación. Dondequiera que fuera era impresionaba por presencia santa y  libertadora. A pesar de pasar años en contienda con la oposición, nunca perdió el  sentido del humor. En una nota a Susana B. Anthony, escribió: "Querida amiga, no te  deprimas, lo que hay de bueno en nosotras es inmortal, y si las dolorosas tribulaciones que hemos soportado criban el orgullo y el egoísmo, no habremos sufrido  en vano”.  Poco antes de morir dijo: "La única pena que tengo es la de no haber sido más valiente, atrevida y  verdadera con la convicción honesta de mi alma".

 

Amelia Jenks  Bloomer 1818-1894

Amelia Jenks, la más joven de seis hermanos, nacida en Nueva York de una piadosa familia presbiteriana, demostró desde muy temprano la amabilidad de corazón y preocupación estricta por la verdad y lo justo. De joven, se unió a grupos a los movimientos antialcohólicos, antiesclavistas y a los que reivindicaban los derechos de la mujer.

Amelia Jenks Bloomer no pretendía hacer de la reforma del vestir una plataforma para la lucha por la justicia debida a la mujer. Pero la moda de las mujeres de aquel tiempo prescribía, incluso para mujeres encintas, corsés de cintura muy apretada, con severos problemas de salud como resultado. La fe y la moda chocaron explosivamente cuando publicó en su periódico The Lily, una imagen de su figura con pantalones turcos amplios y empezó a usarlos públicamente. Los clérigos, desde los pulpitos, atacaron a las mujeres  que los usaban, citando a Moisés: "Las mujeres no deben vestirse como los hombres". Amelia replicó: "No importa lo que Moisés dijera que tenían que vestir los hombres  y mujeres de aquel tiempo. Si el clero está preocupado por lo que Moisés dijo sobre el vestir, todos ellos debieran colocar en sus vestiduras franjas y cintas azules". Al involucrar el clero en el debate público su popularidad creció muchísimo.

 

Insistía que "ciertos pasajes de la Biblia relacionados con las mujeres habían recibido un significado forzado y antinatural". Y de san Pablo dijo: "Si hubiera podido mirar al futuro y ver, de una parte, todo el dolor y conflicto, las crueles exigencias y opresión, y de otra la ciega sumisión y miedo servil que sus palabras han sancionado y causado, nunca las hubiera pronunciado". Y del derecho de las mujeres a la libertad dijo: “El mismo Poder que libró al esclavo de la opresión traerá, a su debido tiempo, la emancipación de la mujer y hará que logre el mismo poder y domino de que gozaba al principio”.

 

Más tarde en su vida, en Council Bluffs, lowa, una ciudad fronteriza, estableció  iglesias, bibliotecas y casas-escuela. Ofreció hospitalidad al clero viajero de cualquier denominación y  a conferenciantes y reformadores antialcohólicos. La iglesia episcopal de la Trinidad en Séneca Falls, de Nueva York, donde se bautizó, escribe que "fue fiel misionera cristiana toda la vida".

 

Sojourner Truth (Verdad Transeúnte), “La Mirian del éxodo osterior” 1797-8 al 1883

Isabel (Sojourner Truth) fue la segunda más joven de los varios hijos nacidos de Jaime  e Isabel, esclavos de una rica familia holandesa de Nueva York. Fue una esclava los 28 primeros años de su vida, vendida de casa en casa.

Con la ayuda de unos amigos cuáqueros escapó de la esclavitud y se fue a vivir primero a Filadelfia, luego a Nueva York, donde ingresó en la Iglesia Episcopal Metodista Africana Madre de Sión cuando a los africanos americanos se les negaba el derecho de adorar con los miembros blancos de la iglesia de San Jorge en Filadelfia.  Belle (así llamaban a Isabel) se convirtió en una evangelista de calle en las zonas de mayor pobreza de la ciudad de Nueva York, pero pronto se dio cuenta de que la gente necesitaba ropa, comida y alojamiento. Así orientó su trabajo a lograr un asilo para mujeres sin  hogar.

 

A la edad de 46 años, Belle creyó oír a Dios que le decía: "Vete hacia el Este". Así, se encaminó hacia Long Island y Connecticut. Cuando se paró en una granja de cuáqueros a pedir un poco de agua, le preguntaron corno se llamaba. "Me llamo Sojourner (Transeúnte)", respondió Belle. "¿Qué apellido tienes?", preguntó la mujer. Belle pensó en todos ios apellidos de los dueños que habóa tenido. Luego pensó:”El único dueño que  tengo ahora es Dios, y se llama Verdad".

 

Sojoumer se convirtió en una predicadora ambulante, acercándose a reuniones y campamentos religiosos de blancos, pidiendo permiso para hablar. Fascinados por su presencia carismática, agudeza, sabiduría y una altura imponente de casi dos metros, no se lo negaban. No aprendió a leer ni a escribir, pero en los sermones citaba largos pasajes bíblicos que sabía de memoria. Terminaba cantando un himno casero y amonestaba al auditorio de los males de la esclavitud . Creció en fama y formó parte de  la red de conferenciantes abolicionistas y de derechos de la mujer.

 

Durante una convención sobre los derechos de la mujer celebrada en Ohio. Sojourner (Transeúnte) pronunció el discurso por el que es mas conocida: "¿No soy una mujer? Había oído muchas veces a clérigos atacar los derechos de la mujer y de la abolición, usando la Biblia para apoyar una lógica opresiva: Dios ha creado a las mujeres para que  sean débiles y los negros para que sean una raza servil.

 

Harriet Ross Tubman, "La Moisés de su pueblo" 1820-1913

En los registros se apuntaba el nacimiento de los esclavos  como propiedad, no como personas con nombres. Pero sabemos que Harriet Ross, nacida algún día del año 1820 en una plantación de Chesapeake Bay en Maryland, fue la sexta de los once  hijos de  Ben Ross y Harriet Green. Aunque los padres eran cariñosos y gozaban de una alegre vida familiar dentro de la choza, sin embargo vivían en constante miedo de que en cualquier momento alguno de los hijos fuera vendido.

 

Harriet sufrió palizas y una herida grave, pero creció fuerte y desafiadora, no queriendo aparecer feliz o sonriente ante los dueños. Para hacer frente a la brutalidad y a la opresión se refugiaba en la religión. Su historia favorita era la de Moisés sacando a los israelitas de la esclavitud. Los esclavos oraban por un Moisés semejante.

 

A la edad de 24, Harriet se escapó a Canadá, pero no se olvidó de sus padres ni de los otros esclavos. Colaborando con los cuáqueros, realizó por lo menos diecinueve viajes a  Maryland entre 1851 y 1861, rescatando a más de 300 personas y llevándolas a Canadá. Tuvo tanto éxito que se ofrecieron $40.000 por su captura.

 

Guiada por Dios mediante presagios, sueños y avisos, afirmaba que su lucha contra la  esclavitud era la voluntad de Dios. En una visión previo la guerra civil. Cuando estalló  la guerra, se alistó enseguida en el ejército de la Unión, y trabajó como cocinera y  enfermera, cuidando soldados tanto de la Unión como de los confederados. Sirvió de  espía y de exploradora. Dirigió a trescientos soldados en una incursión que  liberó a  más de 750 esclavos, siendo de esta manera la primera mujer estadounidense  en dirigir tropas en una acción militar.

 

En 1858-9, se trasladó al interior del Estado de Nueva York donde abrió una casa para  huérfanos africano-americanos y para ancianos desvalidos. Aunque era analfabeta, fundó escuelas para niños de africanos americanos. Se unió a la lucha de los derechos de la mujer, trabajó con Isabel Cady Stanton y Susan B.Anthony, pero apoyó a mujeres africano-americanas en sus esfuerzos de fundar sus propias organizaciones en pro de la igualdad, el trabajo y la educación.

 

22 de julio

Santa María Magdalena

 

Dios omnipotente, cuyo bendito Hijo restauró la salud del cuerpo y de la mente en María Magdalena, y la escogió para que fuera testigo de la resurrección, concédenos misericordiosamente, que por tu gracia quedemos libres de todas las enfermedades y te conozcamos  en el poder de la vida perdurable de Cristo. Que contigo y el Espíritu Santo vive y  reina, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Salmo                                                              Lecturas

42:1-7                                                              Judit 9:l, 11-14

2 Corintios 5:14-18

Juan 20:11-18

Prefacio de Todos los Santos

María de Magdala, cerca de Cafarnaún, era una de las mujeres que seguían a Jesús y lo atendían  en Galilea. El evangelio de Lucas nota que Jesús "recorría ciudades y pueblos proclamando la buena noticia del reinado de Dios. Le acompañaban los Doce y algunas mujeres que había curado de espíritus inmundos y de enfermedades, María, llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios ..." (Lucas 8:1- 2). Los evangelios dicen que Jesús sanó a María y que ello lo seguía y era una de las que estuvo  cerca de la cruz en el Calvario.

 

Es evidente que la vida de María Magdalena cambió radicalmente por la curación de Jesús. Su ministerio de servicio y compañerismo constante, incluso como testigo de la crucifixión, ha sido, a través de los siglos, un ejemplo del fiel ministerio de las mujeres a Cristo. Los cuatro evangelios señalan a María como una de las mujeres que fue al sepulcro para llorar y cuidar el cuerpo de Jesús. Su llanto por la pérdida del Señor es como un eco de la tristeza que todo ser humano siente ante la muerte de seres queridos. La respuesta tierna de Jesús a su dolor -el encuentro en el jardín revelándose  al llamarla por su nombre- la convierte en el primer testigo del Señor resucitado.  Recibió el mandato: "Vete a mis hermanos y diles: Subo a mi Padre y vuestro Padre”  (Juan 20:17). Como primer mensajero de la resurrección, dice a los discípulos: "He visto al Señor" (Juan 20:18).

 

En la tradición de la Iglesia oriental, María es considerada como un apóstol y la veneran  como la santa patrona de la gran agrupación de monasterios del Monte Atos.

 

24 de julio

Tomás de Kempis

Sacerdote, 1471

Santo Padre, que has alimentado y fortalecido a la Iglesia con los escritos inspirados de tu siervo Tomás de Kempis, concédenos que aprendamos por él a conocer lo que es necesario saber, a amar lo que hay que amar, a elogiar lo que te es muy agradable y a procurar siempre conocer y seguir tu voluntad. Por Jesucristo nuestro Señor, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Salmo                                                              Lecturas

34:1-8                                                              Filipenses 4:4-9

ó 33:1-5,20-21                                                   Lucas 6:17-23

Prefacio de los santos (2)

 

Tal vez el nombre de Tomás de Kempis sea más conocido que el de cualquier otro escritor medieval cristiano. La imitación de Cristo, que escribió o recopiló, se ha traducido a más idiomas que cualquier otro libro fuera de la Biblia. Millones de cristianos han encontrado en este manual un tesoro y una fuente constante de edificación.

 

Se llamaba Tomás Hammerken, y nació hacia el 1380 en Kempen en el ducado de Cleves. Se educó en Deventer con los Hermanos de la Vida Común y entró en esa Orden en 1399 en la casa del Monte de santa Inés en Zwolle (en los Países Bajos). Profesó los votos (los de los canónigos regulares agustinos) en 1407, se ordenó de sacerdote en 1415 y fue nombrado superior en 1425. Murió el 25 de julio de 1471.

 

La Orden de los Hermanos de la Vida Común fue fundada por Gerardo Groóte (1340-1384) en Deventer. Aceptaba a miembros clérigos y laicos que cultivaban una piedad bíblica de naturaleza más práctica que especulativa que enfatizaba la vida interior y la práctica de las virtudes. Se ganaban la vida copiando manuscritos y enseñando. Uno de sus discípulos más famosos fue Erasmo. Muchos han visto en ellos los heraldos de la Reforma, pero los Hermanos no se preocupaban de los problemas de la iglesia institucional. Su espiritualidad, conocida como la Devotio Moderna la 'Devoción Moderna', ha influido en tradiciones de oración y meditación tanto de católicos como de protestantes.

 

25 de julio

Santiago, apóstol

 

Oh clemente Dios, ante ti recordamos hoy al siervo apóstol Santiago, el primero de los Doce en sufrir martirio en nombre de Jesucristo, y te rogamos que derrames sobre los líderes de la Iglesia ese espíritu de servicio abnegado por el cual sólo pueden ejercer autoridad sobre tu pueblo. Por Jesucristo nuestro Señor que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Salmo                                                  Lecturas

7:1-10                                                  Jeremías 45:1-5

Hechos 11:27-12:3

Mateo 20:20-28

Prefacio de los apóstoles

 

A Santiago, el  hermano de Juan, con frecuencia se le conoce como Santiago el Mayor, para distinguirlo del otro apóstol del mismo nombre, conmemorado en el calendario con Felipe, y también de Santiago "el hermano del Señor". Fue el hijo de un pescador galileo próspero, Zebedeo, y con su hermano Juan abandonó la casa y  el trabajo  para seguir a Cristo. Con Pedro y Juan, parece que perteneció a un grupo especial privilegiado, escogido por Jesús para que fuera testigo de la Transfiguración de la resurrección  de la hija de Jairo y de la agonía en el jardín.

 

Al parecer Santiago compartía con Juan una disposición de carácter extremado, y Jesús los apodó "Boanerges" (hijos del trueno). El deseo expreso de Santiago de participar de la copa de Cristo cristalizó al ser él el primero de los apóstoles en morir por su  Señor. Los Hechos de los Apóstoles informan: "Por aquel tiempo el rey Herodes echó mano a algunos de la Iglesia para maltratarlos. Hizo morir por la espada a Santiago, el hermano de Juan" (Hechos 12:1-2),

 

Según una tradición antigua, el cuerpo de Santiago fue llevado a Compostela, España, que  se convirtió en santuario de peregrinación durante siglos. Para los españoles, Santiago es uno de los santos más populares. En la Edad Media, bajo la advocación de  Santiago de Compostela, se invocó su ayuda en la lucha contra los moros.

 

26 de julio-  Domingo, Propio 12 B 

 

 27 de julio

Guillermo Reed Huntington

Sacerdote, 1909

 

Oh Señor nuestro Dios, te damos gracias por infundir en el corazón de tu siervo Guillermo Reed Huntington un amor ferviente hacia la Iglesia y su misión en el mundo, te rogamos que, confiando sin desfallecer en tus promesas, demos a conocer a todo el mundo el bendito premio de la vida eterna. Por Jesucristo nuestro Señor, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Salmo                                                              Lecturas

133                                                                  Efesios 4:11-16*

ó 145:8-13                                                       ó Efesios 1:3-10

                                                                        Juan 17:20-26

Prefacio del bautismo

Este pasaje se usa también el domingo más cercano a esta fecha en el año B

 

“El primer presbítero de la iglesia", era el título merecido, aunque no oficial, dado al sexto rector de  la iglesia de la Gracia, de la ciudad de Nueva York. Huntington ejerció un liderazgo caracterizado por la amplitud, la generosidad, la erudición y la audacia.

Fue el reconocido  líder de la Cámara de Deputados de la Convención General de la Iglesia Episcopal en un momento de intensa tensión y conflicto dentro de la Iglesia. Con un espíritu reconciliador logró que reinara la unidad en la Iglesia en unos dolorosos días después de  un cisma iniciado por el obispo asistente de Kentucky que resultó en la formación de la  Iglesia Episcopal Reformada.

 

En la Cámara de  Deputados, de la cual fue miembro desde 1871 hasta 1907. Huntington, demostró tener una visión activa y pionera presentando propuestas atrevidas. Ya en 1871, la idea de  reactivar el orden primitivo de "diaconísas" se convertiría en una lucha prolongada que culminó en la autorización canónica de ese orden en 1889. La parroquia de Huntington  proveyó inmediatamente un local para este nuevo ministerio, y la Casa Huntington llegó a ser  un centro de formación para diaconisas y trabajadoras en la Iglesia.

 

La unidad cristiana fue una gran pasión de Huntington durante todo su ministerio. En su libro The Church Idea (1870), intentó articular lo esencial para la unidad cristiana.  Los elementos  propuestos como base de la unidad se presentaron a la Cámara de los obispos, quienes los aprobaron en Chicago en 1886; y con pequeña modificación los adoptó la Conferencia de Lambeth de 1888. La "Cuadrilateral de Chicago-Lambeth" ha marcado un hito histórico en la Comunión Anglicana. Este documento histórico puede verse en el Libro de Oración Común páginas 771 -772 (en el de inglés páginas 876-878).

 

Además de desempeñar los papeles de estadista y ecumenista, Huntington sobresalió como erudito  liturgista. Su propuesta de revisar el libro de oración condujo a la revisión condujo a la revisión del mismo efectuada el año 1892, dándole una flexibilidad hasta entonces desconocida y una significativa riqueza litúrgica. La colecta del lunes de la Semana Santa, por él compuesta, que ahora se usa también los viernes en la oración de la mañana, es un ejemplo de revisión experta.

 

 

29 de julio

María y Marta de Betania

 

Oh Dios, Padre celestial, cuyo Hijo Jesucristo descansó y se reconfortó en el hogar de María y Marta de Betania, concédenos la voluntad de amarte, el deseo de escucharte y la fortaleza de servirte en los demás por amor suyo. Que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Salmo                                                              Lectura

36:5-10                                                            Romanos 12:9-13

ó 33:1-5,20-21                                                   Lucas 10:38-42

Prefacio de la Epifanía

 

Los evangelios de Lucas y de Juan describen a María y a Marta, junto con su hermano Lázaro, como amigos íntimos y amados de Jesús. Lucas refiere la muy conocida historia de la hospitalidad ofrecida a Jesús en la cual Marta ha sido interpretada como símbolo de la vida activa y María del de la contemplativa, aunque algunos comentaristas tomen las palabras de Jesús como una defensa de lo que María hacía mejor, y un elogio de lo que Marta hacía mejor, sin que ninguna de las dos vocaciones dé lugar a despreciar la otra.

 

El evangelio de Juan ilumina más los caracteres de Marta y María. Cuando Lázaro se está muriendo. Jesús retrasa la visita a la familia y llega cuando ya está muerto. Marta sale a su encuentro confiando en su poder curador y restaurador. El intercambio entre ellos evoca la profunda fe de Marta y el reconocimiento de Jesús como el Mesías (Juan 11:21-27).

 

Juan también recoge la cena de Betania en la cual María unge los pies de Jesús con ungüento oloroso y se los seca con los cabellos. Este tierno gesto de amor provoca una la crítica de los apóstoles. Jesús interpretó el obsequio como preparación para su muerte y entierro.

 

La devoción y amistad de Marta y María han sido un ejemplo de fidelidad y de servicio al Señor. La hospitalidad y la amabilidad, el disfrute de Jesús en su compañía, nos muestran la belleza de la amistad y del amor humanos en un grado muy elevado.

 

30 de julio

Guillermo Wilberforce

1833

 

Oh Señor, permite que tu incesante misericordia, mantenga en la Iglesia el eterno regalo del amor, para que siguiendo el ejemplo de tu siervo Guillermo Wilberforce, contemos con la gracia de defender a los pobres y reivindicar la causa de los indefensos. Por quien dio su vida por nosotros, tu Hijo nuestro salvador Jesucristo, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Salmo                                                              Lecturas

146:4-9                                                            Gálatas 3:23-29

ó 112:1-9                                                         Mateo 25:31-40

Prefacio de los santos (2)

 

La vida de Guillermo Wilberforce rechaza la noción popular de que un político no puede ser un cristiano piadoso dedicado al servicio de la humanidad.

 

Wilberforce nació de una familia rica el 24 de agosto de 1759 en Hull, condado de York, y se educó en el Colegio de San Juan, Cambridge. En 1780 fue elegido a la Cámara de los Comunes, en la cual sirvió hasta 1825. Murió en Londres el 29 de julio de 1833 y recibió sepultura en la abadía de Westminster.

 

En 1784.varios años después de ingresar en el Parlamento se convirtió a un cristianismo evangélico. Por suerte, después de esta conversión, gracias a la influencia persuasiva de sus amigos, no abandonó la carrera política, pero en adelante rechazó cargos más altos o el rango de par.

Se entregó sin reservas a promover las misiones de ultramar, la educación popular, y la reforma de las costumbres públicas y de la moralidad. También apoyó la reforma parlamentaria y la emancipación política de los católicos romanos. Pero sobre todo, es famoso por la insistente e inflexible cruzada que él solo mantuvo tenazmente en favor de la abolición de la esclavitud y de la trata de esclavos. Tan sórdido tráfico quedó abolido en 1807. Murió justamente un año antes de que el Parlamento eliminara la esclavitud en los dominios británicos. Una de las últimas cartas que Juan Wesley escribió iba dirigida a Wilberforce. En ella Wesley lo bendecía por tan noble empresa.

 

Wilberforce puso al servicio del bien una oratoria elocuente, una personalidad agradable y un espíritu religioso profundo. Los conciudadanos reconocieron su grandeza heroica.

 

31 de julio

Ignacio de Loyola

Sacerdote, monje y fundador de la Compañía de Jesús, 1556

 

Dios todopoderoso, de quien procede todo bien, que escogiste a Ignacio de Loyola para el servicio de tu divina Majestad y para encontrarte en todas las cosas. Inspirados en su ejemplo y fortalecidos en su compañía, haz que trabajemos sin fijarnos en el costo y sin buscar otro premio que el de conocerte y cumplir tu voluntad. Por Jesucristo nuestro Señor, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén.

 

Salmo                                                              Lecturas

34:1-8                                                              1 Corintios 10:31—11:

                                                                        Lucas 9:57-62

Prefacio de los santos (3)

 

Ignacio nació de una familia vasca noble en 1491. En su autobiografía nos dice que: "Hasta la edad de veintiséis años estuvo entregado a las vanidades del mundo y se deleitaba en el ejercicio de las armas con el vano deseo de conseguir gloria". En un acto de imprudente heroísmo en la batalla de Pamplona en 1521 fue gravemente herido. Durante la recuperación en Loyola, Ignacio experimentó un despertar espiritual. Después de la mejora y de un arduo período de retiro, se confirmó en la convicción de ser un caballero de Cristo al servicio del reino de Dios.

 

Ignacio empezó a compartir con otros los frutos de la experiencia. Escribió notas en un cuaderno que con el tiempo se convertirían en el texto de los Ejercicios espirituales. Desde entonces muchos han hallado en los Ejercicios un camino para encontrar en Cristo al compañero intimo que dice: "El que quiera seguirme ha de sufrir conmigo".

 

Al ser Ignacio una persona sin estudios cayó bajo las sospechas de las autoridades de la Iglesia lo que le condujo a estudiar teología en la universidad de París a la edad de 37 años como preparación para el sacerdocio. Mientras estuvo allí dio los ejercicios a varios estudiantes. En 1534 Ignacio, con seis compañeros, profesó los votos de vivir en pobreza estricta y servir las necesidades de los pobres. Así nació lo que luego recibiría el nombre de la Compañía de Jesús.

 

En 1540 la Compañía fue reconocida oficialmente, e Ignacio se convirtió en el primer superior general. Según sus diarios y muchas cartas por él escritas, el sentido profundo de compartir el trabajo de Dios en unión con Cristo ocasionó una actividad intensa que culminó en un período de muchas bendiciones y consolaciones.

 

Ignacio murió el 31 de julio de 1556 en una sencilla habitación que le servía tanto de dormitorio y como de capilla, después de haber buscado a Dios en todas las cosas y de haber realizado todo para mayor gloria de Dios. Su vida y enseñanza, según opinión de Evelyn Underhill y de otros,  representan lo mejor de la Contrarreforma.

 

1 de agosto
José de Arimatea

 

Dios misericordioso, cuyo siervo José de Arimatea, con reverencia y temor piadoso, preparó el cuerpo de nuestro Señor y salvador para el entierro, y lo depositó en su propia tumba, concede a tu pueblo fiel, la gracia y la valentía de amar y servir a Jesús con devoción sincera durante toda la vida. Por Jesucristo nuestro Señor, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Salmo                                                              Lecturas

16:5-11                                                            Proverbios 4:10-18

ó 112:l-9                                                           Lucas 23:50-56

Prefacio de la conmemoración de los muertos

 

Todo lo que sabemos de cierto de José de Arimatea se encuentra en las narrativas del entierro de Jesús en los evangelios. Aunque Juan habla de José como de un discípulo secreto del Señor, y le asocia a Nicodemo, otro miembro del Sanedrín judío que quería a Jesús, no sabemos que ejercieran ninguna actividad en la primitiva comunidad cristiana. Sin embargo, posteriormente surgieron leyendas de su liderazgo en la Iglesia. Una de las más curiosas cuenta que José llegó a una iglesia antigua de Glastonbury en Britania y llevó consigo el Santo Grial (la copa que Jesús usó en la Ultima Cena). Esta tradición no se puede constatar antes del siglo XIII. Aunque ésta y otras leyendas se difundieran mucho, no están basadas en datos históricos.

 

El recuerdo de José no depende de esas leyendas por muy bellas y románticas que sean. Cuando los discípulos íntimos de nuestro Señor se escondieron por miedo a  las autoridades, José valientemente fue a pedir, algo no solamente demandado por la piedad judía, sino a demostrar un amor generoso ofreciendo su misma tumba como digno descanso para el cuerpo del Señor, liberándolo de esa manera de más profanación.