
PHILIPP MELANCHTHON (1497 - 1560)
“El Maestro de Alemania”
Cuando Philipp Melanchthon (Su nombre verdadero era Schwarzerd) dio su conferencia inaugural en 1518 como el nuevo profesor de Griego en Wittenberg, su colega de la facultad Lutero lo escuchaba con expectación. El joven erudito balbuceaba, pero Lutero se regocijó al oír que hacia un llamado a los teólogos para que “regresen a las fuentes”, que regresen a las Santas Escrituras. Lutero había encontrado un nuevo y brillante aliado.
Pronto Melanchthon se puso bajo la influencia de Lutero, dedicándose al estudio de la teología. Acompaña al reformador al debate de Leipzig en 1519. Poco después publico su propio punto de vista reforzando la posición reformista con su razonamiento cuidadoso y preciso. El difería con Lutero en algunos temas. Pero en general, tomaba las enseñanzas del “Carretero de Israel”, como le gustaba llamarlo, y las proyectaba de una manera más racional y sistemática.
En 1521 apareció la primera edición de Loci Comunes de Melanchthon, la primera presentación ordenada de la doctrina de la reforma y un libro de texto símbolo de la teología Luterana por más de un siglo. Melanchthon fue también la figura principal en la Dieta de Augsburgo en 1530, al presentar allí la confesión de Augsburgo, una declaración luterana de fe que fue obra suya.
Melanchthon era un pacificador. Participó con Lutero en el coloquio de Marburg, llevado a cabo en 1529 para establecer las diferencias entre luteranos y zwinglianos (aunque fracasó en su intento). Además los vastos esfuerzos de Melanchthon para desarrollar el sistema educativo alemán le hicieron ganar el titulo de “El Maestro de Alemania”.
Lutero admitió abiertamente que sin las habilidades metodológicas de Melanchthon, su propio trabajo poco metódico, se hubiera perdido. Lo profundo del amor de Lutero por su colega más joven fue claramente mostrado el día en que un interrogador en Worms le advirtió qué si caía, Melanchthon caería con él. Lutero soportó firmemente, pero con lágrimas en los ojos.
PHILIPP MELANCHTHON (1497 - 1560) Reformador Alemán teólogo y educador. Nacido en Bretten, Baden, consiguió su A.B en Heidelbeg a los 14 años y su M.A. en Tubingen a los 16 años. Pronto demostró su gran habilidad en el lenguaje Griego y tuvo reputación de ser buen gramatista y luego un humanista Bíblico, incluido eventualmente en circulo de Erasmo. Llego a ser profesor de la universidad de Wittenberg en 1518. Su primera conferencia pública estableció un fuerte lazo entre él y Lutero, que duró toda la vida. En 1519 fue con Lutero al debate de Leipzig. En 1521 escribió Loci Comunes que fue ampliamente difundido debido a su estilo claro y a su tono irónico, dos características típicas en los escritos de Melanchthon y que fueron de mucha utilidad en sus contactos con otros luteranos, protestantes y Católicos Romanos.
En 1528 sus “artículos de visitación” para las escuelas fueron promulgados como ley en Sajonia y su obra como educador publico se convirtió en una dimensión más de su vida. Al menos 56 ciudades buscaron su ayuda para reformar las escuelas. Ayudó a reformar 8 universidades y a fundar 4 más. Escribió numerosos libros de textos para las escuelas y después fue llamado “el Preceptor de Alemania”.
En el coloquio de Marburg en 1529, Zwingli se oponía fuertemente a él, especialmente con respeto a la presencia real de Jesucristo en la Santa Cena. Después Melanchthon cambiaría su punto de vista y recibiría toda la ira de los luteranos purista. En 1530 escribió la confesión de Augsburgo, y en 1531 Apología. Estos dos documentos además del Concordato de Wittenberg se volverían las declaraciones claves de la creencia luterana.
Debido a su humanismo cristiano, que lo mantenía abierto a las nuevas ideas y alcances, cambió su posición con respecto a la Santa Cena y tomó una cercana a la de Calvino. Esto fue revelado en el articulo x de la Variata de 1540 de la Confesión de Augsburgo, y causó que los Gnesio-luteranos lo acusaran de ser un crypto-calvinista.
Con la derrota de las fuerzas protestantes en Muhilberg en 1541, Melanchthon propuso el Interín de Leipzig, un intento de recuperar (salvar) algunas ideas luteranas en una declaración de credo básicamente no - luterana. Aquí, Melanchthon argüía que algunas creencias y ritos romano católicos eran Adiaphora, no esenciales para la fe y por lo tanto podían ser aceptados. Por eso fue atacado por Matías Flacios como traidor a la causa luterana. Flacios condujo otro ataque en su contra debido a la opinión cinegética de Melanchthon de que el hombre podía aceptar o rechazar la gracia de Dios y el Espíritu Santo después de que esta le había sido dada.
Sus últimos años los pasó entre controversias, y muchos luteranos lo veían con sospechas. Su mente brillante, su amor por el humanismo cristiano, su claridad de expresión, su conducta gentil y su apertura a nuevas ideas hicieron de él el compañero de trabajo ideal de Lutero, pero también le ocasionaron muchas controversias durante sus últimos años. Sin embargo, sus contribuciones al movimiento luterano, al protestantismo y a la nación alemana son monumentales.
La confesión de Augsburgo (1530). La confesión básica de fe luterana, o la declaración de lo que se cree en lealtad a Cristo y su palabra. Fue presentada en 1530 en la Dieta de Augsburgo. El autor era Philipp Melanchthon, pero sus enseñanzas eran claramente las de Lutero.
Carlos V convocó a dieta o convención a los gobernadores del Santo Imperio Romano, en Augsburgo en 1530. El emperador era firmemente católico romano y quería que el imperio sea fiel al romanismo. El ordenó a los gobernantes que apoyaban diferentes enseñanzas presentar una declaración de lo que creían. Carlos quería la unión religiosa para que el imperio pudiese presentar un frente unido en contra de los enemigos extranjeros, especialmente contra los turcos.
Los teólogos luteranos redactaron varios documentos preliminares como los artículos de Torgau, de Marburg, de Schwabach. Lutero ayudó un poco en su preparación pero no pudo asistir a la Dieta, ya que había sido proscrito por el edicto de Worms (1521) y el Elector de Sajonia no podría protegerlo en Augsburgo. Como había sido declarado hereje, su presencia en la dieta hubiera alejado la atención de los asuntos doctrinales. Su martirio no hubiera servido para nada. Así que Lutero se quedó en Caburg pero mantuvo correspondencia constante con los que estaban en Augsburgo.
El compañero de trabajo de Lutero, Philipp Melanchthon, redactó la versión final de la confesión de Augsburgo. En esa época, estaba en un acuerdo doctrinal con Lutero, quien aprobó la confección incondicionalmente Lutero señalo que debió haber tocado más temas y que él no habría usado un tono tan suave, la doctrina de la confesión es claramente la del reformador.
La confesión de Augsburgo fue leída públicamente en la dieta en Alemania, una tarde del 25 de junio de 1530 por el canciller Christian Beyer del electorado de Sajonia. Las copias en alemán y en latín fueron repartidas oficialmente. Melanchthon alteró ediciones posteriores, en parte para interpretar sus puntos ambiguos, como la presencia real del cuerpo y la sangre de Cristo en la Santa Cena. Él estaba inclinado a comprometerse en asuntos doctrinales.
Es por eso que los Gnesio -luteranos se refieren a menudo a la confesión de Augsburgo inalterada. La confesión de Augsburgo fue incluida en el Libro de la Concordia (1580) como la confesión luterana básica.
Dicha confesión fue firmada por 7 príncipes y representantes de dos ciudades independientes, creían que la doctrina que enseñaba esta confesión era bíblica y verdadera. Ellos eran los llamados a firmarla ya que la dieta era precisamente una convención de los soberanos del imperio. Pera la confesión no intentaba presentar las enseñanzas de algunas autoridades gubernamentales, si no que declara lo que era enseñado en las iglesias de aquellas partes de Alemania. El primer artículo comienza así: Las iglesias entre nosotros enseñan con gran consenso... (Texto en latín).
Además de un prefacio y una breve conclusión, la confesión de Augsburgo tiene 28 artículos. Los primeros 21 presentan las enseñanzas luteranas y rechazan las doctrinas contrarias. Los últimos 7 rechazan los abusos en la vida cristiana. La confesión es demasiado breve como para presentar las pruebas bíblicas o el testimonio de anteriores teólogos.
En respuesta a una replica católica romana, la Confutación, Melanchthon publicó en 1531 la Apología a la Confesión de Augsburgo, que trata más ampliamente los asuntos controversiales.
El discutir extensamente las enseñanzas de la Confesión de Augsburgo tomaría todo un libro de texto de teología. Daremos mejor una idea de lo que dice. Enseña la trinidad, el pecado original como un pecado real que nos condenaría si no fuésemos perdonados; la deidad y la humanidad de Jesús; su sacrificio por todos los pecados humanos; la justificación por gracia, a través de la fe sin nuestras obras; el evangelio; el bautismo y la Santa Cena como verdaderas herramientas del Espíritu Santo para crear y mantener la fe; las buenas obras como resultado, y no como causa de la salvación; motivada por las buenas nuevas de que Cristo las ha ganado para nosotros.
Se podría decir mucho más, pero esto indica que la Confesión de Augsburgo simplemente enseña la posición que los luteranos consideran bíblica. También habla sobre los abusos, las falsas ideas y las prácticas en la Santa Cena, el celibato clerical; el mal uso de la confesión y absolución; las leyes dietéticas del romanticismos medieval; y la idea de una jerarquía en la cristiandad visible que tenga autoridad divina en cuestiones de conciencia.
J. M DRICKAMER
La Confesión de Augsburgo (1530)
A comienzos de 1530 el Santo Emperador Romano Carlos V convocó a una reunión (o “dieta”) a sus electores alemanes, a otros nobles alemanes, y a los representantes de otras ciudades imperiales, que se realizaría durante la primavera en Augsburgo. El emperador no había estado en Alemania desde la dieta de Works (1521), en la cual Lutero pronunció su famosa sentencia de que su conciencia estaba cautiva en la Palabra de Dios y que no se retractaría de lo que había escrito, aunque el emperador se lo pidiese. Durante este intermedio habían sucedido muchos asuntos en la iglesia. La enseñanza luterana se había expandido, la resistencia católica se estaba movilizando y continuaba la discordia política. El propósito de Carlos al convocar la dieta imperial en Augsburgo era el de unir a los príncipes alemanes en disputa a fin de prepararse para la batalla contra los turcos y para terminar con las luchas internas de la iglesia. Para este último propósito, los líderes del nuevo movimiento protestantes prepararon sus declaraciones de fe para proporcionarle al emperador una clara imagen de sus creencias cristianas. El príncipe de Lutero, el elector Juan de Sajonia, le pidió a sus teólogos de Wittenberg realizar esta tarea. Ellos ya poseían una breve declaración de creencias básicas, preparada el año anterior en Schwabach. A ese documento le añadieron un informe más completo sobre las diferencias entre los protestantes y los católicos, preparado durante una conferencia en Torgau.
Cuando los teólogos y los nobles alemanes llegaron a Wittenberg, los líderes protestantes decidieron que sería mejor presentar un solo frente unido. Por lo tanto le pidieron al principal lugarteniente de Lutero, Philipp Melanchthon (1497 1560), redactar una declaración, que hizo usando los documentos de Schwabach y Torgau, y también otras profesiones de la fe luterana. Lutero no pudo asistir a la reunión de Augsburgo, por que había sido declarado proscrito en la dieta de Worms. Y por lo tanto era una persona no grata para el emperador. (Durante la dieta de Augsburgo, Lutero estuvo en el castillo de Coburg cerca de Augsburgo, bombardeando a sus colegas con una intensa correspondencia.)
Melanchthon era moderado según las normas de la época. Aun esperaba que se restaure la asociación entre protestantes y católicos, y por eso escribió la Confesión de Augsburgo lo más comprensiblemente posible, mostrando en que se parecían las posiciones luteranas a las católicas, (aunque Lutero no aprovechaba enteramente este espíritu conciliatorio, ya que pensaba que la brecha era irreparable; estaba enormemente complacido con la confesión que Melanchthon preparó.) Al mismo tiempo, Melanchthon quería demostrarle al emperador y a sus consejeros que los luteranos no eran tan radicales como algunos otros grupos mezclados con ellos como protestantes. Este motivo explica particularmente las condenaciones a los anabaptistas que están esparcidas a lo largo de la primera parte de la Confesión (artículos 5, 9,12, 16, 17).
En Augsburgo, Melanchthon y sus compañeros luteranos remendaron sus declaraciones justo a tiempo para ser presentadas el sábado (y no el viernes como dice el prefacio) 25 de junio de 1530. El texto fue leído en voz alta en alemán por Christian Beyer, vice canciller del elector de Sajonia. (Se rumoreó que el emperador no dominaba el alemán, y se durmió durante la larga lectura la respuesta católica a la gran confesión luterana.) Entonces los luteranos presentaron una copia en latín y en alemán al emperador.
Ambos originales se han perdido. La siguiente traducción esta basada en el texto alemán reconstruido de las diversas copias de la confesión echas en esa época.
Luego los católicos presentaron y publicaron su refutación (Confutatio Confessiones Augustanae), a la cual Melanchthon respondió en 1531 con la larga Apología a la Confesión de Augsburgo. La confesión de Augsburgo, debido a su importancia histórica y a su peso doctrinal, se convirtió rápidamente en la confesión definitiva de los luteranos. Esta, junto a la Apología, fue incluida en el libro de la Concordia de 1580 y después fue reunida en un compendio más amplio de fe.
Esta confesión expresa claramente el deseo de los luteranos de basar su fe en la Escritura y en la sola suficiencia de la obra de Cristo. Sus primeros 21 artículos presentaban comunicaciones que esperaban fueran aceptadas por los católicos. Los últimos 8 ofrecen amplias explicaciones de lo asuntos en disputa.
Algunas de las declaraciones en esta sección, como la discusión de la misa (Art. 24), estarían en mente de los católicos al escribir su respuesta en el Concilio de Trento.
Una nota especial en esta confesión es el esfuerzo de Melanchthon para demostrar que la enseñanza luterana no solo surge de la escritura, si no que también es compatible con las tradiciones históricas. Para ese fin, la confesión apela frecuentemente a las enseñanzas de Agustín (354, 430), y también aprovecha el gran resumen de ley canónica preparado por Graciano decretos, edictos y cánones (pronunciamientos oficiales de la iglesia, a menudo provenientes de los concilios), del armonizador del siglo XII de la iglesia.
Para los que deseen mas información de estas referencias, les serán útiles las notas preparadas por Theodore Tappert.
La confesión de Augsburgo, como la confesión luterana oficial, es una doctrina de la reforma vitalmente importante.
Las circunstancias de su preparación, por un teólogo tratando de mediar entre católicos y protestantes, para lideres políticos buscando cimentar su unidad, ante un emperador preocupado por la seguridad de su dominio, también sugiere algo acerca del modo en el que la iglesia crece y habla a las circunstancias reales de todos los dí