EL PEQUEÑO CATECISMO DE MARTÍN LUTERO

 

Traducido de:

                Noll, Mark A. Confessions and Catechisms of the Reformation.  Grand Rapids, MI: Baker

Book House, 1991.

 

Lutero escribió su Pequeño Catecismo, un manual simple de instrucción de la fe Cristiana, después de una de las mayores decepciones de su vida. En 1527 y 1520, el príncipe le pidió a Lutero y a sus demás asociados que inspeccionaran las iglesias de la región. Los resultados fueron profundamente decepcionantes. La ignorancia reinaba entre los clérigos y los laicos y las escuelas estaban en ruinas. Para suplir la necesidad de instrucción pública, Lutero elaboró láminas que contenían explicaciones  simples de los Diez Mandamientos, el Padre Nuestro y el Credo de los Apóstoles. Cuando sus colegas se tardaban en sus propios esfuerzos de proveer materiales adicionales, Lutero reunió sus carteles y los publicó a manera de una exposición pequeña y sencilla de la fe.  Muchos otros catecismos fueron escritos por pastores Luteranos en el siglo XVI  pero éste siguió siendo la norma.

Lutero quiso que su catecismo sea una ayuda para la adoración en la familia. En su prefacio condena a los padres que descuidando la educación  cristiana de sus hijos, se han convertido en “los peores enemigos de Dios  y del hombre”. Casi todas las secciones del catecismo comienzan con declaraciones  hechas para la cabeza del hogar (por ejemplo: “Los 10 mandamientos de la manera que deben ser enseñados por la cabeza del hogar a su familia”). Tales instrucciones sugieren que Lutero veía mas claramente la necesidad del orden, disciplina y práctica regular en el nuevo movimiento Protestante.

El catecismo contiene nueve secciones compuestas de una serie de preguntas y respuestas. Estas secciones tratan, como era común en los catecismos de esa época, los Diez Mandamientos, el Credo de los Apóstoles, el Padre Nuestro, el bautismo, la confesión y la absolución, y la Cena del  Señor. También incluyen instrucciones  para las oraciones matutinas y vespertinas, la bendición de las comidas, y una “Tabla de Deberes” basada en pasajes de la Escritura, “seleccionados para los diversos estados”  y condiciones del hombre, por los cuales se les aconseja cumplir con sus respectivas obligaciones. Notemos  que estas exposiciones están libres de la polémica que Lutero empleaba tan vigorosamente en muchos de sus escritos.

Mucha de la influencia del Luteranismo en el mundo tiene su origen en el éxito de este catecismo al expresar verdades profundas de la fe en un lenguaje que todos pueden entender. El pequeño Catecismo explica los 10 Mandamientos antes de describir la obra de Cristo, de este modo enfatiza la convicción de Lutero de que el propósito principal de la ley de Dios es conducir al pecador hacia Cristo.

La exposición del Credo se enfoca en el don gratuito de salvación en Cristo. Y referente al bautismo y a la Eucaristía expone sus puntos de vista, mediando entre la perspectiva sacramental Católica Romana y la perspectiva  simbólica del protestantismo, que desarrolla completamente en sus largos trabajos teológicos.

El Pequeño Catecismo fue parte del Libro de la Concordia, que fue ensamblado en Alemania en 1580 como un esfuerzo para acabar con la lucha doctrinal. Entre otros documentos incluidos es esta colección de las confesiones  Luteranas esta el Catecismo Mayor de Lutero, una serie de sermones dirigidos  tanto a los pastores como a los laicos, que exponían más ampliamente los Diez Mandamientos, el Credo de los Apóstoles, el Padre Nuestro y los sacramentos.

 

 

Enquiridión [Guía]

El Pequeño Catecismo del Dr. Martín Lutero

para Pastores y Predicadores

 

(Prefacio)

Gracia, misericordia y paz en Jesucristo, nuestro Señor, de Martín Lutero a todos los pastores fieles  y predicadores.

Las condiciones deplorables que encontré recientemente cuando era visitador, me obligaron a preparar este breve y simple catecismo o afirmación de la fe cristiana. ¡Buen Dios, que desgracias contemplé! La gente común, especialmente los que viven en el campo, no tiene ni el más mínimo conocimiento de las enseñanzas cristianas y desafortunadamente muchos pastores son incompetentes e inaptos para la enseñanza. Aunque esas personas  supuestamente son cristianos, bautizados y han recibido el Sagrado Sacramento, no saben ni el Padre Nuestro, el Credo ni los Diez Mandamientos, viven como cerdos y bestias irracionales y ahora que se ha restaurado el Evangelio han aprendido el arte de abusar de la libertad.

¿Cómo responderán por esto ante Cristo, ustedes, Obispos, que han descuidado tan vergonzosamente a las personas y no han puesto atención alguna a los deberes de vuestro oficio? ¡Ojala que puedan escapar del castigo! Ustedes han retenido (ocultado) la copa en la Santa Cena e insisten en la observancia de las leyes humanas, y ni se interesan es los más mínimo en enseñarle  a la gente el Padre Nuestro, el Credo, los Diez Mandamientos ni ninguna parte de la palabra de Dios, ¡Ay de ustedes!

Por lo tanto les suplico, mis queridos hermanos, pastores y predicadores, que tomen seriamente los deberes de su oficio, que se compadezcan de la gente confiada a su cuidado y que me ayuden a enseñarles el catecismo, especialmente a los jóvenes. Que los que no puedan hacerlo, al menos le lean este libro palabra por palabra a las personas.

En primer lugar el predicador debe tener gran cuidado para evitar cualquier cambio o variación en el texto o en los términos de los 10 mandamientos, del Credo, del Padre Nuestro, de los sacramentos. Al contrario debe adoptar una sola forma, seguir con ella y usarla repetidamente año tras año. La gente joven y sin experiencia debe ser instruida basándonos en un texto fijo y uniforme, ya que se confunden fácilmente cuando un profesor emplea una forma y luego otra aunque sea con la intención de hacer mejoras. Así, todo nuestro tiempo y esfuerzo serian en vano.

Estos lo entendieron bien nuestros buenos padres, que estaban acostumbrados a usar la misma forma para enseñar el Padre Nuestro, el Credo y los 10 mandamientos. Nosotros también tenemos que enseñarles estas cosas a los jóvenes de tal manera que no alteremos ni un sola sílaba ni recitemos el catecismo de diferente manera cada año.

Entonces escojan la forma que más les agrade y síganla de ahora en adelante. Cuando prediquen a gente educada e inteligente, están en libertad de exhibir su conocimiento y de discutir los temas desde diferentes ángulos y de todos los modos posibles. Pero cuando enseñen  a los jóvenes, sigan una forma y un método fijo e invariable. Comiencen enseñándoles los 10 mandamientos, el Credo, el Padre Nuestro, siguiendo el texto palabra por palabra para que los jóvenes puedan repetirlo después de ustedes y retenerlo en su memoria.

Si alguien se rehúsa a recibir sus instrucciones, díganle que está negando a Cristo y que no es cristiano. No debe ser admitido en el Sacramento, ni aceptado como padrino en los bautizos ni se le permita gozar de ninguno de los privilegios de la iglesia. Al contrario será entregado al Papa y a sus oficiales e incluso al mismo demonio. Además los padres y los empleados deben rehusarse a llenarse de comida y bebida y deben notificarles que el príncipe esta dispuesto a desterrar a tales personas.

Aunque no podemos obligar a nadie a creer, debemos, no obstante, insistir en que las personas sepan como distinguir entre el bien y el mal, de acuerdo a las normas bajo las cuales viven y llevan su vida. Porque quien quiera que desee vivir en  una ciudad esta obligado a saber y observar las leyes bajo las que vive, no importa si es creyente, canalla o bribón.

En segundo lugar, después de que la gente se haya familiarizando con el texto, enséñeles lo que significa. Para este propósito sigan las explicaciones de este libro o escojan otras explicaciones breves y fijas y síganlas  sin cambiar ni una solo sílaba, como ya lo dijimos con  referencia al texto.  Tómense el tiempo  necesario, por que no es preciso enseñarlo todo de golpe. Pueden enseñarse una a la vez. Cuando los aprendices hayan entendido correctamente el primer mandamiento, sigan con el segundo y así sucesivamente. De otro modo, estarán tan abrumados que difícilmente recordaran algo de lo enseñado.

En tercer lugar, después de haber enseñando este pequeño catecismo, sigan con el catecismo mayor para que las personas puedan tener un entendimiento mas completo. Expongan cada mandamiento, petición y parte, señalando sus obligaciones respectivas, sus beneficios, peligros, ventajas y desventajas, las cuales están expuestas ampliamente en muchos de los libros escritos al respecto. Denle mayor peso a los mandamientos y a otras partes que requieran atención especial  entre las personas con las que estén.  Por ejemplo se debe enfatizar el séptimo mandamiento que habla del robar, cuando se instruye a trabajadores vendedores,  granjeros y sirvientes, ya que muchos de ellos son culpables de deshonestidad y robo. También se debe remarcar el 4to mandamiento cuando se instruye a los niños  y a la gente común para así animarlos a ser fieles, obedientes, pacíficos y ordenados. Pongan siempre ejemplos de las escrituras para mostrar como Dios castiga y bendice.

También deben darse el trabajo de instar a las autoridades gobernantes y a los padres a gobernar sabiamente y a educar a sus hijos. Se les debe mostrar que están obligados a hacerlo y que son culpables de pecado si no lo hacen, porque por tal negligencia socavan y echan a perder el reino de Dios y el reino del mundo y se convierten en los peores enemigos de Dios y del hombre. Aclárenles los males que introducen al rechazar vuestra ayuda en la instrucción de los niños para que lleguen a ser pastores, predicadores y notarios; y dígnales que Dios les infligirá terribles castigos por estos pecados. Es necesario predicar sobre tales cosas. Las autoridades y los padres pecan grandemente a este respecto. El demonio tiene también un horrible propósito en su mente.

Finalmente, ahora que la gente esta libre de la tiranía del Papa, no desean recibir el sacramento y lo tratan con desprecio. Aquí también se necesita una exhortación pero entendiendo lo siguiente: A nadie se le obliga a creer o a recibir el sacramento, no hay ley alguna al respecto. Entonces debemos predicar que por su propia voluntad la gente desee el sacramento, y si así fuese es nuestra obligación de pastores el administrarlo. Esto solo puede hacerse diciéndoles: Aquel que no desee recibir el sacramento al menos tres o cuatro veces al año, desprecia el sacramento y no es cristiano, y por lo tanto no oye ni cree en el Evangelio. Cristo no dijo: “omitan esto” o “desprécienlo”, sino que dijo: “háganlo tan a menudo como lo beben”  seguramente él desea que se haga esto y no  que se lo omita o se lo desprecie. “Hagan esto” dijo él.

Aquel que no estima el sacramento esta sugiriendo que no tiene pecados, ni carne, ni mal, ni mundo, ni muerte, ni infierno. Es decir, que no cree en ninguno de estos, aunque en verdad esta inmerso en ellos y se halla cautivo por el demonio. Por otra parte, sugiere que no necesita gracia ni vida, ni paraíso, ni cielo, ni Cristo, ni Dios, ni nada. Porque si creyese que esta involucrado en algo malo y que necesita lo que es bueno, no faltaría al sacramento en el que se le ofrece ayuda contra el mal y en el que se entrega cosas buenas. No es necesario obligarlo por ninguna ley a recibir el sacramento, ya que él se apresurará a recibirlo por su propia voluntad, él se sentirá obligado a recibirlo, el insistirá en que ustedes le administren el sacramento.

Entonces no tendrán que hacer una ley para esto, como la hizo el Papa. Todo lo que necesitan hacer es exponer claramente la ventaja y la desventaja, el beneficio y la pérdida, la bendición  y el peligro, referente a este sacramento. Entonces la gente vendrá  por voluntad  propia y sin ninguna presión por parte de ustedes. Pero si se rehúsan a venir, déjenlos y díganles  que aquellos que no son concientes de su gran necesidad ni de la ayuda de Dios, pertenecen  al demonio. Si ustedes no dan tales advertencias o si adoptan leyes odiosas al respecto, es culpa  de ustedes si las personas tratan el Sacramento con desprecio ¿Cómo no van a ser negligentes si ustedes fallan en vuestra labor y permanecen callados? ¡Entonces es vuestra responsabilidad queridos pastores y predicadores! Nuestro  oficio es diferente a lo que fue bajo el Papa. Ahora es un ministerio de gracia y salvación. Nos sujeta a mayores cargas y labores, peligros  y tentaciones, con pocas recompensas o gratitud en el mundo. Pero Cristo será nuestra recompensa si  trabajamos fielmente ¡El Padre de todos nos lo concede! A Él sea la alabanza y las gracias ahora y para siempre,  por Cristo nuestro Señor,  Amen.

 

 

I

Los Diez Mandamientos de la forma en que el jefe de la casa los debe enseñar a su familia.

 

El Primer Mandamiento

No tendrás dioses ajenos delante de mí

¿Qué significa esto?

Debemos temer y amar a Dios y confiar en Él sobre todas las cosas.

 

El Segundo Mandamiento

No tomarás el nombre del Señor tu Dios en vano

¿Qué significa esto?

Debemos temer y amar a Dios de modo que no usemos su nombre para maldecir, jurar, hechizar, mentir o engañar, sino que le invoquemos en todas las necesidades, le adoremos, alabemos y demos gracias.

   

El  Tercer Mandamiento

Acuérdate del día de reposo para santificarlo

¿Qué significa esto?

Debemos  temer y amar a Dios de modo que no despreciemos su Palabra y la predicación de ella, sino que la consideremos santa, la oigamos y aprendamos de buena voluntad.

 

El Cuarto Mandamiento

Honra a tu padre y tu madre

¿Qué significa esto?

Debemos temer y amar a Dios de modo que no despreciemos ni irritemos a nuestros padres y superiores, sino que les honremos, sirvamos y obedezcamos amándolos y estimándoles en gran manera.

 

El Quinto Mandamiento

No matarás 

¿Qué significa esto?

Debemos temer y amar a Dios de modo que no hagamos daño a nuestro prójimo ni amarguemos su vida, sino que le ayudemos y protejamos en todo peligro y necesidad.

 

El Sexto Mandamiento

No cometerás adulterio

¿Qué significa esto?

Debemos temer y amar a Dios de modo que llevemos una vida casta y honesta en palabras y obras, y que el esposo y la esposa se amen y honren mutuamente.

 

El Séptimo mandamiento

No hurtaras

¿Qué significa esto?

Debemos temer y amar a Dios de modo que no quitemos el dinero o los bienes a nuestro prójimo, ni nos apropiemos de ellos con ilícitos negocios, sino que le ayudemos a conservar y mejorar sus bienes y medios de vida.

 

El Octavo Mandamiento

No levantarás contra tu prójimo falso testimonio

¿Qué significa esto?

Debemos temer y amar a Dios de modo que no mintamos contra nuestro prójimo, ni le traicionemos, ni le calumniemos, ni le difamemos, sino que le disculpemos, hablemos bien de él e interpretemos todo en el mejor sentido.

 

El Noveno Mandamiento

No codiciarás la casa de tu Prójimo

¿Qué significa esto?

Debemos temer y amar a Dios de modo que ni tratemos de obtener con astucia la herencia o la casa de nuestro prójimo, si no que le ayudemos y cooperemos con él en la conservación de lo que le pertenece.

 

 

El Décimo Mandamiento

No codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo.

¿Qué significa esto?

Debemos temer y amar a Dios de modo que no le sonsaquemos al prójimos su mujer, sus criados o sus animales, ni los alejamos, ni los hagamos extraños a él, sino que los instemos a que  a que permanezcan con él y cumplan diligentemente con sus obligaciones.

 

Conclusión

¿Que dice Dios mismo de estos mandamientos?

Así dice Dios: “Yo  soy Jehová  tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos  hasta la tercera y cuarta generación  de los que me aborrecen, y hago misericordia a millares a los que me aman y guardan mis  mandamientos”

 

¿Qué significa  esto?

Dios amenaza con castigar a todos los que quebrantan sus mandamientos; por tanto, temamos su ira y no transgredamos dichos mandamientos. En cambio, el promete su gracia y todo género de bienes a quienes los cumplen; por tanto, amémosle, confiemos en El y observamos gustosos sus mandamientos.

 

 

II

El Credo como el jefe de familia debe enseñarlo sencillamente en su casa.

 

Artículo Primero:

LA CREACIÓN

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y la tierra

¿Qué significa esto?

Creo que Dios me ha creado a mi juntamente con las demás criaturas; que me ha dado mi cuerpo y mi alma, mis ojos y oídos y todos  mis miembros,  mi corazón y todos mis sentidos, y aún los sostiene; además, me da vestido y calzado, comida y bebida, casa y hogar, consorte e hijos, campos, animales y toda clase de bienes que me provee a diario y abundante  de todo lo que mi cuerpo y mi vida necesitan, me protegen de todo peligro y me preserva  y libra de todo mal. Y todo esto lo hace por pura voluntad y misericordia, sin  que yo lo merezca, ni sea digno de ello. Por tanto, estoy obligado a darle gracias por todo en ensalzarle, servirle y obedecerle. Esto es ciertamente la verdad.

 

Artículo Segundo:

LA REDENCIÓN

Y en Jesucristo, su único hijo, nuestro Señor; que fue concebido por obra del Espíritu Santo, Nació de la Virgen María; padeció  bajo el poder de Poncio Pilatos, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos; al tercer día resucitó  de entre los muertos; subió a los cielos y está sentado a la diestra de Dios Padre Todopoderoso; y de allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos.

 

¿Qué significa esto?

Creo que Jesucristo, verdadero Dios, engendrado del Padre en la eternidad, también verdadero hombre, nació de la Virgen María, es mi Señor que me ha redimido a mi, hombre perdido y condenado, y me ha rescatado y librado de todos los pecados, de la muerte y del poder del diablo; mas no con oro ni plata, sino con su santa y preciosa sangre y con su inocente Pasión y Muerte: todo lo cual hizo para que yo sea suyo y viva bajo Él en su reino, y le sirva en justicia, inocencia  y bienaventuranza eternas, así como El resucitó de entre los muertos y vive y reina eternamente. Esto es ciertamente la verdad.

 

Artículo tercero

LA SANTIFICACIÓN

Creo en el Espíritu Santo; la santa iglesia cristiana, la comunión de los Santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida perdurable. Amén

 

¿Qué significa esto?

Creo que  ni por mi propia razón, ni por mis propias fuerzas soy capaz de creer en Jesucristo, mi Señor, y acercarme a El; sino que el Espíritu Santo me ha llamado mediante el Evangelio, me ha iluminado con sus dones y me ha santificado y guardado mediante la verdadera fe, del mismo modo que El llama, congrega, ilumina  y santifica a toda la cristiandad en la tierra y en Jesucristo la conserva en la única y verdadera fe en esta cristiandad, El nos perdona todos los pecados a mí y a todos los fieles diariamente  con gran misericordia, y el postrer día me resucitará a mí y a todos los muertos y me dará en Cristo, juntamente con todos los creyentes, la vida eterna. Esto es ciertamente la verdad.

 

III

 

El Padre Nuestro como el jefe de la familia debe enseñarlo sencillamente en su casa.

 

Introducción

“Padre Nuestro que estas en los cielos”

¿Qué significa esto?

Con esta invocación quiere Dios atraernos para que creamos que El es nuestro verdadero Padre y nosotros sus verdaderos hijos, de modo que con valor y plena confianza le supliquemos, como hijos amados a su amoroso padre.

 

Primera petición

Santificado sea tu nombre

¿Que significa esto?

El nombre de Dios ya es santo en sí mismo; pero en esta petición rogamos que también entre nosotros sea santificado.

 

¿Como sucede esto?

Se santifica el nombre de Dios cuando la Palabra divina es enseñada con pureza y rectitud y nosotros vivimos santamente, Como hijos de Dios, conforme a ella. ¡Haz que esto sea así, amado Padre celestial! Pero quien no enseña, ni vive conforme a la Palabra de Dios, profana entre nosotros el nombre de Dios. ¡Guárdanos de ello, Padre celestial!

 

Segunda petición

Venga a nosotros tu reino

¿Qué significa  esto?

El reino de Dios viene en verdad por si solo, sin necesidad de nuestra oración. Pero en esta petición rogamos que también venga a nosotros.

 

¿Cómo sucede esto?

El reino de Dios viene a nosotros cuando el Padre celestial nos da su Espíritu Santo, para que por su gracia creamos en su santa Palabra y llevemos una vida de piedad, en este mundo temporalmente y en el otro eternamente.

 

Tercera petición

Hágase tu voluntad, así en la tierra Como en el cielo

¿Qué significa esto?

La buena y misericordiosa voluntad de Dios se hace en verdad sin necesidad de nuestra oración; pero en esta petición  rogamos que también se haga entre nosotros.

 

¿Como sucede esto?

La voluntad de Dios se hace entre nosotros cuando Dios desbarata y estorba todo mal propósito y toda mala voluntad que nos impiden santificar el nombre de Dios y son obstáculo a la venida de su reino, esto es: la voluntad del diablo, del mundo y de nuestra carne. Así  también se hace la voluntad de Dios cuando El nos fortalece y nos mantiene firmes en su Palabra y en la fe hasta el fin de nuestros días. Esta es su buena misericordiosa voluntad.

 

Cuarta petición

El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy

¿Qué significa esto?

Dios da diariamente el pan, también sin necesidad de nuestra suplica, aun a todos los malos; pero en esta petición rogamos que El nos haga reconocer esto para que recibamos nuestro pan cotidiano con gratitud.

 

¿En que consiste el pan cotidiano?

Consiste en todo aquello que se necesita como alimento y para satisfacción de las necesidades de esta vida, esto es: hogar, tierras, animales, dinero, bienes; piadoso consorte, hijos piadosos, piadosos trabajadores (y superiores), autoridades piadosas y fieles; buen gobierno, buen tiempo; paz, salud, buena conducta, honra, buenos amigos, solícitos vecinos y cosas semejantes a estas.

 

Quinta petición

Y perdonamos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores.

¿Que significa esto?

En esta petición rogamos al Padre Celestial que tome en cuenta nuestros pecados ni por causa de ello nos niegue lo que pedimos. Pues no somos dignos de recibir nada de lo que imploramos, ni tampoco lo merecemos. Pero quiera Dios dárnoslo todo por su gracia, ya que nosotros en verdad pecamos a diario y sólo merecemos el castigo. Así, perdonaremos también nosotros de corazón,  y con agrado haremos bien a todos los que contra nosotros pecasen.

 

Sexta petición

Y no nos dejes caer en la tentación

¿Qué significa esto?

Dios, en verdad, no tienta a nadie; pero con esta petición le rogamos que nos guarde y mantenga, a fin de que el diablo, el mundo y nuestra carne no nos engañen y seduzcan, llevándonos a una fe err6nea, a la desesperación y a otros grandes vicios y vergüenzas. Y cuando fuéremos tentados a ello, que al fin alcanzaremos y retengamos la victoria.

 

Séptima petición

Mas líbranos del mal.

¿Que significa esto?

En esta petición, que es compendio de todas, rogamos que el Padre celestial nos libre de todo mal de cuerpo y alma, del perjuicio en nuestros bienes y honra, y que cuando llegue nuestra ú1tima hora nos conceda un fin bienaventurado y, por su gracia, nos lleve de este valle de lágrimas al cielo, a morar con El.

 

Porque tuyo es el reino, el poder y la gloria por los siglos de los siglos. Amen

¿Que significa "Amen"?

Significa que debo estar seguro de que el Padre celestial acepta mis suplicas y las atiende; pues El mismo nos ha ordenado orar así y ha prometido atendernos. Amen, quiere decir: Si, si, que así sea.

 

 

IV

El Sacramento del Santo bautismo como el jefe de la familia debe enseñarlo sencillamente en su casa.

 

Primero

¿Qué es el bautismo?

El bautismo no es solamente agua, sino que es el agua comprendida en el mandato, divino, y ligada con la Palabra de Dios.

 

¿Que palabra de Dios es ésta?

Es la palabra de nuestro Señor Jesucristo escrita en el último capitulo del Evangelio según San Mateo: “Id y haced discípulos a todas las naciones bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”.

 

Segundo

¿Qué dones o beneficios confiere el bautismo?

El bautismo obra el perdón de los pecados y libra de la muerte y del diablo y da la salvación eterna a todos los que creen lo que dicen las palabras y promesas de Dios.

 

¿Que palabras y promesas son estas?

Son Las que se encuentran en el ultimo capitulo del Evangelio según San Marcos, donde dice nuestro Señor Jesucristo: “el que creyere y fuese bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado».

 

Tercero

¿Cómo puede el agua  hacer cosas tan granules?

El agua en verdad no las hace, sino la Palabra de Dios que está en unión con el agua, y la fe que; se apoya en dicha Palabra de Dios ligada con el agua. Porque sin la Palabra de Dios el agua es simplemente agua, y no es bautismo; pero con la palabra de Dios si es Bautismo, es decir, es un agua de vida, llena de gracia, y un "lavamiento de regeneración en el Espíritu Santo", como San Pablo dice en el tercer capitulo de su Epístola a Tito: "Por su misericordia nos salvó por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador, para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna. Palabra fiel es ésta".

 

Cuarto

¿Qué significa este bautizar con agua?

Significa que el viejo Adán en nosotros debe ser ahogado por pesares y arrepentimientos diarios, y que debe morir con todos sus pecados y malos deseos; asimismo, también cada día debe surgir y resucitar el nuevo hombre, para vivir eternamente delante de Dios en justicia y pureza.

 

¿Dónde está escrito esto?

En la Epístola de San Pablo a Los Romanos, capitulo seis. “Somos sepultados juntamente con El para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva”.

 

 

V

Confesión y Absolución como el jefe de la familia debe enseñarla sencillamente en su casa.

 

¿Que es la confesión?

La confesión contiene dos partes. La primera es la confesión de los pecados, y la segunda, el recibir la absolución del confesor como de Dios mismo, no dudando, sino creyendo firmemente que por ella los pecados son perdonados ante Dios en el cielo.

 

¿Qué pecados hay que confesar?

Ante Dios uno debe tenerse por culpable de todos los pecados, aun de aquellos que ignoramos, como ya lo hacemos al decir el Padre Nuestro. Pero ante el pastor solamente contestamos los pecados que conocemos y sentimos en nuestro corazón.

 

¿Cuáles son tales pecados?

Considera tu estado con respecto a los Diez mandamientos, seas padre o madre, hijo o hija, señor o señora o servidor; mira si has sido desobediente, infiel, perezoso airado, insolente, reñidor; si de palabra u obra hiciste sufrir a otro; si hurtaste, fuiste negligente o derrochador o causante de algún otro daño.

 

Por favor deme una forma breve de confesión.

Debes decirle al confesor: “Querido pastor, por favor escucha mi confesión y declara que mis pecados han sido perdonados por la gracia de Dios”

“Procede.”

“Yo, pobre pecador, confieso ante Dios que soy culpable de todos los pecados. Particularmente confieso en tu presencia  que como sirviente, soy infiel a mi amo, porque no he cumplido con lo que me pedía. He hecho enojar a mi patrón, no he atendido mis obligaciones y le he causado pérdida. No he sido modesto ni en mis palabras ni en mis actos. He reñido con mis iguales. Me he quejado y he maldecido a mi patrona. Me arrepiento de todo esto y suplico la gracia. Quiero hacer lo mejor.

Un  patrón o una patrona puede decir: “Particularmente, confieso en su presencia de que no he sido leal al educar a mis hijos, sirvientes y esposa a la gloria de Dios, he maldecido, he dado un mal ejemplo debido a mi lenguaje deshonesto  y a mis acciones le he hecho daño a mi prójimo, hablando  mal de él, cobrándole excesivamente, dándole menos bienes y engañándolo en la medida y en peso.” Deben añadir también todo lo que hayan hecho en contra de los mandamientos de Dios.

Sin embargo, si alguien  no sintiese que su conciencia esta cargada por tales pecados, no debe preocuparse ni debe inventarse pecados, ya que esto haría de la confesión una tortura; simplemente debe mencionar los pecados de los que esta conciente. Por ejemplo. Particularmente confieso que he maldecido una vez. En una oración hable indecentemente. Y no le preste atención a esto o aquello. Con esto ya es suficiente.

Si crees que no tiene pecado alguno (lo cual es bastante improbable)  no tendrás que mencionar nada en particular, y recibirás perdón por la confesión  general que  hiciste ante Dios en la presencia de tu confesor.

Entonces el confesor dirá “Que Dios se apiade de ti y que fortalezca tu fe. Amén.”   

Nuevamente dirá: “¿Crees que este perdón es el perdón de Dios?”

Respuesta: “Si, lo creo.”

El dirá: “Que sea como crees. De acuerdo al mandamiento de nuestro Señor Jesucristo, te perdono tus pecados en el nombre del Padre del Hijo y de Espíritu Santo.  Amén.  Anda en paz.”

Un confesor añadirá pasajes de las Escrituras que conforten y fortalezcan la fe de aquellos  cuya conciencia esta muy cargada, o que están angustiados o han sufrido lo indecible. Esta es una forma ordinaria de confesión para le gente sencilla.  

 

 

VI

El Sacramento del Altar como el jefe de la familia debe enseñarlo sencillamente en su casa.

 

¿Qué es el sacramento del altar?

El sacramento del altar, instituido por Cristo mismo, es el verdadero cuerpo y la verdadera sangre de nuestro Señor Jesucristo, dados a cristianos con el pan y el vino para que los comamos y bebamos.

 

¿Donde está escrito esto?

Así escriben los santos evangelistas Mateo, Marcos y Lucas, y también San Pablo: “"Nuestro Señor Jesucristo, la noche en que fue entregado, tomo pan; y habiendo dado gracias, lo partió y dio a sus discípulos, diciendo: Tomad y  comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es dado. Haced esto en memoria de Mí. Asimismo tomó la copa, después de haber cenado, y habiendo dado gracias, la dio a ellos, diciendo: Bebed de ella todos; esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que es derramada por vosotros y por muchos para perdón de los pecados. Haced esto, todas las veces que bebieseis, en memoria de Mi”

 

¿Que beneficios confiere el comer y beber así?

Los beneficios son indicados por las palabras: “por vosotros dado” y “por vosotros derramada para perdón de los pecados”. Ósea, por tales palabras recibimos en el sacramento perdón de pecados, vida y salvación; porque donde hay perdón de pecados, hay también vida y salvación.

 

¿Cómo puede este comer y beber corporal hacer cosas tan grandes?

Ciertamente, el beber y el comer corporal no es lo que las hace, sino las palabras que dicen: “por vosotros dado” y “por vosotros derramada para perdón de los pecados”. Estas palabras son. Junto con el comer y el beber corporal, lo principal en el sacramento. Y el que cree dichas palabras, obtiene lo que ellas dicen y expresan; esto es “el perdón de los pecados”.

 

¿Quién recibe este sacramento dignamente?

El ayuno y la preparación son una buena disciplina externa; pero digno el sacramento y apto para recibirlo es quien tiene fe en las palabras: “por vosotros dado” y “por vosotros derramada para el perdón de los pecados”. Mas el que no cree estas palabras o duda de ellas, no es digno ni apto, porque las palabras “por vosotros” exigen corazones enteramente creyentes.

 

 

VII

Formas de bendición que el jefe de la familia debe enseñar a los suyos por la mañana y la noche.

 

Por la mañana, apenas hayas abandonado el lecho, dirás así: “En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amen.” Entonces, puesto de pie o de rodillas, dirás el Credo y el Padre Nuestro. Si quieres, puedes orar brevemente así: “Te doy gracias, Padre celestial, por medio de Jesucristo, tu amado Hijo, porque me has protegido durante la noche de todo mal y peligro, y te ruego también que me preserves y me guardes de pecado y de todo mal en este día, para que en todos mis pensamientos, palabras y obras te pueda servir y agradar. En tus manos encomiendo el cuerpo, el alma y todo lo que es mío. Tu Santo ángel me acompañe para que el maligno no tenga ningún poder sobre mí. Amen.”

Te dirigirás entonces con gozo a tu trabajo, entonando un himno o recitando lo que tu corazón te dicte.

Por la noche, cuando te retires a descansar, dirás así: “En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amen.” Entonces, puesto de pie o de rodillas, dirás el Credo y el Padre Nuestro. Si quieres, puedes orar brevemente así: Te doy gracias, Padre celestial, por medio de Jesucristo, tu amado Hijo, porque me has protegido con tu gracia en este día, y te ruego que me perdones todos los pecados que haya cometido, y que por tu gran misericordia me guardes de todos los peligros de esta noche. En tus manos encomiendo el cuerpo, el alma y todo lo que es mío. Tu santo ángel me acompañe para que el maligno no tenga ningún poder sobre mí. Amen.”

Luego descansa confiadamente.

 

 

VIII

Bendición de la mesa y acción de gracias que el jefe de la familia debe enseñar a los suyos.

 

Bendiciones antes de comer

Tanto los niños como los criados se acercaran a la mesa con reverencia, y dirán así: “Los ojos de todos se fijan en ti, Señor y Tú les das su comida a su tiempo. Abres tu mano y colmas de rendición a todo ser viviente". (Observa que “colmas de rendición a todo ser viviente” significa que todos reciben suficiente de comer para estar llenos de gozo y alegría.  Avaricia y preocupaciones sobre la comida quitan esa satisfacción.) Luego recitaran el Padre Nuestro y esta oración: “Señor Dios, padre celestial: bendícenos y bendice estos tus dones, que de tu gran bondad recibimos. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amen”.

 

Acción de gracias después de comer

Después de haber comido, con reverencia dirán así: "Alabad al Señor, porque es bueno; porque para siempre es su misericordia, El da alimento a todo ser viviente; a la bestia su mantenimiento, y a los pequeños cuerpos que claman. No se deleita en la fuerza del caballo, ni se complace en la agilidad del hombre. Se complace el Señor en los que le temen, y en los que esperan en su misericordia."

Entonces recitaran el Padre Nuestro, añadiendo la siguiente oración: “Te damos gracias,  Señor nuestro y Padre Celestial, por Jesucristo, nuestro Señor, por todos tus beneficios: Tú que vives y reinas ahora y siempre. Amén.”

 

 

IX

Tabla de deberes que contienen ciertos pasajes de las  escrituras, seleccionados para diversas condiciones y estados de hombres, por los cuales  se les  recomienda cumplir con sus respectivas obligaciones.

 

Obispos, Pastores y Predicadores

“Así que el Obispo debe ser  intachable, esposo de una sola mujer, moderado, sensato respetable, hospitalario, capaz de enseñar; no debe ser borracho ni pendenciero ni amigo del dinero  sino amable y apacible. Debe gobernar bien su casa y hacer que sus hijos le obedezcan con el debido respeto. No debe ser  un recién  convertido” (1 Timoteo  3:2-6)

 

Deberes que tienen los cristianos para con sus maestros y pastores

“Quédense en  casa, coman y beban de lo mejor que ellos tengan, porque el trabajador tiene derecho a su sueldo” (Lucas 10:7) “Así también el Señor ha ordenado que quienes predican el evangelio vivan de ese misterio” (1 Corintios 9: 14) “El que recibe instrucción  en la palabra de Dios, comparta todo lo bueno con quien le enseña. No se engañen, de Dios nadie se burla” (Gálatas 6: 6- 7)  “Los ancianos  que dirigen  bien los asuntos de la iglesia son dignos de noble honor, especialmente los que dedican sus esfuerzo a la educación  y a la enseñanza. Pues la escritura dice:” “No le pongas  bozal al buey  mientras este trillando”  y “el trabajador merece que  se le pague su salario” (1 Timoteo 5:17-18) “Hermanos, les pedimos que sean considerados con los que trabajan arduamente entre ustedes y los guían y amonestan en el Señor. Ténganlos en alta estima, y ámenlos por el trabajo que hacen. Vivan en paz unos con otros”  (1 Tesalonicenses  5:12 - 13) “Obedezcan a sus dirigentes y sométanse a ellos, pues cuidan de ustedes como quienes tiene que rendir cuentas. Obedézcanlos  a fin de que ellos cumplan su tarea con alegría y sin quejarse, pues el quejarse no les trae ningún provecho” (Hebreos 13: 17)

 

Autoridades gobernantes

“Todos deben someterse a las autoridades públicas, pues no hay autoridad que Dios no haya dispuesto, así que las que existen fueron establecidas por él. Por lo tanto, todo el que se opone a la autoridad se rebela contra lo que Dios ha instruido  los que así proceden, recibirán castigo. Porque los gobernantes no están para infundir terror a los que hacen lo bueno sino a los que hacen lo malo” (Romanos  13: 1 - 4)

 

Deberes de las personas ante las autoridades.

“Entonces  dadle al César lo que es de César y a Dios lo que es de Dios” (Mateo 22:21)  “Todos deben someterse a las autoridades públicas. Así que es  necesario someterse a las autoridades no solo para evitar el castigo sino también por razones de conciencia. Por eso mismo ustedes pagan impuestos, pues las autoridades están al servicio de Dios, dedicadas precisamente a gobernar, paguen a cada uno lo que le corresponda: si deben impuestos, paguen los impuestos, si deben contribuciones, paguen las contribuciones, al que deban respeto, muéstrenle respeto; al que deban  honor, ríndanle honor”  (Romanos 13:1, 5 - 7) “Así  que recomiendo que se hagan plegarias, oraciones, súplicas y acciones de gracia por todos, especialmente por los gobernantes y por todas las autoridades, para que tengamos paz y tranquilidad y llevemos una vida piadosa y digna” (1 Timoteo 2: 1-2)  “Recuérdales a todos que deben mostrarse obedientes y sumisos ante los gobernantes y las autoridades. Siempre  deben estar dispuestos a hacer lo bueno” (Tito 3:1) “Sométanse  por causa  del Señor a toda autoridad humana, ya sea al rey como suprema autoridad o a los gobernantes que el envía para castigar a los que hacen el mal y reconocer a los que hacen el bien” (1 Pedro 2: 13 -14).

 

Esposos

“De igual manera ustedes esposos sean comprensivos en su vida conyugal, tratando cada uno a su esposa con respeto, ya que como mujer es más delicada y ambos  son herederos del grato don de la vida. Así nada estorbará  las acciones de ustedes” (1 Pedro 3:7). Esposos amen a sus esposas y no sean duros con ellas” (Colonenses 3:19)

 

Esposas

“Así mismo, esposas sométanse a sus esposos. Tal es el caso de Sara, que obedecía a Abraham y lo llamaba su señor  ustedes son hijas de ella si hacen el bien y viven sin ningún temor” (1 Pedro 3: 1, 6).

 

Padres

Y ustedes padres, no hagan enojar  a sus hijos, sino críenlos según la disciplina e instrucción del Señor”  (Efesios 6:4, Colosenses 3:21)

 

Hijos

“Hijos, obedezcan en el Señor a sus padres,  porque esto es justo. “Honra a tu padre y a madre – que es el primer mandamiento con promesa – para que te vaya  bien y disfrutes de una larga vida en la tierra” (Efesios 6:1-3)

 

Trabajadores y sirvientes, hombres y mujeres

“Esclavos obedezcan a sus amos terrenales con respeto y temor, y con integridad de corazón como a Cristo. No lo hagan solo cuando los estén mirando,  como los que quieren ganarse el favor humano, sino como esclavos de Cristo, haciendo de todo corazón la voluntad de Dios, sirvan de buena gana, como quien sirve al Señor y no a los hombres, sabiendo que el Señor recompensará a cada uno por el bien que haya hecho, sea esclavo o sea libre (Efesios 6:5 - 8)

 

Patrones y patronas

“Y ustedes, amos, correspondan a esta actitud de sus esclavos, dejando de amenazarlos. Recuerden que tanto ellos como ustedes tiene un mismo  amo en el cielo, y que con él no ha favoritismos” (Efesios 6:9)

 

Jóvenes en general

“La viuda desamparada como ha quedado sola, pone su esperanza en Dios y persevera noche y día en sus oraciones y suplicas en cambio la viuda que se entrega al placer ya está muerta en vida (Timoteo 5:5-6)

 

Cristianos en general

“Los  mandamientos se resumen en este precepto: “Ama a tu prójimo como a ti mismo” (Romanos 13: 9) “Así que les recomiendo, ante todo que se hagan plegarias, oraciones, súplicas y acciones de gracias por todos” (Timoteo 2:1)

 

Que cada lección sea cuidadosamente aprendida y que toda la familia actué bien.