EL REVOLUCIONARIO ACCIDENTAL

 

En su búsqueda de paz espiritual, Lutero no tenía ni idea de que dejaría alborotado al mundo.

 

James M Kittelson

 

Un consejero de turistas del siglo XVI afirmaba  que la gente que regresaba de sus viajes sin haber visto a Martín Lutero y al Papa “no había visto nada”.  Este hombre  después se convirtió en obispo de la Santa Iglesia Católica Romana  y uno de los opositores de Lutero.

Otro personaje leyó las obras de Lutero y declaró “La iglesia nunca ha visto tan gran hereje”. Peor después de reflexionar exclamó “¡solo él esta en lo correcto!” Este hombre se convirtió en reformador, y Lutero se confesaba con él a menudo.

¿Cómo un fraile y profesor podía generar reacciones tan contrarias? La respuesta  es sencilla: o este hombre, que continua hablando después de medio milenio, enseño correctamente la esencia de la fe, o aun esta conduciendo a las almas por el mal camino. Como él mismo dijo: “Otros antes que yo han atacado la práctica. Pero el atacar la doctrina, ¡eso si es coger al toro por las astas!”

 

Una niñez nada espectacular

 

Contrariamente  a las especulaciones románticas, la infancia de Lutero no tuvo nada que ver con el hecho de que se convirtiera en un teólogo revolucionario. Nació en Eisleben (a 120 millas de Berlín) el 10 de Noviembre de 1483, donde sus padres  trabajaban como empleados domésticos.

Al año, la familia se mudó a Mansfeld, donde su padre, Hans Lutero, encontró trabajo en las minas de cobre.  Ascendió rápidamente, tal vez con la ayuda de sus familiares, y se hizo dueño y socio de varias minas y fundiciones. Incluso llegó  a ser miembro del consejo municipal. La pintura de Cranach nos lo muestra ya mayor, vestido con un fino abrigo con cuello de piel.

Lutero recordaba su niñez en parte por los abusos físicos. Era brutalmente golpeado por su padre y por su madre. Estaba muy alejado con su padre. Pero en una ocasión Hans buscó su perdón, y se acercó a su hijo. Como recuerda Lutero “él quería el bien para mí.” Talvez esa estricta disciplina solo reflejaba el deseo de una familia que quería ser exitosa. En verdad  no había nada inusual al respecto.

Tampoco hay evidencia de algo inusual o rebelde acerca de la piedad de la familia. Margaretha, madre de Lutero, compartía las supersticiones comunes de esa época.  Por ejemplo, echaba la culpa de la muerte de uno de sus hijos a una vecina a quien creía bruja. Por su parte Hans buscaba una indulgencia especial de la parroquia  local. De joven, Lutero se embebió en una religión en la que uno tenia que luchar por la salvación futura al igual que tenia que trabajar  para la sobre vivencia material.

 

Una decisión a largo plazo

 

Dos cosas alejaron a Lutero: Primero, Hans (que se podría haber contentado si el muchacho aprendía a leer, escribir y contar  para así continuar el negocio familiar) lo envió a la escuela Latina y finalmente a la Universidad de Erfurt. Al tomar esta decisión con miras al futuro, Hans no tenia ambiciones solo para su hijo, sino más bien para toda la familia. Si tenia éxito, el joven Lutero se convertiría en abogado, en la iglesia o en la corte, y así podría mantener fácilmente a sus padres y a sus hermanos.

Segundo, el joven que dejo su hogar antes de cumplir los 14, demostró ser extremadamente inteligente. Obtuvo su bachillerato y su masterado en el tiempo más corto permitido por los estatutos dela Universidad de Erfurt. Fue directamente a la facultad de Derecho. Se mostró tan adepto a las disputas (debates públicos que eran el método principal de aprendizaje y enseñanza) que se ganó el apodo de “el Filósofo”. Hans estaba tan complacido que le regalo el costoso texto central para los estudios legales de ese tiempo, el Corpus Juris Civilis.

 

Del derecho al legalismo

 

Desdichadamente para los planes de Hans, el flamante estudiante de Derecho  comenzó a tener dudas sobre el estado de su alma, y también sobre la carrera que su padre le había dado. En 1505, Lutero no había cumplido los 22 cuando salió de la universidad  de un modo sancionado oficialmente, pero aún inexplicable. Visitó a la familia, según parece, para buscar consejo acerca de su futuro. Al retornar a Erfurt, se encontró en medio de una tormenta de truenos, un rayo cayó al suelo muy cerca de él.

“¡Ayúdame Santa Ana!” grito Lutero. “¡Me volveré monje!”

Después de su voto a santa Ana, patrona de los mineros, Lutero pasó varias semanas discutiendo su decisión  con sus amigos. Entonces en julio de 1505, siguiendo el requisito para entrar a la vida monástica, entregó todas sus posesiones, su laúd, el cual tocaba prodigiosamente, sus muchos libros, incluyendo al “Corpus Juris Civilis”, sus ropas y utensilios de cocina, e ingreso al Claustro Negro de los Agustinos Observantes. Según la costumbre, aguantó mas de un mes examinando su conciencia y siendo interrogado por las autoridades pertinentes antes de proceder con su noviciado (tomaba un año mas de escrutinio antes de convertirse en fraile).

De acuerdo a todas las evidencias, Lutero fue extraordinariamente exitoso (“impecable” según descripciones  posteriores) como Agustino Observante, tal como lo fue de estudiante. No solamente se comprometía  en la oración, ayuno, practicas ascéticas (como desvelarse, aguantar el frío congelante sin frazadas y flagelarse) sino que las seguía anhelantemente. Como comentó después: “Si alguien se hubiese ganado el cielo por su vida monacal, ese sería yo.”

Se convirtió en Padre en menos de 2 años de haber entrado al Claustro Negro. Fue enviado a Roma a acompañar a un hermano mayor que llevaría a cabo importantes negocios para los Observantes en Alemania. Además, sus superiores le ordenaron seguir sus estudios de teología para poder convertirse en profesor.

 

Digno de estudio

 

Es en este momento que Lutero se vuelve alguien digno de estudio. Los temores y ansiedades que lo condujeron a entrar al Claustro, desaparecieron durante el primer año, pero después se intensificaron. Aunque él buscaba amar a Dios con todo su corazón, toda su alma, mente y fuerza, no hallaba consuelo alguno. Su temor a la ira de Dios iba en aumento: “Cuando son tocadas por la presencia del eterno, las almas solo sienten el castigo eterno.”

El deber de estudiar teología académica significaba que podía investigar intelectualmente sus luchas. Después comento que “iba a donde mis tentaciones me llevaban,” queriendo decir que se atrevía a investigar incluso los temas que le causaban mas problemas. Pero fue a paso lento: “No aprendí toda mi teología de golpe... sino que como Agustino, a través de mucho estudio, enseñanza y escritura.”

Durante este proceso, sus ataques de dudas sobre la salvación se hicieron realidades objetivas estudiadas por él, de igual manera en que un matemático trata de resolver un problema difícil.

 

Las alternativas difíciles del dilema de Lutero

 

Como estudiante principiante de teología, se le enseño la ortodoxia predominante, y parte de sus primeras conferencias como profesor mostraron que creía en ella.

Siguiendo la Biblia, sus profesores le enseñaron que Dios exigía una rectitud, como dice el pasaje: “Sean perfectos, así como su Padre  en el cielo es perfecto.” Las personas debían amar a Dios absolutamente y a su prójimo como a ellos mismos. Debían tener la fe imbatible de Abraham, cuando quiso sacrificar a su propio hijo.

Además, cuando no eran perfectos, debían arrepentirse completamente, y no por el simple propósito egoísta de salvarse. Y en los aspectos en los que no podían ser absolutamente rectos, entraría la Iglesia con la gracia de los sacramentos.

Lutero afirmó después “Estaba tan embebido, sumergido en las doctrinas del Papa que podría haber matado (o ayudado a matar) a cualquiera que se alejase tan solo una sílaba de su obediencia.”

Sin embargo, Lutero se sintió invadido por un problema, y fue este el que lo alejo de sus enseñanzas. Los seres humanos no eran capaces de hacer los actos desinteresados ni de tener la mente que las Escrituras pedían. Para Lutero, lo mas abrumante era la obligación de arrepentirse.

A finales de la Edad Media, el arrepentimiento comúnmente ocurría en el transcurso de la confesión sacramental y la penitencia, de acuerdo a la cual el pecador se confesaba, era perdonado y cumplía con el acto penitencial completando así el proceso.

Pero Lutero sabía que en medio de tan importante acto, él era el más egoísta. Él confesaba sus pecados y cumplía con la penitencia  debido a su instinto puramente humano de salvar su propio pellejo. Y debido a la tendencia humana de pecar, a las justas podría confesarse lo suficiente.

Este asunto critico permaneció vivamente en la mente de Lutero. Después comento: “Si uno tuviese que confesar todos sus pecados oportunamente, tendría que llevarse al confesor en el bolsillo.” Como sabían sus profesores, este hecho podría conducir a la desesperación (o como se creía en ese momento, a pecar en contra del Espíritu Santo). En el caso de Lutero, esto sucedió ocasionalmente.

 

 

¿Quién podría ser recto?

 

Durante sus primeros años, cuando Lutero leía el famoso “Texto de la Reforma” (Romanos 1:17) sus ojos no se fijaban en la palabra “fe,” sino en la palabra “justicia.” Después de todo, ¿Quién podría “vivir por la fe”? Solo aquellos que ya eran justos. El texto era muy claro al respecto: “Los rectos vivirán por fe.”

Lutero afirmó “Detestaba la palabra “la justicia de Dios, porque se me enseñó de acuerdo a la costumbre y modo de los profesores que Dios es justo y castiga al pecador injusto.” El joven Lutero no podía vivir por fe porque no era justo, y lo sabía. Durante esta confusión, Lutero a menudo conversaba con Johann von Staupitz, su superior, sobre sus dudas, pecados y su odio a un Dios recto. Iba tan a menudo donde Staupitz que este un día, le ordenó que fuera y cometiera algún pecado real. “Quieres ser un ser sin pecados, pero tú en verdad no tienes  ningún pecado real... ¡el asesinato de los padres, los vicios públicos, la blasfemia, el adulterio... esos sí son pecados.. No debes exagerar tus pecaditos artificiales!”

Pero Lutero no estuvo satisfecho: “Todavía mi conciencia no me aseguraba, sino siempre dudaba y me decía, ‘Esto no lo has hecho bien.  No estuviste lo suficientemente contrito.  No confesaste aquella cosa.’”

 

Contradiciendo todo

 

El momento crítico de la vida de Lutero sucedió a causa de una decisión de sus superiores. Le ordenaron hacer su doctorado y volverse profesor de la Biblia en la universidad de Wittenberg. Dependiendo del punto de vista de cada uno, esta fue la más sabia o la más estúpida decisión tomada en la historia del cristianismo latino.

Lutero se resistió al mandado diciendo “Será mi muerte,” pero finalmente aceptó. Rápidamente adquirió una identidad madura como profesor o doctor ecclesiae, detrás de la cual se refugiaba, llegando al punto de firmar como D. Martinus Luterus.

Aún más importante, la revolución en su pensamiento teológico ocurrió en el salón de conferencias y en el estudio desde 1513 a 1519. Lutero comenzó reinterpretando la justicia de Dios y luego extendió esta interpretación a los temas centrales de la teología cristiana. A finales de 1513 o comienzos de 1514, al llegar al salmo 72, les explico a sus estudiantes. “A esto se le llama el juicio de Dios: como la justicia, fuerza o sabiduría de Dios, es lo que nos hace sabios, justos y humildes—o  por la cual somos juzgados.”

Esta es una afirmación trascendente. La ultima cláusula refleja lo que le enseñaron a Lutero, es decir, la ortodoxia imperante, Dios juzga por su rectitud. Pero la primera cláusula – Dios nos da justicia- la enseñaría mayormente. De hecho, poco después de estas conferencias, rechazó completamente la doctrina común y aseguro que todas los atributos de Dios (verdad, sabiduría, salvación y justicia) eran los que “nos hacían fuertes, salvos, justos y sabios.”

Después de este cambio vinieron muchos más. La  iglesia ya no era más la institución que se jactaba de la sucesión apostólica; sino que era la comunidad de aquellos a los que se les había dado fe. La salvación no venía de los sacramentos por si mismos, sino por su rol al nutrir la fe. La idea de que los seres humanos tenían una chispa de divinidad (suficiente para buscar a Dios) no era una base de la teología sino que era solamente enseñada por “tontos ”y “cerdos teólogos.” La humildad ya no era una virtud que servía para ganar gracia, sino la respuesta necesaria al don de la gracia. La fe no consistía más en aceptar las enseñanzas de la iglesia, sino en confiar en las promesas de Dios y a los meritos de Cristo.

En pocas palabras, Lutero ideó una revolución que contradecía todo lo que había sido enseñado. Como ciertas revoluciones de nuestra época, permanecía allí, lista para explotar e incluso el principal gestor no estaba consiente de su potencial.

 

Reacción en Cadena

 

De hecho, lo que sucedió fue más una reacción en cadena que una explosión repentina. Comenzó en la víspera de Todos los Santos de 1517, cuando Lutero objetó formalmente el modo en el que el bajo y regordete Johan Tetzel estaba predicando una indulgencia plenaria.

Las indulgencias eran documentos preparados por la iglesia y comprados por individuos a favor de ellos mismos o a favor de los muertos. El resultado era que al comprador vivo o el fallecido se le perdonarían algunos años en el purgatorio. Y una indulgencia plenaria (es decir, total), rara vez ofrecida, liberaría completamente a la persona. De cualquier modo, el dinero de la venta de indulgencias era usado para apoyar los proyectos de la iglesia, como en el caso de las ventas de Tetzel, para reconstruir la basílica de San Pedro en Roma.

Tetzel orquestaba cuidadosamente sus apariciones a fin de animar el interés público. Armaba sus sermones para deleitar y persuadir, terminado con la ya famosa frase: “Cuando la moneda suena en el cofre, un alma del purgatorio al cielo sube.”

Lutero simplemente quería cuestionar el tráfico de indulgencias de la iglesia. Desafió a todos los contendientes a debatir académicamente esta práctica. Pero los eventos hicieron que este asunto se le fuera de las manos.

Sus 95 tesis fueron traducidas al lenguaje común y fuero difundidas en toda Alemania en solo 2 semanas. Se le pidió a Lutero debatir los asuntos teológicos fundamentales durante la reunión regular de los Agustinos en la primavera de 1518. Entonces soportó una atroz entrevista con el Cardenal Cajetan en Augsburg ese mismo otoño. Fue tan dolorosa, según  recuerda Lutero, que ni siquiera podía montar a caballo, porque sus intestinos corrían libremente desde la noche a la mañana.

 

Un conflicto sobre autoridad.

 

Lutero tenía buenas razones para sentirse ansioso. Pronto no solo se trataba de indulgencias, ni de las indulgencias de Tetzel (que eran extraordinarias desde cualquier punto), sino de la autoridad de la iglesia: ¿Tenía derecho el Papa de dar indulgencias?

A los oponentes de Lutero no les importaba la esencia del asunto original, el  si los humanos podían retirar fondos del tesoro de los meritos de Cristo, depositado en la iglesia, a fin de cambiar su posición con Dios. De hecho se les prohibía debatir con él al respecto. La cuestión era si la Iglesia podía declarar que eso era correcto y esperar obediencia.

La esencia del asunto se hizo pública en el debate de Leipzip a finales de Junio de 1519, y era una ocasión magnificente. Los estudiantes de Wittenberg vinieron armados con báculos. El obispo local trató de prohibir el debate, y el duque Jorge de Sajonia, que auspiciaba el debate, tuvo que mandar una guardia armada para garantizar el orden. Al final, se hizo evidente que Lutero estaba ideando una revolución que remecería a toda la iglesia.

En pocas palabras Lutero declaró que “un simple seglar armado con las Escrituras” era superior al Papa y a los concilios. Por esto Lutero se hizo merecedor de la bula (documento papal) que lo amenazaba con la excomunión que ocurrió a medidos de 1520. Él respondió quemando la bula y la ley canónica.

 

Sus tres ensayos más importantes.

 

Lutero explicó detalladamente las consecuencias prácticas de su teología. Ese verano escribió lo que son discutiblemente sus tres tratados más importantes: Discurso a  la Nobleza Cristiana, La Captura Babilonia de la Iglesia y De la Libertad de un Cristiano. Con estos tres ensayos, se puso a él  mismo y a sus muchos simpatizantes en oposición a casi toda la teología y la práctica de la cristiandad de finales de la Edad Media.

Primeramente instaba a las autoridades a llevar a cabo una reforma de la iglesia, mientras que argüía que todos los Cristianos eran sacerdotes. En segundo lugar, redujo los 7 sacramentos a 3 (Bautizo, la Santa Eucaristía y la Penitencia), luego a dos alterando radicalmente su carácter. Y en tercer lugar, les dijo a los Cristianos que estaban libres de la ley (particularmente de las leyes de la iglesia) aunque todavía tenían el deber de amar a sus prójimos.

 

“No me retractaré.”

 

La Dieta de Worms, que ocurrió en la primavera de 1521, trató de censurar a Lutero, pero demasiado tarde. El Santo Emperador Romano Carlos V (que también era Carlos I de España) nunca había estado en Alemania. Él convocó a la Dieta (o reunión) a fin de conocer a los príncipes alemanes, a quienes solo conocía de nombre y con quienes desesperadamente necesitaba relacionarse. Pero también tenía que tratar el fraile Lutero.

Lutero salió de Wittenberg para asistir a la Dieta convencido de que finalmente conseguiría la audiencia que había solicitado en 1517. Al entrar en la Dieta, se sorprendió al ver al emperador Carlos V en persona. Carlos estaba  rodeado por sus consejeros y representantes de Roma, las tropas españolas adornadas con sus mejores trajes, electores, obispos, príncipes territoriales y representantes de las grandes ciudades. En medio de esta augusta asamblea había una mesa llena de libros.

Se le preguntó a Lutero si había escrito esos libros y si había alguna parte en ellos de la que se quisiera retractar. El se decepcionó, esto no iba a ser un debate, sino una audiencia judicial. Lutero se puso confuso, nervioso y pidió otro día: “Esto toca a Dios y a su palabra, esto afecta la salvación de las almas...se lo suplico, deme tiempo.”

Se le dio un día más y en su alojamiento escribió: “Mientras que Cristo es misericordioso, no me retractaré ni de una jota.”

Al día siguiente, los asuntos tratados en la Dieta retrasaron la audiencia de Lutero hasta  la noche. Las velas titilaban entre la multitud de dignatarios agrupados en el gran salón.

Se le preguntó nuevamente “¿Defenderás todos estos libros o deseas retractarte de alguna parte?” Lutero respondió con un pequeño discurso, que repitió en latín. Había tres clases de libros, declaró. Unos eran sobre la fe Cristiana y las buenas obras y ciertamente no se retractaría de estos. Algunos atacaban al papado y retractarse de estos sería apoyar la tiranía. Finalmente, en los otros atacaba a individuos (y según lo admitió, tal vez muy durante), pero ni de estos se podía retractar ya que estas personas defendían  la tiranía papal.

El Emperador respondió que ciertamente un individuo no podía poner en duda la tradición de toda  la iglesia. Entonces el examinador dijo: “Debes dar una respuesta simple y clara...  ¿Te retractarás, o no?” Y  Lutero respondió: “A menos que sea instruido y convencido con evidencias del Espíritu Santo o con razonamientos abiertos y claros...no  puedo y no me retractaré, porque no es seguro ni sabio actuar en contra de la propia conciencia”.

Y probablemente añadió: “Aquí me quedo. No puedo hacer otra cosa. ¡Dios, ayúdame! Amén.”

 

El caballero Jorge

 

Los días siguientes, al fallar las negociaciones para llegar algún compromiso, Lutero fue condenado. Pero se le garantizó un salvoconducto, pero solo por 21 días más.

Pero mientras Lutero y sus compañeros hacían su viaje de regreso Wittenberg, 4 o 5 jinetes armados salieron del bosque, sacaron a Lutero de su vagón y lo arrastraron, tropezando y corriendo. Le dijeron que era su  propio príncipe, Federico el Sabio, el que los había mandado a secuestrarlo a fin de mantenerlo seguro. Pronto llegó a Wartburg, uno de los castillos de Federico. Lutero era un proscrito, cualquiera podría matarlo sin temer represalias de la corte de justicia imperial.

Lutero despreciaba su estadía forzada en Wartburg. Como “Caballero Jorge” (su nueva identidad) comía ahora como un noble y su nueva dieta no le caía bien. Extrañaba  a sus amigos de Wittenberg, y detestaba ser dejado fuera de combate. Incluso hizo planes para buscar un llamado a la Universidad de Erfurt, donde estaría fuera de la jurisdicción del elector. Pero falló en su intento, aunque pudo conseguir un caballo y hacer un viaje fugaz a Wittenberg, del cual regreso mucho más aliviado.

A pesar de sus quejas sobre su forzada soledad y sobre su  propia “flojera,” los diez meses de Lutero en el  hielo fueron los más productivos de su vida. Continuaron sus trabajos teológicos y escolásticos, con su conmovedor y casi autobiográfico Comentario del Magnificat, el incompleto “Postillae,” y una traducción del Nuevo Testamento, del cual hizo un borrador en solo 11 semanas.

Pero lo que comenzó con sus conferencias y sus 95 tesis ahora se estaba volviendo en un movimiento popular. Se sentía obligado a responder las preguntas prácticas de la gente, y lo hizo mediante los tratados “La Confesión: ¿Tiene Autoridad el Papa para Requerirla?”, “La abolición de las misas privadas”, y sobre todo en “Los votos monásticos”.

Este ultimo destaca por ser una de las obras más extraordinarias escritas por una figura publica. En toda Alemania y en Wittenberg en particular, los monjes y las monjas estaban huyendo de sus monasterios y claustros, algunos por su conciencia y otros por su conveniencia. Despreciar a los religiosos se estaba volviendo común. Al mismo tiempo, los defensores de la antigua iglesia insistían en la inviolabilidad de los votos monásticos.

Totalmente consecuente con su “La libertad de los Cristianos”, Lutero tomó un sendero medio. La única pregunta era como se podía servir  mejor al prójimo. Si uno lo hacía dentro de las sagradas ordenes, entonces podría quedarse. Por otra parte los votos monásticos no los ataban y si uno podía servir mejor al prójimo fuera del monasterio o claustro, entonces debía vivir en el mundo. La libertad de servir se volvió en el sello de la Reforma en la Alemania  Luterana.

 

Sus controvertidas decisiones

 

A medida que su revolución se expandía, Lutero era más lanzado a la arena  pública. Regresó abiertamente a Wittenberg en la primavera de 1522, y sin pedirle permiso al elector, retomó su pulpito y predicó la obligación  de amar al prójimo. La decisión de volver partió de su convicción de que el rudimentario movimiento de la Reforma no estaba respetando la libertad cristiana ni las conciencias débiles (algunos declaraban que los cristianos debían casarse y que los monjes y las monjas debían volverse laicos).

Lutero se vio obligado a tomar más decisiones, muchas de las cuales son aún controversiales.

Cuando el malestar general ocasiona la Guerra de los Campesinos 1524-1525, primero condenó a los príncipes y luego los exhortó a aplastar la revuelta.

Cuando Erasmo, el famoso escolástico humanista, dudó de que si en verdad se podía saber si los seres humanos tenían libre voluntad, Lutero respondió “El Espíritu Santo no es escéptico” y acusó a Erasmo de no ser cristiano.

Cuando los reformistas suizos Zwingli y Oecolampadius se preguntaron si el cuerpo y sangre de Cristo se hallaban realmente presentes en los elementos de la Santa Cena, Lutero respondió, “Pura física”y así ayudó a inflamar las controversias que últimamente dividían a las iglesias Luteranas y Reformadas.

Su prometeico esfuerzo de crear un  nuevo clero y una iglesia reformada hizo que las autoridades civiles se hicieran cargo del diario gobierno de la iglesia.

Su decisión de casarse con una monja que se había fugado, Katharina von Bora, escandalizó a muchos. Para Lutero, el golpe ocurrió en la mañana al despertarse “con colas de cerdo en la almohada de al lado”.

Referente a sus continuos esfuerzos de crear la Biblia Alemana dijo: “Si Dios hubiese querido que muera pensando que soy un ser inteligente, no me hubiese puesto en el asunto de traducir la Biblia.”

En todas estas acciones y decisiones Lutero demostró una lógica asombrosa. Su sello de vida es el modo en el que unió su poderosa personalidad con su poderosa doctrina. Para él, la doctrina  no era solo un asunto meramente intelectual o escolástico, sino que era la vida misma. En el prefacio del “Catecismo Mayor”, hacia hincapié en que los cristianos leyeran y releyeran  sus catecismos, porque “En tales lecturas, conversaciones y meditaciones, esta presente el Espíritu Santo y siempre nos otorga  mayores luces y fervor.” Él quería que todos los cristianos fueran personas educadas por Dios.

 

 

 

 

El Gran Avance

¿Cómo, dónde y cuándo Lutero hizo su sorprendente descubrimiento de la  justificación  por fe?

James M. Kittelsen.

 

Estaba atado a la convicción de que debía entender la carta de Pablo a los Romanos... pero en ese momento, una frase en el capitulo 1 se puso en mi camino. Odiaba la idea “En esto es revelada la justicia de Dios.” ... Odiaba al Dios justo que castigaba a los pecadores... Finalmente, después  de un día y una noche y por la misericordia de Dios, comencé a entender que la justicia de Dios es aquella a través de la cual los justos  viven por el don de Dios, llamado fe. Me sentí como si hubiese nacido de nuevo y hubiese entrado al paraíso a través de puertas que se abrieron de golpe.” –Lutero.

 

Martín Lutero convirtió el prefacio escrito para sus obras latinas en un comentario auto bibliográfico extendido, escrito un año antes de morir. Incluyó una frase bien conocida hoy:  “Me sentí como si hubiese nacido de nuevo y hubiese entrado al paraíso a través de las puertas que se abrieron de golpe.”

Los historiadores han llamado a este evento  “La experiencia elevada” o “El gran avance evangélico” y han tratado de saber dónde y cuándo ocurrió.

Cuando: ¿tarde ó temprano?

 

El prefacio de Lutero también reporta que “mientras tanto, ya durante ese año volví a interpretar el Salterio de nuevo.” También añade que fue obligado a interrumpir estas lecturas cuando Carlos V convocó a la Dieta de Worms. Consecuentemente, Lutero  solo podría  referirse a sus segundas lecturas de los Salmos (llevadas desde fines de 1518 hasta la dieta de Worms en 1521) y  no a las de 1513–1515.

Además la lectura mas superficial de sus primeros trabajos de Salmos y los de Romanos (1515–1516 ) y Hebreos (1517-1518) revela claramente que su mente ya estaba en movimiento casi desde el primer momento en el que entró a su salón de conferencias. Por lo tanto, las evidencias indican que el gran avance de Lutero ocurrió entre 1518 y 1521, mientras preparaba sus clases universitarias .

 

Donde: ¿en el baño o en el estudio?

 

Lutero escribió que el gran avance ocurrió  cuando estaba “in Cloaca,” lo que significa literalmente “en el baño.” Algunos escritores han sugerido que Lutero estaba sentado en el baño en ese momento, y que la revelación fue una liberación de una retención anal inducida.

Es fácil refutar la teoría del baño: “in cloaca” era una jerga monástica que significaba “en el basurero” o “en el foso.” Lutero quería decir que esto ocurrió cuando estaba abatido o deprimido. Escribió que el evento ocurrió “después de meditar día y noche y por la misericordia de Dios.” De ahí que es probable que estuviera en su estudio que se ubicaba no en la torre sino en el arco sobre la entrada principal del monasterio.

 

Cómo: ¿repentinamente o después de tiempo?

 

La pregunta crucial concierne a la naturaleza del evento: ¿Fue algo que sucedió repentinamente, en un abrir y cerrar de ojos? Esta conclusión es improbable. La evidencia de las primeras conferencias de Lutero muestra que, como muchos de los pensadores extraordinariamente bendecidos, llegó a este entendimiento mucho antes de darse cuenta. En su prefacio Lutero se refería al momento en que se dijo a sí mismo “Aja, ahora sé” cuando en realidad, ya lo sabía hace tiempo. Como explicó, esto sucedió “al final” y “no aprendí toda mi teología de golpe.” Finalmente, lo más importante del gran avance de Lutero no es la fecha o lugar, sino el hecho de que ocurrió.

 

LA TEOLOGIA DEL DOCTOR LUTERO

Las sorprendentes aciertos de un profesor joven sobre la gracia de Dios.

Timothy George

 

Un día de 1511, Lutero y su mentor monástico, Johann Van Staupitz, se sentaron bajo un árbol de peras en un jardín cercano al claustro en Wittenberg. El vicario general le dijo al joven Lutero que se convertiría en profesor de teología y predicador. Lutero se decepcionó. “Será mi muerte!” objetó.

“Muy bien” dijo Staupitz, “Dios tiene un motón de trabajo para los hombres inteligentes como tú en el cielo.”

Lutero recibió el grado de doctor un año después, en octubre de 1512. Ese día recibió una boina de lana, un anillo de plata, dos Biblias (una abierta y la otra cerrada) y la comisión de ser “un doctor jurado de la Santas Escrituras.” El tomó seriamente este encargo. Guió su teología y su carrera conforme a esto. Años después declaró “lo que comencé como doctor, debo confesar al final de mi vida. No puedo mantenerme callado o dejar de enseñar.” Según su punto de vista, la Reforma ocurrió porque el Papa trató de impedir que él cumpla con su vocación de exponer las Escrituras.

 

Muriendo por ser teólogo

 

Aunque tenía el grado de doctor, Lutero no era simplemente un miembro más del culto gremio de teólogos escolásticos. Su teología se desarrolló debido a su angustiosa búsqueda de un Dios lleno de gracia. Para Lutero, la teología no era simplemente el mero estudio académico de la religión, sino más bien, un proceso de toda la vida de luchas y tentaciones. Como Lutero siempre dijo: “Un teólogo solo se hace a través de la experiencia.” “No aprendí toda mi teología de golpe,” dijo, “sino que tuve que buscarla en lo profundo, a donde me llevaban mis tentaciones... No es el entendimiento, la lectura o la especulación, sino el vivir, el morir y el ser maldecido lo que hace a un teólogo”.

De las luchas de Lutero surgió una teología que remeció las bases de la cristiandad medieval. Aunque apreciaba las protestas hechas por sus predecesores Juan Wycliffe de Inglaterra o Juan Hus de Bohemia, reconocía sus propios esfuerzos como diferentes cualitativamente. “Ellos atacaban la vida,” dijo, “pero yo ataco la doctrina.”

Por ejemplo, las protestas de Lutero contra la venta de indulgencias por parte de Tetzal en 1517 hizo más que pedir la reforma de la Iglesia. Desafió la identidad de la iglesia. En este sentido, Lutero emergió como el reformista más radical de todos en el siglo XVI. Sus puntos de vista, radicales pueden cristalizarse en tres palabras: Escrituras, Fe y Gracia.

 

Sola Scriptura: Sola Escritura

 

En la dieta de Worms de 1521, Lutero declaró que su conciencia estaba cautiva en la palabra de Dios, pero esta declaración no marcó su rompimiento teológico decisivo con la iglesia de Roma. Eso sucedió dos años antes en Leipzig en Julio de 1519.

En el debate de Leipzig el oponente de Lutero era un reconocido profesor de la Universidad de Ingolstadt, Juan Eck. En Alemán, Eck significa “esquina” y fue justamente allí donde acorraló a Lutero. Forzó a Lutero a admitir que los papas y los concilios de la iglesia podían equivocarse, y que solo se podía confiar en la Biblia como la fuente infalible de la fe cristiana y la enseñanza.

Bajo exigencia, Lutero pronunció lo que sería el principio formal de la reforma: todas las enseñanzas de la iglesia debían ser normadas por la Biblia. Al año siguiente en “La Captura Babilónica de la Iglesia” Lutero declaró: “Lo que se afirme sin las Escrituras puede ser tomado simplemente como una opinión, y no es necesario creerlo.” Los teólogos de finales del medioevo pusieron la tradición cristiana al lado de la Biblia como la fuente de la doctrina de la Iglesia. Lutero, por su parte, enfatizaba la primacía de las Escrituras.

Sin embargo, Lutero no rechazaba toda la tradición. Respetaba los escritos de los primeros padres, especialmente los de Agustín, y consideraba las declaraciones universales de fe (tales como el Credo Niceno y el Credo Atanasio) necesarias para la iglesia de su tiempo. Pero todos los credos, las enseñanzas de los Padres, y las decisiones de los concilios eclesiásticos nunca deben tener prioridad sobre la Biblia; deben ser juzgados por “la regla cierta de la palabra de Dios.”

Para Lutero, la iglesia no tenía autoridad sobre la Biblia; en vez de eso, la Iglesia era creación de la Biblia. Nació del vientre de las Escrituras. “Porque ¿quién engendra a su propio padre? ¿Quien da a luz a su propio creador?” Lutero preguntó.

Discutiblemente, la contribución más grande de Lutero a la Reforma fue su traducción de la Biblia al alemán. El quería que la gente común, el granjero y la lechera, “sintiesen” la palabra de la Escritura “en el corazón.”

Lutero tenía una gran consideración de la inspiración de la Biblia, llamándola una vez “el libro del Espíritu Santo.” Pero lo que realmente distinguía su exégesis era su habilidad de darle vida al texto. Para él, las historias bíblicas no eran hechos históricos distantes, sino eventos corrientes, tal como vemos en su tratado de Gedeón: “¡Cuán difícil fue para Gedeón combatir al enemigo en tanta desventaja! ¡Si yo hubiese estado allí, hubiera revuelto mis habitaciones de miedo!” Por lo tanto, para Lutero, la Biblia no es un mero depósito de doctrina. En ella, un Dios vivo confronta a su pueblo.

 

Sola Fide: Sólo fe.

 

Martín Lutero desarrolló su comprensión de la justificación en medio del moralismo y misticismo de la religión de finales del medioevo. Hizo tremendos esfuerzos para encontrar a un Dios de gracia, haciendo penitencia de acuerdo a los dictados de la teología escolástica. Finalmente, se frustró tanto hasta el punto de desesperarse.

Su “descubrimiento del Evangelio” sucedió durante sus labores escolásticas como Doctor de Biblia. El texto central era Romanos 1:17. “Finalmente, después de meditar día y noche en las palabras ‘Aquí es revelada la justicia de Dios, así como está escrito, los justos vivirán por la fe’ y comencé a entender que la “justicia de Dios” era por la cual las personas justas viven por la gracia de Dios; y la oración ‘la justicia de Dios es revelada’ se refería a una justicia pasiva, por la cual Dios misericordioso nos justifica por la fe, como está escrito, ‘los justos viven por la fe.’ Esto inmediatamente me hizo sentir como si hubiese nacido de nuevo y como si hubiese entrado al paraíso a través de puertas abiertas. Desde ese momento, vi la  cara entera de la Escritura con nuevas luces... Y ahora, donde había odiado la frase ‘la justicia de Dios’ comencé a amarla y alabarla como la frase más dulce, hasta que este pasaje de Pablo se convirtió en la puerta del paraíso para mí.”

Lutero consideraba la justificación por la fe como “el resumen de toda la doctrina cristiana” y “el artículo por el cual la iglesia se queda en pie o cae.” En Los Artículos de Smalkald de 1537 escribió “Nada de este artículo puede ser comprometido o perdido incluso cuando la tierra y el cielo y las cosas temporales deban ser destruidas.” 

De acuerdo al entendimiento medieval de la justificación, que derivo de Agustín, una persona recibe gradualmente la gracia divina, sanando eventualmente las heridas del pecado. Pero en su doctrina madura de la justificación, Lutero abandonó la imagen  médica de “impartición” por el lenguaje legal “imputación.” Dios acepta la justicia de Cristo, que es extraño a nuestra naturaleza, como si fuera nuestra justicia. Dios realmente no quita nuestros pecados, porque somos al mismo tiempo justos y pecadores (simul justus et peccator), pero no los cuenta en nuestra contra.

Usando las palabras de Lutero, es un “dulce intercambio” entre Cristo y el pecador: “Por lo tanto, mis queridos hermanos, vean a Cristo crucificado, aprendan a rezarle en la desesperación, diciendo ‘Tu, Señor Jesús, eres mi justicia y yo soy tu pecado. Tu has tomado en ti lo que no eras, y me has dado a mí lo que no soy.’”

Los teólogos medievales consideraron a la fe como una de las tres virtudes teologales, además de la esperanza y el amor. Enfatizaron el contenido cognitivo de la fe y la vieron como una virtud formada por el amor. Pero para Lutero, tal fe no era suficiente para la salvación (Pablo escribió que hasta los demonios la tenían). La verdadera fe justificadora, fiducia, como la llamaba Lutero, es algo más. Es abrazarnos a Cristo, oírlo y clamar la promesa de Dios y comprender nuestra aceptación por Dios en Jesucristo.

 

Sola Gratia: Solo Gracia

Los modernos a menudo ven a Lutero como el apóstol de la libertad humana y el padre del individualismo. Pero este punto de vista malinterpreta su “Revolución de Copernico” teológica. Los cálculos de Copernico remecieron la tierra y la humanidad desde el centro de la realidad creada. Del mismo modo, la teología de Lutero cambió el lugar de la humanidad en el proceso de salvación.

Para Lutero, la salvación estaba anclada en el eterno e inescrutable propósito de Dios. Lutero se anticipó al centralismo humano de la posterior devoción protestante y nos protegió contra ella insistiendo en que la gracia de Dios viene de fuera de nosotros.

La fe no es una posibilidad humana, ni una dimensión de la personalidad religiosa, es un don gratuito y radical de Dios.

“Es por eso que nuestra teología es cierta” Lutero explicó. “Nos arrebata de nosotros mismos y nos ubica fuera de nosotros mismos, de modo que no dependemos de nuestra propia fuerza, conciencia, experiencia, persona o obras, sino que dependemos de lo que esta fuera de nosotros, es decir, en las promesas y verdad de Dios, que no pueden engañar.”

La doctrina de Lutero de la soberanía divina en la salvación humana se expresó completamente en su famoso debate con Erasmo sobre la gracia, la libre de voluntad y la predestinación. Para Erasmo, los humanos, aunque habían caído, permanecían libres para responder a la gracia y cooperar con su salvación. Lutero, sin embargo, vio que la voluntad humana estaba esclavizada por Satanás y por el pecado. Creemos que somos libres, respondió él, pero solo reforzamos nuestra esclavitud, dándole rienda suelta al pecado. Dios nos libera de esta ilusión esclavizante, y nos conduce a la “gloriosa libertad de los hijos de Dios.” Dios quiere que lo amemos libremente. Pero eso es posible solamente cuando hemos sido liberados del cautiverio de Satanás.

 

Solo Christo: Sólo Cristo.

 

Como el posterior reformista Juan Calvino, Lutero creía que la dogmática (el estudio del dogma religioso) no podía divorciarse de la polémica (el arte de la argumentación). El evangelio era asediado por enemigos dentro y fuera de la iglesia. Esto solo se podía exponer entonces en oposición a los reclamos competentes.

Cada sola enfrentaba a un enemigo. La escritura sola, contra la escritura subordinada a un falso entendimiento de la tradición; la fe sola, contra de una justicia que viene de nuestras propias obras; y la gracia sola, contra la teología del mérito humano.

Dicho positivamente, cada sola afirmaba el centralismo de Jesucristo. Cristo es el único contenido de la escritura y el principio para la selectividad dentro de la escritura. Lutero criticó la epístola de Santiago porque no proclamaba suficientemente a Cristo. “Lo que no enseña a Cristo no es apostólico, aunque San Pedro o San Pablo ya lo hagan” dijo. “Quien quiera que predique a Cristo es  apostólico, incluso si fuese Judas, Anas,  Pilato y Herodes los que lo hicieran.” Cristo es el centro de la doctrina de Lutero de la justificación por fe. A través de la muerte substitutoria de Cristo en la cruz, Dios redimió a la humanidad caída. En el Catecismo Mayor, Lutero escribe, “Nunca habríamos sido capaces de reconocer el favor y la gracia del padre sino hubiese sido por el Señor Jesucristo, que es un espejo del corazón del padre.”

Uno se puede acercar a la doctrina de la gracia solo a través de la cruz, a través de “las heridas de Jesús” a las cuales Staupitz dirigió al joven Lutero durante sus primeras luchas. Como Lutero aconsejó a Bárbara Lisskirchen, una mujer preocupada por no estar entre las elegidas de Dios, “El más alto mandamiento de Dios en este, que pongamos frente a nuestros ojos la imagen de su hijo querido, nuestro Señor Jesucristo. Todos los días él debe ser el espejo excelso en el que contemplamos cuanto nos ama Dios y cuanto, en su infinita bondad, se ha preocupado por nosotros, hasta el punto de darnos a su querido hijo...contempla al Cristo entregado por nosotros. Entonces, Dios quiera, te sentirás mejor.”

El legado de Lutero no yace en su vida santa. Tenía muchas “verrugas” y a veces sus vicios eran más visibles que sus virtudes. El verdadero legado de Lutero es su entendimiento del carácter lleno de gracia de Dios. Karl Bath preguntaba: ¿qué más fue Lutero sino un profesor de la iglesia cristiana, al cual no se le puede celebrar de otro modo, sino solo escuchándolo?

 

 

 

CRONOLOGÍA DE LA HISTORIA CRISTIANA – MARTIN LUTERO

 

 

 

Año

Martín Lutero

Otros Reformadores

Eventos Mundiales

1452

 

 

Nace Leonardo Da Vinci

1453

 

 

Los Turcos capturan Constantinopla

1455

 

 

Guttenberg termina de imprimir la Biblia usando tipos móviles.

1469

 

(Probablemente) Nace Erasmo

Lorenzo de Medici gobierna Florencia; Ferdinando e Isabela se casan.

1470

 

 

Los exploradores portugueses descubren la Costa Dorada de África.

1471

 

 

Muere Thomas á Kempis, autor de “La Imitación de Cristo

1473

 

 

Nace Copernico

1478

 

 

Se establece la inquisición española

1483

Nace en Eisleben, Noviembre

 

 

1484

Hans y Margaretha Lutero, sus padres se mudan con toda la familia a Mansfeld, donde Hans trabaja en las minas de cobre.

 

 

1485

 

 

El tratado de Leipzig divide Sajonia

1491

 

 

Nace Enrique VIII

1492

Asiste a la Escuela en Mansfeld

 

Fuerzas españolas conquistan Granada, expulsando a los Moros de la península Ibérica. El primer viaje de Colón a las Américas.

1493

 

 

El Papa divide el nuevo mundo entre España y Portugal.

1495

 

 

“La Ultima Cena” de Leonardo da Vinci.

1496

 

Nace Menno Simons

John Cabat llega a las Costas de Terranova, Vasco de Gama descubre la costa oeste de la India.

1497

Asiste a la escuela en Magdeburg

Nace Melanchthon

Alberto Durero pinta el “Apocalipsis”.

1498

Asiste a la escuela en Eisenach

 

Savanarola es quemado en la hoguera en Florencia.

1499

 

 

Suiza consigue su independencia.

1500

 

 

Nace el futuro Carlos V

1501

Ingresa a la Universidad de Erfurt

 

 

1502

Recibe Bachillerato en Erfurt

 

Federico, elector de Sajona funda la Universidad de Wittenberg

1505

Consigue una Maestría en Erfurt; empieza sus estudios de leyes.

El 2 de Julio en medio de una tormenta de truenos hace votos para convertirse en monje.

Ingresa a la orden de los Agustinos ermitas.

Nace Juan Knox

 

1506

 

 

El Papa Julio ordena los trabajos en la basílica de San Pedro en Roma.

“La mona Lisa” de Da Vinci.

1507

Es ordenado y celebra su primera Misa

 

 

1508

 

 

Miguel Ángel comienza a pintar el cielo de la capilla Sixtina.

1509

Llega ser bachiller de la Biblia

Nace John Calvino:

Erasmo escribe “Elogio a la locura”

Enrique VII de Inglaterra empieza a reinar y se casa con Catalina de Aragón.

1510

Visita Roma

 

Llega la primera carga de esclavos africanos a Hispaniola (Haití)

1511

Es transferido a la casa Agustina de Wittenberg

 

 

1512

Llega a ser doctor de teología

 

 

1513

Comienza a dar conferencias sobre los “Salmos”

 

Leon X (Giovanni Medici) es Papa. Balboa descubre el Océano Pacífico.

1514

 

 

Alberto de Branderburgo llega a ser elector y arzobispo de Mainz.

1515

Conferencias de Romanos. Es nombrado vicario distrital sobre 10 monasterios

 

 

1516

Comienza a dar conferencias sobre Gálatas.

Erasmo publica el Testamento Griego

Tomas Moro publica ”Utopia”, el Concordato de Boloña asegura la autonomía católica de Francia.

1517

Empiezan sus conferencias sobre Hebreos.

El 31 de octubre pega sus “95 tesis” sobre las indulgencias.

 

Tetzel es contratado por Alberto de Mainz para vender indulgencias.

1518

En la reunión de Agustinos en Heidelberg defiende su teología. En Octubre comparece ante el Cardenal Cajetan de Augsburgo pero se niega a retractarse. En diciembre Federico el Sabio protege a Lutero de ser enviado a Roma.

Melanchthon se convierte en profesor de Griego en Wittenberg

 

1519

Entiende la “justicia de Dios” como una “justicia pasiva con la cual Dios nos justifica por fe”.

En julio, debate con el profesor Juan Eck en Leipzig y niega la autoridad suprema de los papas y los concilios.

Zwingli comienza con los sermones del Nuevo Testamento.

Nace la reforma Suiza.

Calos I de España es elegido como el Santo Emperador Romano Carlos V. Cortes entra a la capital Azteca, Tenochtitlan.

1520

La bula papal “Exurge Domine” le da a Lutero 60 días para retractarse o se excomulgado. Escribe tres documentos: A la nobleza cristiana, De la captura Babilonia de la Iglesia y la Libertad del Cristiano.

Quema la bula papal y la ley canónica.

 

 

1521

Es excomulgado por la bula papal Decet Romanuna Pontificam. En la Dieta de Worms en Abril se niega a retractarse de sus escritos. El edicto lo condena como hereje y proscrito (mayo)

Es “raptado” y ocultado en el castillo de Wartburg, empieza a traducir el Nuevo Testamento.

Desasosiego religioso en Wittenberg, las misas privadas son abolidas. Karlstad sirve la comunión con ambos elementos, se destruyen las estatuas religiosas. Melachthon escribe Loci Communes. El Papa nombra a Enrique VIII “Defensor de la fe” por atacar las opiniones de Lutero con relación a los sacramentos.

“Los profetas Zwickau”, primeros Anabautistas llegan a Wittenberg

 

1522

En marzo, deja de ocultarse y regresa a Wittenberg

Los primeros debates de Zwingli sobre la reforma Ignacio de Loyola comienza su obra “Ejercicios Espirituales”

La expedición de Magallanes completa  la circunnavegación del globo. Los caballeros alemanes se organiza en contra del Emperador.

Francia ataca a Carlos V. La Dieta de Nuremberg da una prórroga al Edicto de Worms

1523

Escribe “Sobre la Autoridad Temporal”

Los dos primeros mártires de la Reforma son quemados en la hoguera en Bélgica

Clemente VII es Papa

1534

Debate con Karlstad sobre la Santa Cena

El antiguo superior de Lutero, Staupitz, muere

“De la libertad de la voluntad de Erasmo”

Empieza la guerra de los campesinos

La Dieta de Nuremberg falla para defender el Edicto de Worms, condenando a Lutero

1525

Escribe: Contra los profetas celestiales; contra las hordas ladronas y asesinas, criticando a la revuelta de los campesinos.

Se casa con Katherine von Bora.

Escribe “El Cautiverio de la Voluntad” (Contra Erasmo)

Comienza el movimiento Anabautista en Zurich y se expande en Alemania.

Carlos V vence a Francis I. Muere el elector Federico el Sabio, Francia hace un pacto con Suleiman I.

1526

Escribe la Misa Alemana.

Es padre (nace su hijo Hans).

La Reforma se extiende a Suecia y Dinamarca.

Se forma la Liga de Turgao.

La primera Dieta de Speyer pospone el refuerzo del Edicto de Worms.

1527

Combate la enfermedad y una profunda depresión. Escribe “Una fortaleza poderosa”. Nace su hija Elizabeth. Escribe en contra de las opiniones de Zwingli sobre la Santa Cena

Se funda la primera Universidad protestante (Marburg)

Las tropas imperiales saquean Roma, la plaga ataca Wittenberg

1528

Escribe “La gran confesión sobre la Santa Cena”

Llora la muerte de Elizabeth

Visita iglesias

Berna, en Suiza, se vuelve protestante

 

1529

Asiste al Coloquio de Marburg con Zwingli pero no llega a ningún acuerdo sobre la cena del Señor; publica el pequeño catecismo y el catecismo mayor. Nace su hija Magdalena.

 

Se usa por primera vez el nombre protestante. La segunda dieta de Séller refuerza el Edicto de Worms. Los Turcos cercan Viena

1530

Muere el padre de Lutero. Lutero al ser proscrito, no puede asistir a la Dieta de Augsburgo, hecha para intentar terminar con las divisiones religiosas

Melanchthon presenta la Confesión de Augsburgo, una declaración de las creencias luteranas.

 

1531

Comienzan sus conferencias sobre Gálatas. Nace su hijo Martín. Muere su madre Margaretha

Zwingli es muerto en batalla

Se forma la Liga de Schamalkaldia una facción de los grupos protestantes alemanes, en auto defensa contra Carlos V

1532

Escribe “La Infiltración y los predicadores clandestinos”. Se le da el Claustro Agustino de Wittenberg como casa

 

Muere el elector Juan el Tenaz, la Dieta de Regenburg y la Paz de Nuremberg garantizan la tolerancia religiosa frente a la amenaza turca

1533

Nace su hijo Pablo

 

Pizarro conquista Perú

Juan el terrible, de 3 años sube al trono de Rusia

1534

Publica la Biblia alemana, nace su hija Margaret

Enrique VIII se convierte en la cabeza suprema de la Iglesia de Inglaterra

Pablo III es Papa

1535

 

El creciente movimiento Anabautista en Munster es derrotado y los Anabautistas son ejecutados

El emperador forma la Liga de Defensa Católica, Francia hace un pacto con Suleiman I; Thomas Moro es ejecutado por oponerse a Enrique VIII

1536

En el Condordato de Wittenberg se pone de acuerdo sobre la Santa Cena, tratando de resolver las diferencias con otros reformadores pero los Zwinglianos no lo aceptan

La primera edición de los institutos de Calvino. William Tyndale, traductor de la Biblia, es quemado en la hoguera. Dinamarca y Noruega se vuelven luteranas.

Muere Erasmo

 

1537

Redacta los artículos Sahmalkaldic como su “última voluntad teológica y testamento”

 

 

1538

Escribe contra los judíos en “contra de los Sabbatarianos”

Calvino es expulsado de Génova

 

1539

Escribe de los concilios y la Iglesia

 

El duque católico Jorge de Sajonia muere

Se declara la tregua de Frankfurt entre los territorios católicos y protestantes

1540

 

 

Se forma la Sociedad de Jesús (Jesuitas). Felipe de Hesse, Príncipe alemán, entra en un matrimonio bígamo, con el consentimiento de Lutero. Las conferencias de Hagen y Worms fallan al tratar de reconciliar a los protestantes y a los católicos

1541

Escribe “Consejos de oración contra los turcos”

Calvino regresa a Génova. En la conferencia de Regensburg Melanchthon y Bucer llegan a un acuerdo con los católicos en muchas doctrinas, pero Lutero y Roma rechazan su trabajo. Muere Karlstadt

 

1542

Redacta su testamento. Muere su hija Magdalena

 

 

1543

Escribe “De los judíos y sus mentiras”

Muere John Eck

Copernico escribe que la tierra gira alrededor del sol

1544

Escribe contra la interpretación de Schwenckfeld de la Santa Cena

 

Fernando I y Suleiman I llegan a una tregua. Se abre el Consejo de Trento para la reforma de las Iglesias Católicas

1545

Escribe contra el papado de Roma, una institución del demonio

 

La paz de Augsburgo permite que los gobernantes determinen la religión de su región

1546

Muere en Eisleben el 18 de febrero

 

 

 

 

 

Muere Enrique VIII

1552

Muere Katherina von Bora