THOMAS CRANMER
Cranmer, Thomas (1489-1556). Arzobispo de Canterbury, nacido en Aslockton, el segundo hijo de un hacendado del condado de Nottinghamshire, educado en la Universidad de Jesús, Cambridge, y ordenado cuando se volvió miembro de la junta de gobierno de su Universidad. Al leer sus notas en su copia del libro Quattuor Conciliorum Generalium (Paris, 1524) de J. Merlín, uno se da cuenta que Cranmer estaba convencido que los asuntos ingleses no eran incumbencia del Papa, y cuando en 1529 parecía que el divorcio de Enrique VIII con Catalina de Aragón no iba a tener éxito, Cranmer jugó con un rol activo al conducir la opinión de la Universidad a favor del Rey.
Enrique lo empleó en una embajada del emperador Carlos V (durante este tiempo, se casó en secreto con Margaret Osiander, sobrina de Andreas Osiander), y cuando en el verano de 1532 murió William Warham, el Rey rápidamente dispuso que Cranmer sea elegido como su sucesor.
Cranmer fue consagrado como Arzobispo de Canterbury el 3 de marzo de 1533. Al aceptar el ofició de mala gana, se hizo evidente que él seria el principal instrumento de Enrique para derrocar la supremacía papal en Inglaterra. En 1533 anuló el matrimonio de Catalina con Enrique y tres años mas tarde hizo lo mismo con respecto al matrimonio del Rey con Ana Bolena. También casó a Enrique con Ana de Cleves y después los divorció. Pero a pesar de esta aparente subordinación y servilismo a la voluntad del Rey, él actuaba no solo por orden de Enrique sino conforme a sus propias opiniones, basadas en su entendimiento del precedente conciliar y patrístico.
En parte, fue responsable de los “Diez Artículos”, y de la propagación de la Biblia en la lengua vernácula con Thomas Cromwell. Por otra parte, tuvo muy poco que ver con la disolución de los monasterios. Se opuso a los “ Seis Artículos ” de 1539, bajo los cuales tuvo realmente que desterrar a su propia esposa (a la que ya mantenía en seclusión).
Después de la Muerte de Enrique (1547), bajo el reinado de EduardoVI Cranmer pudo, por fin, lograr su ambición de realizar los servicios de la Iglesia en “la lengua entendida por la gente”. Dicho proceso empezó en 1544 con la recitación de la Letanía en Inglés.
El desarrollo de su teología abrazó las ultimas ideas de la reforma continental, tal como se puede ver en su entendimiento de la Eucaristía y en su determinación del LOC en 1549, y en 1552 al “convertir la Misa en una Comunión”.
Gracias a su iniciativa, varios teólogos continentales (europeos) como Peter Mártir y M. Bucer, fueron invitados a Inglaterra. Y Cranmer, de diversas maneras, siguió llevando adelante su proyecto de conseguir una unión con las Iglesias reformadas de Europa. En gran parte, él fue el responsable de la evolución de las ceremonias de la Iglesia Antigua, de la destrucción de imágenes y otras reliquias, de un intento de revisión de la ley canónica”. (Reformano Legum Ecclesiasticarum). No estaba de acuerdo con Northumberland, el inescrupuloso consejero de Eduardo, y reconoció, de mala gana, a Lady Jane Grey como sucesora de Eduardo.
En la ascensión de Mary Tudor (1533) al trono, Cranmer, que fue, en parte, responsable por la tragedia de la vida de la madre está, fue acusado de alta traición, juzgado y sentenciado; pero la reina le salvó la vida. Sin embargo, fue apresado y finalmente juzgado por herejía. Fue sentenciado y degradado, y después, en prisión y con una aguda depresión, firmo diversas arrepentimientos.
El día de su muerte, renunció a estas arrepentimientos y fue quemado en la hoguera en Oxford el 21 de Marzo de 1556. Puso su mano al fuego y dijo: “Esta mano ha ofendido”. Y aunque su comportamiento puede ser juzgado, su creencia en el “Príncipe Celestial” lo ubicó en un serio dilema moral cuando el soberano aceptó la supremacía papal.
Para Cranmer la Iglesia Anglicana no solo debe tener un estilo Ingles magistral, sino también una espiritualidad esencialmente escritural.
El día festivo en el LAS; 21 de Marzo; en el LOC Americano, (1979), 16 de Octubre (con H. Latimer y N. Ridley).
Los Treinta y Nueve Artículos (1563)
Es el patrón histórico doctrinal de la Iglesia de Inglaterra y de la red mundial de iglesias episcopales en comunión con el Arzobispo de Canterbury. Los artículos surgieron como una manifestación de la Reforma Iglesia del siglo XVI y más específicamente del genio litúrgico de Thomas Cranmer, que sirvió como Arzobispo de Canterbury de 1533 a 1556. Cranmer y sus colegas de igual parecer, prepararon diversas declaraciones de fe durante el reinado de Enrique VIII, cuyo divorcio de Catalina de Aragón provocó el ímpetu político para la reforma de la Iglesia. Pero no fue sino hasta el reinado de Eduardo VI que los Reformadores Ingleses pudieron realizar esfuerzos más completos.
Poco antes de la muerte de Eduardo, Cranmer presentó una declaración doctrinal consistente en 42 temas o artículos. Esta fue su última gran contribución al desarrollo del Anglicanismo. Dichos artículos fueron suprimidos durante el reinado católico de la sucesora de Eduardo, María Tudor, pero fueron la fuente de los “Treinta y Nueve Artículos” que Elizabeth, la Grande, y su parlamento establecieron como la posición doctrinal de la Iglesia de Inglaterra.
La edición Latina de 1563 y la Inglesa de 1571, son las declaraciones definitivas. Elizabeth promulgó los artículos como instrumentos de política nacional (para solidificar religiosamente su reino) y como una vía media teológica (para abarcar el mayor espectro posible de cristianos Ingleses). Desde esos días ha girado mucha controversia alrededor de su significado teológico. En años recientes han sido objeto de gran interés para las alas Evangélicas y Católicas de la comunidad Anglicana Episcopal, quienes a pesar de diferir con respecto al significado de los artículos, los consideran válidos, en contraste con los grupos más liberales (o “amplios”) dentro del Anglicanismo, para quienes los artículos no son más que un venerado documento histórico.
Los 39 artículos han sido justamente calificados como una declaración de la teología de la Reforma moderada, atractiva, bíblica e inclusiva.
Los Artículos repudian las enseñanzas y prácticas que los Protestantes condenaban en la iglesia católica. Niegan la supererogación del mérito (XIV), la transubstanciación (XXVIII), el sacrificio de la misa (XXXI), y la implicitud de la impecabilidad de María (XV).
Por otra parte, afirman con los reformadores continentales que la Escritura es la autoridad final de salvación (VI), que la caída de Adán comprometió la libre voluntad humana (X), que la justificación es solamente por fe en el mérito de Cristo (XI), que el pan y el vino se les deben servir a todos en la Santa Cena (XXX) y que los ministros puedan casarse (XXXII). Los artículos usan algunas palabras de las confesiones Luteranas, especialmente en lo concerniente a la Trinidad (I), la Iglesia (XIX), y los Sacramentos (XXV). Pero se parece a las creencias Reformadas y Calvinistas cuando habla del bautismo (XXVII, “Una señal de Pregeneración”) y de la Santa Cena (XXVIII, “El cuerpo de Cristo es entregado, recibido y comido, en la cena, solo de manera celestial y espiritual”).
Se debate mucho sobre el artículo XVII de la predestinación y la elección; ya que representa a la elección en vida en términos muy similares a los usados en confesiones Reformadas, e incluso, como los Luteranos, se queda en silencio con respecto a la cuestión de la reprobación de la condenación.
Los 39 Artículos apagan considerablemente los ataques de puntos de vista extremos de la reforma radical, que se halla presente en los 42 artículos de 1553. Pero los 39 Artículos no contienen la repudiación al antinomianismo, las almas dormidas y el chilliasm y el universalismo que tenía la declaración anterior. Pero si mantiene afirmaciones concernientes a la propiedad de credos (VII),la necesidad de la ordenación Clerical (XXIII), el derecho del soberano a influencia la religión (XXXVII), el derecho a la propiedad privada (XXXVIII), y la legitimidad de juramentos oficiales (XXXIX), que a sido desafiada por algunos reformadores radicales .
Los artículos usan un ingles más expresivo al referirse a asuntos de vital importancia para el siglo XVI. Los artículos VI y XX le dan al monarca la libertad suficiente como para regular la vida externa de la iglesia de Inglaterra El articulo XX se acerca más a Lutero que a Zwinglio , al tratar la autoridad de la Escritura como la final y la ultima palabra en asuntos religiosos, y no solamente como la única palabra . El articulo XXXIV sostiene el valor de las tradicionales que no sean repugnantes a la Palabra de Dios y el articulo XXXVII, él sostiene el derecho del soberano a “gobernar” sobre todo el reino , incluyendo la Iglesia , pero no le permite ejercer funciones clericales como predicar o administrar los sacramentos (en 1801 la Iglesia Episcopal Americana cambió este articulo por uno mas de acuerdo a las opiniones del Nuevo Mundo sobre la separación de la Iglesia y el Estado).
Los 39 Artículos siguen siendo una enérgica declaración de la reforma del siglo XVI. Son protestantes al afirmar la autoridad final de la Escritura. Están de acuerdo a las convicciones de la reforma acerca de la justificación por gracia a través de la fe en Cristo. Se acercan al Luteranismo al permitir creencias y prácticas que no contradigan a la Escritura. Contienen declaraciones que le dan al Estado la autoridad de regular la Iglesia, como hizo Zwinglio en Zurich. Son católicas en su respeto por la traición y en su creencia de que las ceremonias religiosas deben llevarse de igual manera en todos los lugares del reino. Son lo suficiente ambiguos como para haber generado las controversias de miles de teólogos , pero lo suficientemente convincentes para haber fundamentado la fe de millones.

Los 39 Artículos de la Iglesia de Inglaterra
Es el patrón histórico doctrinal de la Iglesia de Inglaterra y de la red mundial de iglesias episcopales en comunión con el Arzobispo de Canterbury. Los artículos surgieron como una manifestación de la Reforma Iglesia del siglo XVI y más específicamente del genio litúrgico de Thomas Cranmer, que sirvió como Arzobispo de Cantórbury de 1533 a 1556. Cranmer y sus colegas de igual parecer, prepararon diversas declaraciones de fe durante el reinado de Enrique VIII, cuyo divorcio de Catalina de Aragón provocó el ímpetu político para la reforma de la Iglesia. Pero no fue sino hasta el reinado de Eduardo VI que los Reformadores Ingleses pudieron realizar esfuerzos más completos.
Poco antes de la muerte de Eduardo, Cranmer presentó una declaración doctrinal consistente en 42 temas o artículos. Esta fue su última gran contribución al desarrollo del Anglicanismo. Dichos artículos fueron suprimidos durante el reinado católico de la sucesora de Eduardo, María Tudor, pero fueron la fuente de los “Treinta y Nueve Artículos” que Elizabeth, la Grande, y su parlamento establecieron como la posición doctrinal de la Iglesia de Inglaterra.
En los principios del reinado de Elizabeth, la convocatoria de la Iglesia de Inglaterra propuso una versión Latina de los 39 Artículos con algunas concesiones a los Católicos Romanos. Elizabeth promovió los artículos como instrumentos de política nacional (para solidificar religiosamente su reino) y como una vía media teológica (para abarcar el mayor espectro posible de cristianos Ingleses). Desde esos días ha girado mucha controversia alrededor de su significado teológico. En años recientes han sido objeto de gran interés para las alas Evangélicas y Católicas de la comunidad Anglicana Episcopal, quienes a pesar de diferir con respecto al significado de los artículos, los consideran válidos, en contraste con los grupos más liberales (o “amplios”) dentro del Anglicanismo, para quienes los artículos no son más que un valioso documento histórico.
Los Artículos repudian las enseñanzas y prácticas que los Protestantes condenaban en la iglesia católica. Niegan la supererogación del mérito (14), la transubstanciación (28), el sacrificio de la misa (31), y la implicancia de la impecabilidad de María (15).
Por otra parte, afirman con los reformadores continentales que la Escritura es la autoridad final de salvación (6), que la caída de Adán comprometió la libre voluntad humana (10), que la justificación es solamente por fe en el mérito de Cristo (11), que el pan y el vino se les deben servir a todos en la Santa Cena (30) y que los ministros puedan casarse (32). Los artículos usan algunas palabras de las confesiones Luteranas, especialmente en lo concerniente a la Trinidad (1), la Iglesia (19), y los Sacramentos (25). Pero se parece a las creencias Reformadas y Calvinistas cuando habla del bautismo (27, “Una señal de Pregeneración”) y de la Santa Cena (28, “El cuerpo de Cristo es entregado, recibido y comido, en la cena, solo de manera celestial y espiritual”).
Se debate mucho sobre el artículo XVII de la predestinación y la elección; ya que representa a la elección en vida en términos muy similares a los usados en confesiones Reformadas, e incluso, como los Luteranos, se queda en silencio con respecto a la cuestión de la reprobación de la condenación.
Mientras que los 42 Artículos de 1553 denunciaron largamente las opiniones de los Protestantes radicales, los 39 Art. no lo hicieron, entonces los 39 Artículos no contienen la repudiación al antinomianismo, las almas dormidas, el milenianismo y el universalismo que tenía la declaración anterior. Pero si mantiene afirmaciones concernientes a la propiedad de credos (VII), la necesidad de la ordenación Clerical (XXIII), el derecho del soberano a influencia la religión (XXXVII), el derecho a la propiedad privada (XXXVIII), y la legitimidad de juramentos oficiales (XXXIX), que a sido desafiada por algunos reformadores radicales .
Los Artículos también reflejan claramente el medio ambiente Inglés. Los artículos VI y XX le dan al monarca la libertad suficiente como para regular la vida externa de la iglesia de Inglaterra. El articulo XX se acerca más a Lutero que a Zwinglio, al tratar la autoridad de la Escritura como la final y la ultima palabra en asuntos religiosos, y no solamente como la única palabra. El articulo XXXIV sostiene el valor de las tradicionales que no sean repugnantes a la Palabra de Dios y el articulo XXXVII, él sostiene el derecho del soberano a “gobernar” sobre todo el reino, incluyendo la Iglesia, pero no le permite ejercer funciones clericales como predicar o administrar los sacramentos (en 1801 la Iglesia Episcopal Americana cambió este articulo por uno mas de acuerdo a las opiniones del Nuevo Mundo sobre la separación de la Iglesia y el Estado).
Los 39 Artículos siguen siendo una enérgica declaración de la reforma del siglo XVI. Son protestantes al afirmar la autoridad final de la Escritura. Están de acuerdo a las convicciones de la reforma acerca de la justificación por gracia a través de la fe en Cristo. Se acercan al Luteranismo al permitir creencias y prácticas que no contradigan a la Escritura. Contienen declaraciones que le dan al Estado la autoridad de regular la Iglesia, como hizo Zwinglio en Zurich. Son católicas en su respeto por la traición y en su creencia de que las ceremonias religiosas deben llevarse de igual manera en todos los lugares del reino. Son lo suficiente ambiguos como para haber generado las controversias de miles de teólogos, pero lo suficientemente atractivos para nutrir la fe de innumerables creyentes.
2. Los artículos, y las Homilías (Peter Toon)
Como parte de una, Santa, Católica y apostólica, la Iglesia Reformada de Inglaterra proclama su doctrina y gobierno con relación a la Santa Escritura, los credos antiguos y a ciertas cuestiones teológicas contemporáneas y a controversias en sus 39 Artículos de 1563/ 1571. Al hacer esto, la Iglesia hizo evidente los principios teológicos de su libro de Oración Común (ver pp. 131-9). Así los Artículos y el Libro de Oración pertenecen al reinado de Elizabeth (1559) y el último al de Carlos II (1660 – 62 ).
Al libro de Oración y a los Artículos se les debe unir el Ordinal (cuyo Art. XXXVI autoriza) y el Primer (1547) y Segundo (1571) libro de Homilías (según la autorización del Art. XI y XXXV). Estos dos libros (unidos desde 1623) presentan una gran declaración de cristiandad en términos de salvación por gracia y fe en el contexto de la visión y exigencia de una Iglesia renovada en una sociedad justa.
Será nuestra labor, en este capítulo examinar los orígenes y contenidos de los Artículos y Homilías, darnos cuenta de su enseñanza en el contexto del siglo XVI, comentar el modo en el que han sido interpretados dentro del Anglicanismo, y también observar su posición y autoridad dentro de la comunión Anglicana de iglesias.
Los Artículos
Orígenes
Para encontrar los verdaderos orígenes de los 39 Art., debemos remontarnos al reinado de María Tudor (1553 - 8) y al del joven Eduardo VI (1547 -53) hasta la última etapa del reinado de Enrique VII.
Después del rompimiento con Roma en 1534, aparecieron 3 declaraciones de fe para identificar la posición de la Iglesia de Inglaterra con relación a las disputas de esa época, y fueron: los diez Artículos (1536), La Institución de un Hombre Cristiano (1537), conocido como el “Libro de los Obispos”, y la Doctrina y Erudición necesaria para todo hombre Cristiano (1543), conocido como “El libro del Rey”.
Estos representan el modo en el cual la Iglesia de Inglaterra estaba siendo jalada entre las nuevas y las viejas fuerzas, y luego por el cambio de clima teológico en Europa Occidental. Sin embargo, los Trece Artículos (1538), que nunca fueron publicados en esa época, representan una distinta declaración Protestante de fe, en el acuerdo teológico entre los Luteranos y los teólogos que se encontraron en Inglaterra con el acuerdo de Enrique VII, ya que según su política exterior de esas épocas, le convenía tener un acuerdo con los príncipes luteranos. Lo que produjeron, y que le debe mucho a la Confesión Luterana de Augsburgo, puede ser considerado como la primera etapa del proceso que culminó en los Artículos con los Luteranos y había jugado un rol importante en el acuerdo de los 39 Artículos, 30 años después.
El Arzobispo Cranmer tenía muchos contactos con los Luteranos y había jugado un rol importante en el acuerdo de los 13 artículos. Y también fue la figura principal detrás de la siguiente etapa de proceso, el borrador, autorizando la publicación de los 42 artículos (1553).
Desde el borrador hasta la producción de la versión final, los artículos fueron examinados por varios obispos y consejeros del joven Rey. Pero tuvieron que esperar su publicación hasta después de la aparición de otros libros Protestantes (por ejemplo, los libros de Oración y el Primer Libro de Homilías); y cuando finalmente aparecieron, hubo poco tiempo para reforzarlos, debido a la muerte de Eduardo y al reinado de la reina Romano Católico de María. Hay un debate sobre si fueron o no aprobados oficialmente en la Asamblea; pero, ciertamente aparecieron el 19 de Junio de 1553, acompañados de un Mandato Real, requiriendo que el clero, maestros y miembros de las Universidades los suscribieran.
Los Cuarenta y dos artículos ciertamente son Protestantes, es decir, Católicos Reformados, debido a su enseñanza positiva con relación a las doctrinas ortodoxas de la Trinidad, la persona de Cristo y a la maldad Humana y al particular énfasis Protestante con respecto a la justificación por la fe, las Escrituras y los dos sacramentos del Evangelio.
Salvaguardan esta Catolicidad Reformada rechazando muchas opiniones propagadas por los reformadores radicales (Anabaptistas) y por la Iglesia de Roma y la Teología medieval y escolástica con la ascensión de la Reina Elizabeth I en 1558 y su Establecimiento de la Religión (1559), La Iglesia de Inglaterra revertió su Catolicismo Protestante como una Iglesia protestante. Se le atribuye la producción de los 39 Art., primeramente al Arzobispo Parker, discípulo y admirador de Cranmer. El usó la Confesión Luterana de Wittenberg, recientemente publicada (presentada al Concilio de Treinta por los embajadores de Wurttemberg en 1562) y también las opiniones Calvinistas (“reformadas”) de los exiliados que regresaron de Suiza y Alemania.
Esencialmente, los 39 Artículos son una forma revisado de los 42 Art., y fueron aprobados en su versión final por la Asamblea de 1562 –63. Cuando aparecieron impresos, se el hicieron dos cambios con el acuerdo de los obispos en la asamblea de Febrero de 1563.
Se omitió el Artículo XXIV “De los malvados que no comen el cuerpo de Cristo”. Y al Art. XX se le añadió la cláusula “y autoridad en las controversias de la fe” para reforzar la enseñanza sobre la autoridad de la Iglesia. La Reina y su concilio fueron responsables de estos cambios, hechos en la versión original en Latín. Sin embargo, 8 años después, el art. XXIX fue reemplazado por la Asamblea y también se conservó la cláusula de la autoridad.
En 1571 la Asamblea y el Parlamento aprobaron la versión final. Aparecieron versiones oficiales en Latín e Ingles, y el proyecto de ley del parlamento que requería su uso en Ingles, y debía ser firmado por todos candidatos a ordenación. El título completa era: “Artículos acordados por los Arzobispos y Obispos de ambas provincias, y por todo el clero en la Asamblea realizada en Londres en 1562, para evitar la diversidad de opiniones y para un Consenso referente a la verdadera religión.
En 1628 Carlos I añadió un prefacio a los Artículos, en el cual declaraba que los artículos “contienen la verdadera doctrina de la Iglesia de Inglaterra, agradable a la Palabra de Dios” y que él, como “Defensor de la Fe y supremo gobernador de la Iglesia” pedía que todos “sus amados súbditos continuasen en la profesión uniforme de estos”.
Doctrina
Al redactar e imponer los Artículos, el propósito de Cranmer y sus colegas era cuádruple. Querían asegurar que la Iglesia de Inglaterra era una Iglesia apostólica en el sentido que enseñaba la doctrina apostólica; deseaban que el clero sea sólido en su enseñanza y no expusiera a los laicos a las enseñanzas no ortodoxas (radicales o Romanas); querían tener una Unidad genuina dentro de la Iglesia (como los sugiere el titulo completo de los Artículos); y deseaban establecer los perímetros de una compresión basada en el Evangelio.
Hay varios modos de indicar los temas de los Artículos, separándolos en grupos. Por ejemplo, se han propuesto 4 grupos principales:
(i)La sustancia de la fe (I -V)
(ii) La regla de la fe, (VI - VIII )
(iii)La vida de la fe, o religión personal (IX - XVIII)
(iv) La casa de la fe, o religión colectiva (XIX - XXXIX)
En la última sección, los subgrupos son también claros:
(a) La Iglesia (XIX – XXII; aunque la consideración del purgatorio parece fuera de lugar)
(b) El ministerio (XXIII - XXXI)
(c) Los sacramentos ( XXV - XXXI)
(d) La disciplina de la Iglesia (XXXXII - XXXVI)
(e) La Iglesia y el estado (XXXVI - XXXIX)
Ahora vemos porque, en el título de los Artículos, se dice que “Para evitar la diversidad de opiniones y para el establecimiento de un consenso referente a la verdadera religión”. En su esfuerzos por explicar el Catolicismo Reformado, los escritores de los artículos hacen a un lado las opiniones problemáticas propagadas por los sectarios activos (Anabaptistas), por los Romanistas tradicionales y por el creciente grupo de Puritanos. Pero también buscan la paz en sus intentos de proveer declaraciones francas de tales doctrinas como la predestinación y el descenso al infierno. Por lo tanto, desde un punto de vista, son pacificatorias, mientras que de otro punto son denunciatorias.
Ciertamente, los artículos no son ambiguos (Cuando son interpretados histórica y contextualmente) pero son mínimos en sus requerimientos, dejando abiertas muchas cuestiones secundarias. En 1660 el Obispo John Pearson declaró justamente que:
“El libro de Artículos no es, ni pretende ser, un completo cuerpo de divinidad, sino, una enumeración de algunas verdades, que han sido negadas por algunos desde antes de la Reforma; quienes por la negación se les cree incapaces de curar alma alguna en esta Iglesia o reino...”
Los Artículos declararon, en la situación del siglo XVI, solo lo necesario para asegurar la fe Católica y ordenaron la vida en la Iglesia de Inglaterra, y no buscan fijarse en lo mínimo.
Con respecto a los asuntos centrales del Evangelio, son completos y exactos. Son lo suficientemente amplios y comprensivos como se necesita para ser consecuentes con la seguridad teológica. Además de ser conscientemente mínimos, los Artículos son también concientemente eclécticos. Como ya hemos notado, usan las enseñanzas del periodo patristicos para las doctrinas de la Trinidad, la Cristología y el pecado original; también la confesión de Augsburgo y Wurttemberg para la enseñanza del evangelio y de la justificación; y de la enseñanzas de la Teología Reformada de Ginebra y el Calvinismo para el entendimiento sacramental (Artículos XXV - XXIX).
En total, representan el Catolicismo Reformado de la Eclesia Anglicana y son el Credo Ingles; con el consentimiento de la Iglesia verdadera, antigua, Católica y Apostólica, en todos los puntos y artículos de Religión que todo Cristiano debe saber y creer que será salvado.
Hablando generalmente, la exposición de los artículos del siglo 17 y 20 han caído en cuatro clasificaciones:
(1) Evangélica y Reformada
(2) Iglesia Amplia y Latitudinaria
(3) Iglesia Alta, generalmente Armenia
(4) Anglo – Católica
Por supuesto tales interpretaciones se han basado en dos tradiciones. Siempre se ha sabido que ha habido diferentes tradiciones de interpretación, también se ha aceptado que “los artículos deben ser leídos de acuerdo a la situación en la que aparecieron, y en la que fueron entregados y sus palabras deben ser entendidas en el contexto y en el sentido que le daban en la época en que fueron escritas, y sus declaraciones deben ser interpretadas de acuerdo a las opiniones conocidas, presunciones e intenciones de sus autores”.
Los Artículos en la Comunión Anglicana
En la Historia del Anglicanismo ha habido tres tipos de disputa respecto a los Artículo. En primer lugar, la interpretación de los Artículos era una característica central del argumento que causaba enojo entre los calvinistas y los Anglicanos armenios. En el siglo 19, el Obispo Herbert Marsh de Peterborough (1757 - 1839), distinguido teólogo, trató de excluir de su diócesis a todos los cleros inclinados a una interpretación Calvinista. En segundo lugar, hubo disputas sobre la conveniencia de atar a los cleros con un juramento de consentimientos de doctrinas, las cuales de acuerdo a investigaciones racionales, consideraban insostenibles. En 1722 la Petición de Feathers Tavern en contra de la suscripción clerical logro reunir las firmas de 200 personas de mente liberal, esta petición fue debatida y vencida en el Parlamento. En el tercer lugar asociada con el movimiento de Oxford , había la determinación de interpretar todos los estándares de la reforma de acuerdo a la tradición de la iglesia no dividida. El esfuerzo de Newman en el folleto XC (comentarios sobre ciertos pasajes de los artículos, 1841) provocó tal tormenta que causó el fin de la serie.
Las implicaciones precisas la suscripción a los Artículos que se le pedía al clero, y hasta el siglo 19 a los miembros de las Universidades de Oxford y Cambridge, originaron diversas opiniones. Algunos sostenían la necesidad de un consentimiento más preciso. Otros como los arzobispos del siglo XVIII, Laud, Ussher y Bramball, sostuvieron que el clero no estaba obligado a estar de acuerdo en todos los aspectos, solo a no expresar su disentimiento en público. Al final de siglo, el moderado Arzobispo Burnet de Salisbury (1643 - 1715) expuso los Artículos como una expresión de la compresión de la Iglesia de Inglaterra.
En 1865 la forma de consentimiento del clero de la Iglesia de Inglaterra cambió de acuerdo a estos entendimientos. En 1975 la Iglesia de Inglaterra produjo una nueva Declaración de Consentimiento acompañada por un Prefacio, y fue incorporada al Canon C 15, Dice lo siguiente.
Prefacio.
La Iglesia de Inglaterra es parte de la única Iglesia, Santa, Católica y Apostólica, que adora al único y verdadero Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. Profesa la fe revelada en las Santas Escrituras y expresada en los credos Católicos, cuya fe la Iglesia es llamada proclamar nuevamente en cada generación. Conducida por el Espíritu Santo, da testimonio de la verdad Cristiana en sus formularios Históricos, los 39 Artículos de Religión, el libro de Oración Común y la Ordenación de los Obispos, Curas y Diáconos. En la declaración que estas a punto de hacer, ¿Confirmarás tu lealtad a este legado de fe como tu inspiración y guía, te comprometerás en traer la gracia de Dios y la verdad de Cristo a esta generación, y lo darás a conocer a los que están bajo tu cuidado?
Declaración de Consentimiento.
Yo, AB, afirmo y declaro mi creencia en la fe que es revelada en la Santa Escritura y expuesta en los credos Católicos y de la cual dan testimonio los formularios de la Iglesia de Inglaterra; y en la oración pública y la administración de los sacramentos usaré solo las formas de servicio autorizadas y permitidas por el Canon.
Uno de los puntos de esta declaración preparado por el Obispo Ian Ramsey, y enmendado por el Sínodo General, releva al clero de la Iglesia de Inglaterra del consentimiento al que estuvieron atados desde 1865. A pesar de esto, los Artículos siguen siendo una de las autoridades mencionadas en el Canon A5 de la Iglesia de Inglaterra:
La doctrina de la Iglesia de Inglaterra esta basada en las Santas Escrituras, y en las enseñanzas de los Padres Antiguos y Concilios de la Iglesia agradables a dichas Escrituras. Particularmente, esta doctrina esta unida a los 39 Artículos de Religión, el libro de Oración Común, y el Ordinal.
Es un reflejo de la historia anterior el hecho que los Art. no tengan la misma posición en cada una de las Provincias de la Comunión Anglicana. Las Iglesias de Irlanda, Escocia, Gales, Australia, Canadá y Nueva Zelanda, las de Uganda, Ruanda – Burundi- Zaire, Nigeria y África Occidental, han conservando estos Art. Las Iglesias de Kenya y Tanzania han decidido que sean una opción que cada diócesis puede escoger.
Al menos, el resto de Iglesias no se refieren específicamente a los Art. en su constitución. Sin embargo, en algunos casos es posible que se haga una referencia implícita a estos, cuando se afirma que se comparte la misma fe con la madre Iglesia de Inglaterra.
Se puede observar un intento deliberado de degradar los Artículos en la conferencia de Lambeth en 1930, donde un reporte del comité de la Comunión Anglicana definió la identidad de la Comunión en un sentido eclesiástico y doctrinal sin hacer referencia a los Artículos.
[.....] La Comunión Anglicana incluye (sin importar su ubicación geografía) a aquellos cuya fe haya sido basada en las doctrinadas e ideales en los que la Iglesia de Inglaterra siempre se ha basado.
¿Cuales son esas doctrinas? Sostenemos totalmente la fe Católica, es decir la verdad de Cristo contenida en la Santa Escritura; declarada en el Credo de los Apóstoles y en el Credo Niceno; expresada en los Sacramentos del Evangelio y en los ritos de la Iglesia Primitiva como esta expuesto en el Libro de Oración Común en sus diversas adaptaciones locales; y salvaguardada por la histórica triple orden del Ministerio.
En las últimas horas de la conferencia de Lamberth de 1968, se tomo una decisión algo apresurada con referencia a estas mismas líneas, cuando, contra el consejo del Obispo Iam Ramsey, los obispos de la conferencia votaron por la propuesta de que cada Provincia de la comunión debería:
(a) Considerar si los Artículos debían estar unidos al Libro de Oración;
(b) Ya no requerir el consentimiento de los artículos por parte de sus ordenados; y
(c) Asegurarse que las subscripción a los artículos se de solo en el contexto del campo de legado de fe y dentro de su contexto histórico.
Y aunque las aunque las conferencias de Lamberth no tenían poder legislativo, es evidente que estas decisiones plantean la pregunta de que si las iglesias Anglicanas deben ser consideradas como “cuerpos confesionales”en el mismo sentido en que lo hacen los Luteranos (con la Confesión de Augsburgo y otros documentos) o los Presbiterianos (con sus confesiones, como la de Westminster). Ciertamente, en el siglo 16 algunos Protestantes así lo creyeron; de ahí viene la inclusión de los Artículos en “Una Armonía de Confesiones de Fe de las Iglesia Ortodoxas y Reformadas” (Ginebra 1581), y esto sucedió a pesar que los Artículos no cubrían todos los aspectos principales de la doctrina (por ejemplo, se omite la Escatología).
Sin embargo, en el desarrollo de la tradición Anglicana desde el Siglo XVI, se ha visto más la tendencia ortodoxa de ver los artículos como un lente estratégico de un telescopio multi-lentes, a través del cual se puede ver la tradición y acercarse a la Escritura, en vez de tratarlos simplemente como una simple base doctrinal de la casa Anglicana de la fe. Por lo tanto, en “la subscripción y consentimiento de los 39 Artículos” se recomendó que los Artículos sean siempre impresos en el mismo volumen que el Libro de Oración Común y el Ordinal. Otro lente importante, en este modo de ubicación son los Credos Católicos.
Tal alcance deja abierta la posibilidad de algún otro “lente”producido por las Iglesias de hoy o mañana.